Los trabajadores y las trabajadoras que cada fin de semana instalan sus mantas para vender ropa usada en Parque Saavedra, este fin de semana se toparon con un fuerte operativo de Control Urbano con apoyo policial que les impidió trabajar con normalidad, por lo que el día de ayer armaron una feria americana en las puertas de la Municipalidad para exigirle al intendente Julio Garro que los dejen seguir trabajando.

Según detallaron en diálogo con este medio, el sábado, personal de Control Urbano enviado por el secretario de Seguridad Municipal, Dario Ganduglia, bajo las ordenes de Garro, les impidió armar en el lugar. Por los reclamos de los trabajadores y el alboroto generado en el parque, les manifestaron que harían un relevamiento y que al día siguiente podrían volver a trabajar, pero el domingo fue mayor la cantidad de efectivos y agentes, por lo que no pudieron tirar sus mantas nuevamente.

una de las manteras es una exbarrendera cesanteada por la gestión de Garro que encontró en la venta de ropa usada una forma de trabajo autogestivo.

María Rosa, una de las manteras, explicó que los agentes argumentaron que se tenían que ir porque atentaban contra “el derecho a la recreatividad de la familia”, mientras que señalaron que para poder comerciar en el lugar necesitaban permisos, con los que no contaban, siendo que los propios trabajadores hace más de un mes presentaron un petitorio ante la comuna para exigir garantías. Sin embargo, nunca recibieron respuestas.

“Ellos nos dicen que es un derecho a la recreatividad de la familia, pero nosotros pensamos que el derecho principal es el derecho al trabajo”, consideró María Rosa. “Quieren implementar una ordenanza que no pueden implementar por la emergencia económica que hoy sufre el país”, agregó la mantera.

Julian Cassella, uno de los manteros, dijo a Contexto que desde Control Urbano fueron “con total impunidad, sin orden alguna”, y cuando se la exigieron “nos argumentaron que era una orden del intendente, una orden municipal”.

“Este es el plan de Julio Garro contra los trabajadores de la economía social”, sostuvo Casella, quien consideró que Garro quiere hacer desaparecer a este sector. “Es mano dura y tolerancia cero”, sostuvo.

Con la crisis y la falta de oportunidades laborales, la feria de Parque Saavedra se ha visto en constante crecimiento desde 2015 a esta parte, siendo sólo en la feria americana de 180 puesteros que cada fin de semana se instalan con sus mantas en el lugar, entre los que se encuentran jubilados, desempleados, mujeres jefas de familia, extrabajadores municipales despedidos, entre otros. Justamente, una de las manteras es una exbarrendera cesanteada por la gestión de Garro que encontró en la venta de ropa usada una forma de trabajo autogestivo para hacer frente a su situación, y que sufrió ahora el decomisó de sus productos.

“Con lo que vende le da de comer a su nieta. Ayer no le pudo llevar nada gracias a Julio Garro, que, además de reprimirla, vulnerarla y sacarle el trabajo, le sacó sus ropas”, relató Casella. “¿Qué entienden ellos por Estado?”, se preguntó el mantero. “Nosotros luchamos por nuestro derecho a trabajar dignamente”, agregó.

Julian Cassella (mantero): “Ayer no le pudo llevar nada a su nieta gracias a Julio Garro, que, además de reprimirla, vulnerarla y sacarle el trabajo, le sacó sus ropas”.

Ayer, 63 de los puesteros armaron una feria en las puertas de la Municipalidad y entregaron un petitorio en mesa de entradas, ante la noticia de que Ganduglia se encontraba ocupado para atenderlos, mientras que del intendente poco supieron. Sin embargo, les aseguraron que en los próximos días tendrían una reunión para ver su situación.

“Garro está para solucionar las cosas. Si la gente lo votó es para que él esté cuando se lo necesita, pero él no está en ningún lado: nunca se hace cargo. Tenemos el derecho al trabajo, que es un derecho principal. Solamente pedimos que nos dejen trabajar”, insistió la mantera, que espera que la reunión prometida se dé estos días, puesto que se viene un fin de semana largo y, con las inclemencias climáticas y con el accionar del Municipio, la situación económica de estos trabajadores, que viven el día a día, se complejiza.