Por Ramiro García Morete

“No es conveniente para mí/ escuchar de nuevo esa canción,/ te vuelvo a repetir,/ no quiero entender/ lo que sea que diga”. Desde hace décadas Rosario Bléfari  es parte de lo nuevo.  No de la novedad o de lo que entonces, cuando surgió, llamaban “Nuevo Rock”.  De lo nuevo, por constantemente está buscando una otra canción. Ya sea con Suárez (banda ineludible y pionera de lo que se llama indie) o alguno de sus tantos proyectos colectivos y solista, como poeta o como actriz, esta joven por siempre demuestra la necesidad de no repetirse.

Aunque “a veces las canciones se repiten a pesar de una, porque piden ser cantadas de nuevo o porque la esencia de alguna vuelve a aparecer en una canción nueva, trato de probar melodías que eviten el trazo exacto de las anteriores”, analiza.

“Siempre igual es una recombinación constante, en la que aparecen tramos reconocibles, herencias”, dice Bléfari, quien  combina constantemente las partes que la componen y las de otros, dando luz así a bandas como Sue Mont Mont  o Los Mundos Posibles, junto a músicos  de reconocidas bandas emergentes.

Rosario Bléfari a contexto: “Las etiquetas siempre las ponen otros. Yo me siento en el centro de mi propia escena. Cuando alguien está en su casa no se siente en un borde, se siente en el centro”

Tan activa y focalizada en lo suyo, Bléfari desatiende categorías como under o alternativo y deshecha también que el arte surja de los márgenes. “Yo hago sin tener en cuenta nada de eso -afirma-. Esa es la verdad. Las etiquetas siempre las ponen otros. Yo me siento en el centro de mi propia escena. Cuando alguien está en su casa no se siente en un borde, se siente en el centro, porque el centro es donde está cada uno. De hecho decimos aquello queda lejos o cerca y todo es en referencia al lugar donde estamos. A la hora de hacer pasa lo mismo. No hago en relación a otro centro posible”.

Del mismo modo no se fija mucho en el lugar referencial que tiene para varios artistas sucedáneos: “Que a alguien le sirva ver la forma en la que hago mi camino para poder hacer su propio camino, a su manera. Para animarse a lo que quiera”.

Una de las últimas incursiones fue el trabajo conjunto con Julián Perla de Mi Pequeña Muerte para dar lugar a Los Mundos Posibles y su precioso “Pintura de guerra”, cuya repercusión ha sido muy buena: “No me imaginaba cómo podía ser recibido, pero cuando cantábamos juntos con Julián en ocasión de compartir fechas y en un época que toqué mis canciones con Mi pequeña muerte, todos( nuestros compañeros de banda y los del público que en esa época  nos vieron cantar juntos) nos hacían notar que nuestras voces  quedaban muy bien”.

Llevando el concepto a un lugar más trascendental, ¿el arte (la poesía, la música) tiene más que ver con los mundos posibles o con los imposibles? Bléfari responde: “Con los mundos posibles, porque es darle entidad y existencia a diferentes maneras de concebir la existencia en este mundo, y a imaginar lo imposible también, que es bastante difícil y es un ejercicio importante y no tan fácil. Construir verosímiles es difícil y todo un arte pero lo inverosímil, o lo absurdo, es también una construcción difícil de realizar como para que consista y pueda ser contemplado”.

 A tu ritmo

Recordada por su participación en “Silvia Prieto”(de Martin Retjman)  con la cual ganó premios internacionales, Bléfari cuenta con un importante decálogo como actriz de cine. Recientemente trabajó en un film donde su personaje trabaja básicamente desde la voz (“Adiós entusiasmo”, de Vladimir Dirán). Bléfari reflexiona sobre su particular voz: “No llegó a ser consciente del todo, a veces al escucharme hablar no me gusta nada, cómo le pasa a todo el mundo. Con mi voz de cantar tengo una relación más amistosa pero a veces para ciertas canciones me gustaría que fuese más grave o diferente. Trato de ampliar mi registro pero el timbre es algo con lo que nacemos y es difícil de modificar a menos que haga una voz más nasal”

Rosario Bléfari a contexto: “cosas que hace un año pasaban de largo hoy se advierten como manifestaciones de lo que está quedando atrás o que tenemos obligación de dejar atrás en beneficio de un mundo mejor para mujeres y hombres”.

Y evoca: “ Cuando era muy joven, antes de empezar a cantar en público o grabar, mi referencia era Mercedes Sosa y cantaba tratando de imitarla, lo cual era bastante ridículo, pero me gustaba tanto que quería cantar así. Hasta que un tío mío que era músico, al que le mostré una canción cantada así, me dijo que tenía que encontrar mi forma de cantar, mi propia voz. Me enojé mucho pero empecé a alejarme de tratar de copiar un modelo”.

De más está decir que la artista se ha hecho un nombre en un ámbito machista (si es que alguno no lo es). Respecto de la bienvenida lucha que se está dando en cuanto igualdad de géneros, Bléfari se entusiasma:”El mundo está cambiando muy rápido con respecto a eso, podemos notarlo al ver que cosas que hace un año pasaban de largo, hoy se advierten como manifestaciones de lo que está quedando atrás o que tenemos obligación de dejar atrás en beneficio de un mundo mejor para mujeres y hombres. Me encanta vivir este momento donde todas aquellas cosas que siempre detesté o me hacían sentir mal, pero no quedaba mucho más que enfrentarlas y seguir adelante como sea, formen parte de un pasado de injusticias superadas. Me emociona mucho”.

Este viernes a las 21, Bléfari se presentará en “una ciudad donde reina la diversidad”, tal como define. Más precisamente lo hará en Casa Un clan ( 5 e/ 63 y 64), con su nuevo formación y precedida por el lúcido cantautor Javier Maldonado. Pero por supuesto, los planes de Rosario van más allá: “Terminar de mezclar el próximo disco como solista… Estamos en eso, que está grabado por esta banda que va a tocar el viernes. Y sobre todo escribir mucho, escribir más y más y de eso hacer todo lo que pueda, más canciones, cuentos, poemas y hasta un guión. Seguir tocando con Sué Mon Mont, con Paisaje escondido, con la banda solista y con Los mundos posibles… ¡Ah! ¡Y  con Suárez!”