Tras la inundación, el descontento: “La presencia del Municipio fue prácticamente nula”

La comunidad platense reaccionó con furia ante la falta de respuestas del Municipio y Provincia en las zonas más afectadas por la lluvia. Las consecuencias sufridas por el cordón sureste de la ciudad fue la muestra más contundente de las deficiencias para dar solución definitiva a las inundaciones.

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Los estragos desatados ante la inminente tormenta que tuvo lugar durante la tarde de anteayer hasta altas horas de la madrugada volvió a poner en foco el lamentable estado de abandono de la periferia sur de la ciudad en materia de obras hidráulicas, y la ineficiencia del Estado municipal que, una vez más, en muchas zonas brilló por su ausencia.

Parque Sicardi, Villa Elvira, Los Hornos y una decena de barrios de la zona sureste de la ciudad fueron esta vez el escenario del drama que significa, ya de manera habitual, la falta de vías de desagüe y el desborde del arroyo Maldonado, en combinación con la inoperancia de los equipos de socorro de la municipalidad. Entre medio, la falta de información concreta sobre las obras de limpieza en arroyos y el plan de obras hidráulicas que desde hace meses no muestra señales de avance.

Otro dato a destacar fue el llamativo impedimento para la prensa y miembros de la comunidad para ingresar al centro de evacuación instalado en el Club Circunvalación, donde algunos vecinos incluso denunciaron la presencia de “patovicas” que impidieron tener contacto con las presuntas familias evacuadas.

“He hablado con vecinos de Villa Elvira y Los Hornos y la presencia del Municipio fue prácticamente nula. La zona fue afectada por el arroyo Maldonado, que es un sector donde las obras no están avanzando. Las obras más ‘visibles’ se están volcando en el arroyo El Gato y los derivadores. Pero en la zona del Maldonado la gente se sentía prácticamente aislada. Muchos vecinos no pudieron moverse de sus casas o sus barrios durante horas”, dijo a Contexto Alejandro Albano, antiguo referente de la Asamblea de Vecinos Inundados de Tolosa, quien ha seguido a fondo las secuelas de las diversas tormentas desarrolladas en la ciudad en los último años.

“Hubo una lluvia importante el 18 de marzo, otra el 28 de abril, ahora sucedió esta, y siempre lo que se hace presente es el tema de los planes de contingencia y sistemas de alerta temprana que no son claros, no son contundentes. Debería haber un acercamiento profundo de la Comuna con los vecinos, pero no hay información”. Cabe destacar que tras el temporal hubo un alto nivel de autoevacuados que debieron actuar por sus propios medios.

Por su parte, el propio secretario de Coordinación Municipal, Oscar Negrelli, reconoció el estancamiento de las obras. “Es cierto que acá la obra aun no llegó, se está haciendo trabajo manual de limpieza y esta es la segunda parte de las obras hidráulicas de La Plata. Pero es cierto que acá aun las obras de Provincia no llegaron”, expresó el funcionario en diálogo con los medios, donde también intentó excusarse ante la falta de acción en arroyos debido a que “no podés entrar con maquinaria porque hay casas a la vera de los arroyos”.

Según los datos de las estaciones del sistema de monitoreo municipal, entre las 16 hs del jueves y las 4:30 del viernes cayeron 122 milímetros en el casco urbano, 98 milímetros en Villa Elisa, 203 milímetros en Villa Elvira, 82 milímetros en Melchor Romero, 38 milímetros en la República de los Niños y 49 milímetros en Los Hornos. A la una de la mañana, la Comuna elevó el nivel de riesgo de amarillo a naranja y se convocó al Comité Operativo de Emergencia Municipal. En algunas zonas se realizaron cortes de luz preventivos.

En tanto, desde la Asamblea Vecinal Barrio Norte apuntaron con severidad contra la gestión municipal. “Hace unos días el intendente manifestó cancelar su viaje a Brasil por temor a lo que pudiera pasar con el temporal. Evidentemente reconoce que no se ha hecho lo necesario para alejar estos temores”, expresaron a través de un comunicado donde sostienen: “No queda más tiempo ni más excusas. La ejecución de las obras tiene que ir a un ritmo más rápido que la lengua de las autoridades para justificar lo injustificable”.