Tras una maratónica sesión de más de veinte horas, la Cámara de Diputados aprobó con 129 votos a favor y 125 en contra el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, impulsado por el movimiento de mujeres de la mano de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que convirtió las inmediaciones del Congreso en un gran marea verde, factor crucial a la hora de definir el resultado.

Mientras miles y miles de mujeres se iban acercando al Congreso, dentro del recinto, cerca de las 11 hs, comenzó el tratamiento de la ley, una jornada que terminó alrededor de veinticuatro horas después, manteniéndose bajo un manto de incertidumbre. Es que los sondeos subían y bajaban, con diferencias mínimas entre ambas posturas y con los ojos puestos entre todos los indecisos que con el devenir de las horas eran sólo diez.

En el recinto, diputados a la negativa daban argumentos muy pocos sólidos. Ivana Bianchi (PJ) manifestó que “con esta ley se incentiva el tráfico de hígado y cerebros de fetos”. Estela Regidor (UCR) comparó a las mujeres con mascotas: “Cuando una perrita se queda embarazada no pedimos un aborto; regalamos los cachorritos”. Fiel a su estilo, el salteño Alfredo Olmedo (PRO) solicitó: “Si sale esta ley, quiero un cementerio de fetos”.

La contracara la tuvieron las diputadas firmantes del proyecto. “Quienes votan NO votan por la clandestinidad, no por las dos vidas. No mientan más. Porque sino hubieran presentado un proyecto para derogar el artículo 86 que habilita el aborto en caso de violación, pero no lo hicieron. Penalizan a la mujer por ejercer su libertad”, sostuvo la diputada Victoria Donda (Libres del Sur).

“Queremos mujeres libres, que puedan llevar adelante maternidades deseadas, que puedan abortar si lo deciden, queremos recuperar la soberanía de nuestros cuerpos”, argumentó Mónica Macha (FpV).

“Queremos mujeres libres, que puedan llevar adelante maternidades deseadas, que puedan abortar si lo deciden, queremos recuperar la soberanía de nuestros cuerpos”

Mientras en el recinto se sucedían los diferentes expositores, dentro de los despachos y pasillos se vivieron momentos de gran hermetismo ante los sondeos adversos. Y fue el anuncio en contra del tucumano Facundo Garretón (PRO), quien había realizado una web con una encuesta para decidir su voto, el que inclinó en horas de la madrugada la tendencia negativa: a pesar de que su encuesta había dado positiva, cobardemente el tucumano anunció su voto en contra, dejando el poroteo previo casi en un empate.

En este contexto, en el salón de Pasos Perdidos, periodistas y legisladores sacaban cuentas en un amanecer adverso al proyecto. Una reunión de urgencia terminó con un fuerte comunicado al Ejecutivo por parte de las diputadas Victoria Donda (LDS), Mónica Macha (FpV), Mayra Mendoza (FpV), Cecilia Moreau (FR), Karina Banfi UCR), Brenda Austin (UCR) y Romina del Pla (FIT), quienes exigieron al gobierno nacional que se hiciera cargo: “Habilitar el debate no es sólo eso: es hacerse cargo de haber movilizado a un millón de mujeres”, advirtió Donda, y recalcó que “hay que dar una respuesta a esas mujeres, tenemos que tener la media sanción”.

El minúsculo grupo antiderechos que rechazaba el proyecto en las afueras de la Cámara ya se había retirado, pero antes tiró fuegos artificiales festejando un triunfo que, con empuje y rosca de por medio, no fue tal. Es que del otro lado, a pesar de las bajas temperaturas y las altas horas, el movimiento de mujeres convertía las calles porteñas en un camping y seguía firme con una única premisa, “Sin ley no nos vamos”, siendo el motor de un grupo de diputadas de todos los partidos dispuestas a no perder, demostrando que la transversalidad que predica el feminismo las atraviesa a todas, con sus diferencias, pero bajo el compromiso con esas pibas que seguían ganando las calles, principal escenario de una nueva ola.

Fue Axel Kiccillof (FpV) quien llevó al recinto durante su exposición el mismo reclamo planteado ante la prensa por las diputadas. “El gobierno tiene la responsabilidad política de que salga la ley. No abren el debate y se van a dormir. Hay un empate y hay que tomar una decisión política”, sostuvo el exministro de Economía.

Minutos después, un tuit cambiaría el escenario por completo: el pampeano Sergio Ziliotto (PJ) anunciaba en las redes sociales el respaldo de sus compañeros de banca Melina Delú y Ariel Rauschenberger, quienes inicialmente estaban en contra. El radical José Riccardo, quien se rumoreaba que se abstenía, a pesar de manifestar tener algunas diferencias con el proyecto finalmente se pronunció a favor y se subió a la ola verde. El puntano destacó la “interpelación que nos hace una juventud a una generación que convivimos en la hipocresía con esta realidad y no fuimos capaces de esbozar una respuesta”. En ese sentido, el boina blanca señaló haber escuchado a sus hijas.

Fue precisamente “La revolución de las hijas”, anunciada por la periodista Luciana Peker durante los plenarios de comisiones que fueron claves para que este proyecto salga. No sólo las pibas que tomaron los colegios y las calles, en un feminismo sub 20 que demuestra que la nueva ola es irreversible, sino también aquellas cercanas a los legisladores, quienes pudieron interpelarlos y lograr que su voto resulte positivo. Tal fue el caso de José Luis de Mendiguren (FR), quien llegó al despacho con su hija envuelta en una bufanda verde y reafirmó que, a pesar de haber dicho lo contrario, iba a acompañar el proyecto. Misma postura tomó su compañera de bloque Mirta Tundis, quien recibió un audio de su nieta. Mientras que Daniel Filmus afirmó que su voto es también por sus hijas.

Tras la adhesión de los pampeanos, pasadas las 8 de la mañana la tensión comenzó a romperse, y el escenario de cánticos de afuera se replicaba adentro, en el Salón de Pasos Perdidos, copado por periodistas feministas, grandes artífices también de este triunfo.

Llegando a los dictámenes, afuera todas se agolpaban frente a las pantallas con grandes expectativas ante las últimas adhesiones. En contra argumentaron Horacio Goicoechea (UCR) y Marcela Campagnoli (Coalición Cívica), mientras que a favor lo hizo Silvia Lospennato (PRO). Las palabras de los dos primeros fueron abucheadas con más cantos, mientras que la de la diputada oficialista, que supo dar en la tecla en su discurso, fueron acompañadas por aplausos dentro y fuera del Congreso.

“Todos atravesamos un proceso de profundo aprendizaje. De eso no hay vuelta atrás. Porque pudimos nombrar el dolor que significa el aborto en nuestro país, un dolor que se confunde con la culpa, la criminalización y la desigualdad”, sostuvo la legisladora del PRO. “Cientos de mujeres se animaron a contar la soledad que vivieron de manera clandestina. Hoy la sociedad argentina no es la misma”, continuó.

“Dijeron que quieren salvar las dos vidas. Es una falacia. Lo que quieren es forzar a una mujer a ser madre”, agregó la diputada, quien emocionada recordó a las impulsoras del proyecto que allí se debatió, integrantes y pioneras de la Campaña: Martha Rosenberg, Marta Alanis, Nelly Minyersky, Diana Maffía, Mabel Bianco, Silvina Ramos y Virginia Franganillo, entre otras.

“Dijeron que quieren salvar las dos vidas. Es una falacia. Lo que quieren es forzar a una mujer a ser madre”

“En la memoria de Carmen Argibay, de Dora Coledesky y Lohana Berkins, de Verónica Barzano. A las sororas, esta multipartidaria de mujeres que llegó para quedarse en la política argentina, unidas en las diferencias pero siempre a favor de las mujeres. A las mujeres en sus casas, a nuestras madres y nuestras hijas. Que el aborto sea legal, seguro y gratuito. Que sea ley”, concluyó Lospenatto, y minutos más tarde el proyecto se llevaba la media sanción, que llevo más de veinte horas en el recinto pero varios años de lucha. Los resultados leídos por Emilio Monzó se festejaron en las calles, ese gol de mujer que vino para quedarse.

Desde la Campaña, entre los festejos, Nina Brugo, una de esas pioneras, dijo a Contexto: “Por fin en la Cámara de Diputados escucharon el reclamo de las mujeres y el reclamo sobre nuestra sexualidad que necesitamos. Estamos viviendo momentos históricos. Llegará al Senado, pero esperemos que estén a la altura del ver al conjunto del movimiento feminista que va avanzando en sus derechos”.

“El movimiento de mujeres se reflejó en Diputados. Estuvimos a la altura de todas las compañeras que hablaron por nosotras en el Congreso. ¡Estamos viviendo esto!”, dijo emocionada Brugo, rodeada de miles de pibas bailando, marcando los tiempos de esta revolución.