Por Ramiro García Morete

“Al llegar a cada nueva ciudad –escribe Italo Calvino en Las ciudades invisibles– el viajero encuentra un pasado suyo que ya no sabía que tenía: la extrañeza de lo que no eres o no posees más te espera al paso en los lugares extraños y no poseídos”. Pero en Barcelona inconclusa, la ciudad se ve y mucho, pletórica y diversa, explotada de sentido y sinsentido. Y se respira: “Hay que tocarla con suavidad y delicadeza –advierte en un pasaje el autor– porque al mínimo movimiento brusco empieza a transpirar y a expulsar fluidos. Aunque nunca renuncia a su coquetería, la ciudad huele bastante en verano. El olor no sale en las fotos, pero huele fatal”.

La ciudad se ve pero nunca del todo, porque, como el mismo narrador, está inconclusa. Treinta y tres crónicas nacidas de un blog de viajes a lo largo de cinco años dan resultado a este libro del periodista y escritor argentino Laureano Debat que hoy a las 18 hs se presenta en el aula 24 de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata. La misma que el oriundo de Lobería eligió para estudiar antes de marchar en 2009 a la capital catalana para cursar el Máster en Creación Literaria en la Universitat Pompeu Fabra.

Vieja discusión limítrofe, ser periodista y escritor puede asemejarse a un conflicto de frontera o una doble ciudadanía. Debat responde: “Siempre concebí mi trabajo como periodista vinculado a la literatura, sobre todo la crónica como un género literario. Un género de no-ficción pero con la misma entidad literaria que podría tener el cuento o el ensayo. La literatura brinda herramientas fundamentales para que planteemos la crónica desde un gesto creativo y arriesgado, y eso es lo que he intentado hacer en este libro”.

Y aclara: “No sólo la literatura juega un papel importante en el trabajo de un periodista, sino también la música, el arte contemporáneo, las series de TV, el cine y cualquier género cultural, porque la crónica es el género literario voraz por antonomasia y que abreva de muchas fuentes para recrearse todo el tiempo”.

Se dice que en la crónica se trata de hallar lo extraño en lo familiar y lo familiar en lo extraño. Algo de ello incidió en el principio del proyecto tanto como en su fin: “Si bien sigo mirando la ciudad con cierto extrañamiento, no es lo mismo después de nueve años que durante los primeros, cuando todo era nuevo y sorprendente para mí. La gran mayoría de las crónicas de Barcelona inconclusa parten de un sentimiento foráneo con respecto a la ciudad, y el libro surge, justamente, para apropiarme de una ciudad que era ajena a través de la escritura. Esa apropiación, desde ya, no es total, sino inconclusa, pero de alguna manera pone un punto final a una etapa”.

De paso por la ciudad de La Plata y con planes de viajar este año por Sudamérica antes de regresar a Barcelona, Debat explica que “la idea de lo inconcluso tiene que ver con que la relación entre individuo y ciudad está en permanente mutación y movimiento. Y el cronista, creo yo, debe trabajar en movimiento permanente, tratando de sacar historias como polaroids de este movimiento continuo al que lo somete toda ciudad. Por eso, la idea de lo inconcluso tiene que ver, también, con la propia escritura. Barcelona y toda ciudad de esas dimensiones es una ciudad móvil. Y, por lo tanto, si hablamos de una ciudad hablamos de un fenómeno dinámico, que nunca está quieto. Las ciudades cambian constantemente de piel, y creí que sólo conseguiría captar su pulso si en cada crónica cambiaba el estilo, la técnica, el ritmo. Por eso es un libro mutante, que va cambiando la perspectiva y los recursos, para intentar dar cuenta de ese espectáculo en movimiento, de esa ciudad que no para de mutar que es Barcelona”.

Elige tu propia aventura

Nacido este libro de un blog, Debat reflexiona sobre cómo afectan las tecnologías la narrativa: “El blog significa links, hipervínculos, comentarios de lectores, apertura de múltiples ventanas. Por eso, cuando me propuse armar el libro, fue bastante difícil darle una estructura cerrada. Entonces escribí un prólogo que se titula “Barcelona como una ficción inconclusa”, donde explico las motivaciones del proyecto, dialogo con la tradición narrativa de y sobre Barcelona, y trato de darle una unidad a lo que nació de la dispersión. Pero tampoco me propuse armar un libro compacto y rígido, me gusta esa idea de que un libro sea poliédrico y se pueda leer salteado y sin orden cronológico. De esta manera, el lector que se enfrente al libro tendrá 33 crónicas de las que puede disponer como quiera”.

Entendiendo lo inconcluso como algo vivo y no como algo errado, es lógico que el libro continúe bajo otra piel: “La primera crónica del libro es sobre mi primer mes compartiendo piso con dos prostitutas. Ahora estoy escribiendo la historia completa de esos nueve meses viviendo con ellas, en una gran crónica con formato de novela de no-ficción donde contaré su historia y mi vida de ellas, que es apasionante y de la que adelanto algo en Barcelona inconclusa”.

Y como siempre se vuelve al punto de partida, la ciudad natal no escapa a sus proyectos: “Sobre Lobería tengo una novela casi acabada pero que, por este libro, he dejado en stand by, pero la retomaré ni bien acabe de escribir la historia de las prostitutas”. Continuará…por supuesto.