Por Pablo Pellegrino

“Lo que hizo el Banco Central el lunes es generar las condiciones que necesitaba el mercado para seguir la timba financiera”, habían dicho a este medio los economistas Mariano Kestelboim y Agustín D’Atellis, de cara al vencimiento de Lebac por poco más de 615.000 millones de pesos en lo que los medios especializados denominaron como “súpermartes”.

Un día después, Juan Valerdi, exasesor de la presidencia del Banco Central, dijo a Contexto: “Lo que logró el gobierno con el vencimiento de las Lebac de hoy y toda la artillería que puso para que saliera ‘exitosa’ fue ganar tiempo”.

Juan Valerdi: “Lo que quieren hacer es calmar a los que tengan dudas de si va a haber suficientes dólares para pagar los vencimientos de deuda externa, y con la deuda del FMI están garantizando que los vencimientos están cubiertos”.

Según el informe que publicó la autoridad monetaria luego de la licitación, no sólo el 100% de los tenedores accedieron a renovar sus letras a una elevadísima tasa del 40% en el plazo más corto, sino que se recibieron más ofertas y, de ese manera, se sumaron otros 5.000 millones de pesos al abultado stock de Lebac.

Las medidas que había tomado la entidad conducida por Federico Sturzenegger el lunes consistieron en, por un lado, ofrecer 5.000 millones de dólares a un precio de 25 pesos para fijarle un techo a la divisa norteamericana y llevarle tranquilidad a los especuladores, que, con un dólar planchado y una tasa alta, tienen el negocio asegurado.

Por otro lado, el BCRA “relajó” los requisitos de los encajes bancarios para que las entidades financieras contaran con mayor liquidez y pudieran no sólo renovar sus Lebac, sino comprar más. Esta operatoria contó con otra medida que el Central había adoptado semanas atrás, que fijó un límite de 10% a la tenencia de dólares de los bancos que, ante la imposibilidad de invertir en esa moneda y con la jugosa tasa ofrecida el martes, se metieron de lleno en las letras.

“Como mínimo, el gobierno ganó treinta días en los cuales supongo que apostarán a cerrar el acuerdo con el FMI y de ese modo cambiar las expectativas internas y sobre todo las externas, porque lo que quieren hacer es calmar a los que tengan dudas de si va a haber suficientes dólares para pagar los vencimientos de deuda externa, y con la deuda del FMI están garantizando que los vencimientos, por lo menos hasta fines de 2019, están cubiertos”, fue el análisis que hizo Valerdi sobre la “victoria” del BCRA del martes.

“Si las Lebac eran una bola de nieve, lo que hicieron fue agrandarla y darle más velocidad, porque les pagaron una tasa del 40%. Patearon para adelante y aumentaron el problema”, advirtió. Ante ese escenario, la cotización del dólar bajó a 24,67 pesos frente a los históricos 25,51 que alcanzó el día anterior.

Pero hubo otro factor más que ayudó a frenar la creciente demanda de dólares y, con ella, el precio de la divisa: el Tesoro Nacional emitió dos bonos a cinco y ocho años por poco más de 70.000 millones de pesos con tasas fijas de hasta el 20%. La suba de la divisa se calmó ya que ingresaron dólares de extranjeros que fueron a parar a esos instrumentos. El portal La Política Online reveló que los fondos de inversión norteamericanos BlackRock y Templeton ingresaron al país 3.000 millones de dólares para invertir en esos bonos.

En conferencia de prensa, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, celebró que la toma de deuda se hiciera “tal vez en lo que fue el peor día para los mercados emergentes del año”.

Sin embargo, a pesar de la autopalmada en la espalda, varios medios de comunicación sostuvieron que la jugada de esos fondos norteamericanos, catalogados como buitres, fue para sostener la figura de Macri, ya que los rendimientos que ofrecen los bonos no son tan atractivos como para desembolsar semejantes sumas.

“Hay problemas con el dólar que vamos a seguir teniendo: la balanza comercial y de cuenta corriente deficitarias récord, la fuga de capitales que sigue y fue maximizada”

“Hay problemas con el dólar que vamos a seguir teniendo: la balanza comercial y de cuenta corriente deficitarias récord, la fuga de capitales que sigue y fue maximizada, el turismo que sigue siendo deficitario, y todo esto, conjugado ahora con la falta de financiamiento externo con dólares que conseguía “Toto” Caputo, hace que no sea tan fácil tapar todos esos agujeros negros”, manifestó Valerdi.

“Yo no veo inversores extranjeros jugando a largo plazo, pero sí a treinta días con garantías de que les van a planchar el dólar cueste lo que cueste para que vengan a aprovechar el ‘carry trade’”, completó.