Venezuela y Nicaragua: los mismos enemigos, el mismo ataque mediático, las mismas agresiones, el mismo libreto. Como una mala nueva versión de una película vieja en la que sólo se cambian algunos actores, Nicaragua vive el mismo ataque que vivió Venezuela en 2017. El asedio norteamericano contra ambos países esta semana tuvo un nuevo capítulo en la Organización de Estados Americanos (OEA).

El martes, el representante de Estados Unidos, Carlos Trujillo, arremetió contra Venezuela, y el miércoles lo hizo contra Nicaragua. El triste papel jugado por el canciller argentino, Jorge Faurie, dejó en evidencia una vez más que en su desesperación por ser favorito de Trump en la región el gobierno de Mauricio Macri no tiene límites.

“Lamentablemente, el gobierno argentino, a través de su canciller Jorge Faurie, cumple un rol fundamental para favorecer la política injerencista de Estados Unidos en la región”

El canciller argentino, que ha cumplido fielmente con la orden de desactivar la CELAC, desmantelar la UNASUR y desactivar el rol integrador del MERCOSUR, ahora también se dedica a fustigar a Venezuela y a Nicaragua con un nivel de cinismo digno del gobierno del presidente Mauricio Macri.

Durante la Cumbre de la OEA, este martes, Faurie aseguró que él y su gobierno están profundamente preocupados por “los acontecimientos que se vienen sucediendo en Nicaragua desde mediados de abril”, y remarcó: “Condenamos la represión a ciudadanos que se manifiestan pacíficamente”. El día anterior había arremetido contra Venezuela.

Faurie parece olvidarse de que pertenece a un gobierno que posee presos políticos (la más conocida de ellos, pero no la única, la dirigente social y parlamentaria del MERCOSUR, Milagro Sala), se “olvida” que Santiago Maldonado desapareció durante una represión de Gendarmería y que meses después fue hallado muerto, que su gobierno reprimió brutalmente la protesta contra el saqueo a los jubilados votado en diciembre pasado, un gobierno que utiliza los medios y el Poder Judicial para perseguir a los opositores políticos.

La periodista e investigadora Stella Calloni señaló a Contexto que “a pesar de que Estados Unidos ha impuesto una constante presión a los países latinoamericanos para que apoyen su postura contra Venezuela, no ha podido conseguir los veinticuatro votos que necesitaba para imponer una sanción. Esa derrota norteamericana marca que aún la resistencia contra las políticas injerencistas es muy grande”.

“Lamentablemente, el gobierno argentino, a través de su canciller Jorge Faurie, cumple un rol fundamental para favorecer la política injerencista de Estados Unidos en la región. Macri intenta desesperadamente ser el principal alfil de los intereses norteamericanos, pero esa pelea la pierde con el presidente colombiano Juan Manuel Santos”, remarcó.

Calloni sostuvo que “el canciller argentino ahora no sólo toma posiciones contra Venezuela, sino también contra Nicaragua, lo que revela el triste papel que cumple el gobierno argentino al ponerse al servicio de los intereses de Washington”.

“La falsa preocupación de la OEA por la democracia y los derechos humanos queda evidenciada con el silencio que guarda sobre lo que pasa en México, donde han asesinado a más cien dirigentes políticos, silencio que se repite respecto de Colombia, donde todos los días asesinan dirigentes sociales, gremiales, de derechos humanos, exmilitantes de las FARC y tratan de que fracase el acuerdo de paz; guardan silencio sobre lo que pasa en Honduras, etcétera”, detalló.

En Nicaragua hay grupos que están entrando desde Honduras, donde hay fuerzas especiales de Estados Unidos. Esos grupos aterrorizan a la población y atacan a los militantes sandinistas.

La investigadora sostuvo que “algunos sectores de izquierda o supuestamente progresistas de América Latina están jugando un lamentable papel y repiten el discurso de los medios hegemónicos de comunicación, repiten el discurso imperialistas, el discurso de la derecha, y desinforman a la sociedad”.

“En Nicaragua hay grupos que están entrando desde Honduras, donde hay fuerzas especiales de Estados Unidos. Esos grupos aterrorizan a la población y atacan a los militantes sandinistas que se encuentran en poblaciones campesinas donde están solos”, relató. Por último, Calloni sostuvo que “a la OEA sólo le preocupan los gobiernos que no se arrodillan a los pies de Estados Unidos”.