Según informó este lunes el gobierno británico, las pruebas de lanzamiento de los nuevos misiles antiaéreos que colocarán en la base militar en Malvinas fueron exitosas. El anuncio se da pocos días antes de que el jefe de Gabinete argentino, Marcos Peña, llegue a Londres para homenajear a los soldados del Reino Unido que cayeron en la Guerra del Atlántico Sur.

El anuncio británico y el gesto argentino se dan en el marco de la política de desmalvinización desarrollada desde el gobierno de Mauricio Macri. Política que tiene como punto central el Acuerdo Foradori-Duncan, firmado el 13 de septiembre de 2016, y que diversos referentes han rebautizado como “el acuerdo del martes 13”.

Según el comunicado oficial británico: “las pruebas de la nueva arma Land Ceptor tuvieron lugar cerca del Mar Báltico en un campo de tiro de prueba sueco” y concluyeron de manera exitosa con “una demostración de la precisión y potencia de la nueva arma”.

Luego de la prueba, el secretario de Defensa del Reino Unido, Gavin Williamson, aseguró que “en vista de la intensificación de las amenazas, es vital que nuestras Fuerzas Armadas tengan la capacidad de mantener a Gran Bretaña a salvo”.

“Land Ceptor será una formidable barrera en el campo de batalla, protegiendo a nuestras tropas de ataques y aviones enemigos durante las operaciones”, concluyó Williamson.

Si bien en el comunicado se señala que “el sistema ahora se someterá a un mayor desarrollo y pruebas” y que los misiles llegarán a las islas Malvinas en 2020 para remplazar a los que hoy se encuentran allí, el anuncio se hace pocos días antes de que Marcos Peña llegue al Reino Unido, el 6 de junio, para homenajear a los soldados británicos que cayeron en la guerra.

Reconocidos especialistas han remarcado que desde la llegada de Mauricio Macri al gobierno Argentina ha dejado de lado el reclamo soberano y ha comenzado una política de desmalvinización.

En reiteradas oportunidades, la exembajadora argentina en Londres, Alicia Castro, ha remarcado que el Acuerdo Foradori-Duncan plasma literalmente las pretensiones británicas sobre Malvinas.

El reclamo argentino, que se había transformado en una causa regional, ha desaparecido de los espacios de integración como UNASUR, MERCOSUR y CELAC. Y Argentina ha dado claros pasos a favor de los intereses británicos en todo el Atlántico Sur.

Por ese motivo, no llama la atención el actual silencio del gobierno argentino respecto del avance del Reino Unido en la militarización de las Malvinas y en el saqueo de los recursos naturales del Atlántico Sur.

Los diarios oficialistas intentan mostrar el sometimiento argentino como un gesto de acercamiento y recomposición de las relaciones bilaterales. La realidad demuestra que el gobierno de Macri se somete a los intereses británicos y el Reino Unido responde con mayor militarización del territorio usurpado.