Tras la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de trasladar la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén y reconocer la Ciudad Santa como capital del Estado de Israel, dos mandatarios latinoamericanos siguieron su camino. El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, quien afronta enormes escándalos de corrupción, tomó la decisión de imitar la medida de su par norteamericano. Luego, el presidente de Paraguay, Horacio Cartes, afirmó que su país también seguiría ese camino.

La decisión del mandatario norteamericano no sólo fue arbitraria y unilateral. Además de violar el derecho internacional y las resoluciones de Naciones Unidas, generó numerosas protestas que, por la represión del ejército israelí, culminaron con más de cien palestinos muertos y miles de heridos. Trump ha vuelto a encender una mecha en una zona que es considerada un verdadero polvorín.

Poco parece importarles eso al exhumorista y actual presidente Morales y al saliente mandatario paraguayo Cartes. Su desesperación por alinearse con Estados Unidos e Israel es más fuerte que cualquier barrera moral.

En diálogo con Contexto, Rafael , presidente de la Confederación Palestina Latinoamericana y del Caribe (COPLAC), explicó: “Guatemala ha sido el segundo gobierno, después de Estados Unidos, que ha decidido abrir su sede en Jerusalén, reconociendo de facto esa ciudad como capital del Estado de Israel. Esa decisión constituye un grave delito que viola el derecho internacional y toda la normativa que existe sobre el estatus final de Jerusalén, normativa que indica que la resolución que se tome sobre ese territorio debe ser producto de negociaciones entre las partes”.

“Pero aquí también hay varias cuestiones más para que Guatemala haya tomado esta decisión. Por un lado, el acoso judicial al presidente Jimmy Morales por evidentes casos de corrupción. Con esta medida de política internacional trata de ocultar el escándalo nacional en el que se ve inmerso. Por otro lado, Guatemala, al igual que otros países de Centroamérica, tiene un gran componente cristiano-sionista, que se transforma en un grupo de presión para el gobierno”, agregó.

“El propio presidente Jimmy Morales ha invocado parte de la Biblia para tomar su decisión. Por último, no hay que olvidar que Guatemala necesita urgentemente que el presidente Trump postergue o cancele la deportación de decenas de miles de guatemaltecos que permanecen ilegalmente en su territorio y cuyo retorno sería una cuestión dramática para un país que es absolutamente incapaz de absorberlos”, sostuvo.

Araya Masry aseguró: “Reconocer Jerusalén como capital del Estado de Israel indirectamente es reconocer de facto la ocupación de la totalidad de los territorios palestinos, porque recordemos que la parte oriental de Jerusalén (que está destinada a ser la capital del futuro Estado palestino) fue capturada, al igual que toda la Cisjordania, durante la Guerra de los Seis Días”.

“Con ello desconocen las resoluciones de Naciones Unidas, desconocen el derecho internacional y producen una violación flagrante de las normas que rigen las relaciones entre los Estados”, continuó.

Cartes quiere complacer a Estados Unidos

“En el caso de Paraguay, donde Cartes incluso antes de ser elegido presidente contrató grupos de seguridad israelíes para custodiarlo, ese alineamiento se fue incrementando con diversos convenios y su viaje a Israel para complacer a Estados Unidos. No nos olvidemos de que Estados Unidos tiene una base militar enorme en Mariscal Estigarribia, que ejerce un control sobre áreas delicadas de toda la región”, puntualizó.

“Más allá de que ahora también el gobierno argentino está permitiendo el ingreso de tropas norteamericanas, a título no sabemos bien de qué, sólo vemos con claridad que es un gesto más de sometimiento del gobierno argentino a dictados internacionales provenientes de Washington”, señaló.

El presidente de la COPLAC concluyó que “seguramente tanto Guatemala como Paraguay intentan tener algún tipo de premio al seguir los mandatos de Estados Unidos, dado que, cuando los esbirros obedecen al amo, esperan tener como respuesta su supuesta generosidad”.