La provincia de Buenos Aires despidió a cinco trabajadoras del área de seguimiento de casos de la línea 144, encargada de recibir las denuncias de violencia de género, por “tener diferentes miradas” en la gestión y sumarse a diversos paros. Bajo este argumento, la gestión de Vidal decidió no renovar los contratos en un sector crucial, donde desde ATE aseguran que, por tamaño trabajo, necesitan al menos el doble del personal con el que hoy cuentan.

Dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos comandada por Santiago Cantón y de la Subsecretaría de Género y Diversidad Sexual conducida por Agustina Ayllón, la línea 144 atiende mensualmente alrededor de 30.000 mil llamados con setenta operadoras totalmente precarizadas que vienen exigiendo la incorporación de más personal y mejores condiciones laborales. Lejos de oír estos reclamos, desde Provincia se decidió avanzar con despidos en el área de seguimiento, manifestando su rechazo a las medidas de fuerza que vienen llevando a cabo las trabajadoras junto con la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

“Esto no es más ni menos que un intento de disciplinamiento que deja afuera del lugar de trabajo a las compañeras, y a su vez es un mensaje para todo el resto”

Cabe recordar que en esta área, al igual que en otras de la Secretaría, el personal se encuentra con cuatro formas de contratación: planta permanente, temporaria, monotributo y tercerizados. Las dos últimas son las que priman. Con la llegada de Cantón a la Secretaría, también llegó la tercerización a través de la empresa Provincia Net bajo la forma de “empleadas de comercio”, recibiendo sueldos que en algunos casos no superan la canasta familiar y en otros directamente apenas pasan la línea de indigencia. Son estos tipos de contratos los que decidieron no renovar.

En diálogo con Contexto, Sofía, una de las cesanteadas, contó que fueron notificadas por Personal que sus contratos, que se vencen el 25 del corriente mes, no serían renovados. “Cuando preguntamos qué evaluación hacían de nuestro trabajo, concretamente lo que nos responden es que a ellos no les gusta que nosotras hagamos paro junto al resto de nuestros compañeros y compañeras de la Secretaría, y en particular de la línea”, relató. Justamente uno de los últimos paros tuvo que ver con la situación de insalubridad que atraviesan en el edificio de esta dependencia gubernamental.

“Esto no es más ni menos que un intento de disciplinamiento que deja afuera del lugar de trabajo a las compañeras, y a su vez es un mensaje para todo el resto”, sostuvieron desde ATE en conferencia de prensa ayer, cuando decidieron parar la línea y todas las oficinas de la Secretaría de Derechos Humanos.

Desde este gremio señalaron que fueron contactados por autoridades de “la Provincia” para notificarles “que las compañeras de la línea 144 son parte de una empresa privada y que ATE no tiene por qué tener representación allí”. En este marco, sostienen que el gobierno “tiene la decisión de privatizar y/o tercerizar el servicio”.

“La respuesta de los trabajadores de la Secretaría es redoblar la apuesta: vamos a parar la línea 144 y cada una de las oficinas de la Secretaría de Derechos Humanos”, anunciaron ante los medios.

En diálogo con Contexto, Verónica Misseri, delegada de ATE, advirtió que más allá de la persecución hay una “fragmentación” que “va en contra del fortalecimiento de una política pública”, y que las autoridades afirmaron que iban a poner a cinco personas nuevas “de la gestión”, cuando la línea siempre incorporó personas por su capacitación y experiencia en el área

Veronica Misseri (ATE): “Creemos que estas decisiones caprichosas y arbitrarias se toman en pos de defender una línea política”.

“Creemos que estas decisiones caprichosas y arbitrarias se toman en pos de defender una línea política y una política pública que ellos ven desde lo numérico. Lo que les molesta frente a una medida gremial es que no se atiende y que no se toman los casos, pero no les importa las causas por las que una está haciendo el paro”, sostuvo Misseri.

Con este panorama, las trabajadoras acompañadas por ATE decidieron ocupar pacíficamente el Instituto de Género (6 y 51) hasta tanto se logre la reincorporación de las trabajadoras. “No nos están atendiendo el teléfono, no nos han dado respuestas. Queremos revertir esta decisión que nos parece arbitraria y nos parece un avasallamiento de los derechos de las trabajadoras justamente en la Secretaría de Derechos Humanos”, concluyó Misseri.