El grupo GEMA, del Departamento de Aeronáutica de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), será el primer laboratorio del país con capacidad para realizar ensayos que constaten la seguridad de los asientos para menores de uso obligatorio en automóviles. Para ello, adquirirá un moderno sistema dinámico de impulso (una catapulta) de 30 metros de longitud.

La iniciativa es llevada adelante por la Unidad de Investigación, Desarrollo, Extensión y Transferencia – Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (Uidet – Gema) y es financiada por el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA), que también depende del Departamento de Aeronáutica.

“Para poder cumplir con el objetivo de otorgar certificaciones, que cumplan con estándares internacionales, el grupo adquirirá un moderno equipamiento proveniente de Estados Unidos. Se trata de una catapulta, un sistema de impulso de aproximadamente 30 metros de largo que puede mover masas de hasta 1500 kilos, con aceleraciones 30 veces superiores a la gravedad”, informaron des Ingeniería de la UNLP.

“Desde hace varios años venimos trabajando tanto para las terminales automotrices como para las empresas autopartistas. Realizamos diferentes tipos de ensayos, dentro de los cuales una importante cantidad están asociados a la seguridad y tienen que ver por ejemplo con el anclaje de cinturones y asientos, puertas, sistema de frenado, etc. Trabajamos a partir de reglamentos internacionales como son los europeos y de normas nacionales para poder satisfacer a todos los requerimientos de la industria. Les posibilitamos hacer ensayos en la Argentina y no tener que buscar fuera del país, con los tiempos y mayores costos de logística que eso significa”, explicó el ingeniero aeronáutico Pablo Ringegni.

Ringegni: “Trabajamos a partir de reglamentos internacionales como son los europeos y de normas nacionales para poder satisfacer a todos los requerimientos de la industria”.

Ringegni remarcó que los ensayos dinámicos de este tipo se vienen realizando desde hace 8 años, con equipos desarrollados íntegramente en el Gema. “Ello nos permitió seguir avanzando y, ante la conformidad de la industria, nos comenzaron a solicitar nuevas capacidades”, explicó.

“Asumimos el desafío de ampliarnos para cubrir un espectro mayor. Las terminales y los autopartistas pudieron constatar que en la Argentina se pueden obtener respuestas y soluciones a una gran cantidad de requerimientos y consecuentemente solucionar una gran cantidad de problemas. Así llegamos a tener el requerimiento y la necesidad de ensayar lo que son las sillas para bebés y niños, y en forma especial todo lo que tiene que ver con los dispositivos y los anclajes, para que esas sillas representen una cuestión segura para los individuos que deben usarlas”, destacó el ingeniero.

Según el especialista, la validación de las normas de seguridad sólo la puede dar un laboratorio adecuadamente certificado. “Se trata de una necesidad a nivel nacional. El equipamiento que nosotros fuimos desarrollando, a través de estos años, tiene capacidad para realizar ensayos similares a lo que exige la norma nacional e internacional para las sillas de niños y bebés, pero está limitado para cubrir todos los requerimientos que se exigen”, explicó Ringegni.

En el proyecto de certificación de sillas para niños y autopartes trabajan una decena de profesionales: docentes, técnicos e ingenieros, que se encargan de diseñar y fabricar los equipos, de preparar y ejecutar los ensayos y estudios, de hacer los informes y de tratar con los comitentes.

“Tenemos vínculos con todas las terminales a nivel nacional, con gran cantidad de autopartistas de la Argentina y también con laboratorios de Europa y terminales y autopartistas de Brasil que vienen a ensayar acá”, destacó el ingeniero Ringegni.