Si la situación ocasionada por el acoso norteamericano no constituyera un marco de tragedia, el reciente discurso del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, en la Organización de Estados Americanos (OEA), parecería solo un chiste de mal gusto.

El norteamericano asistió a la OEA secundado por el secretario general de ese organismo, Luis Almagro. Allí brindó un discurso en un acto en el que se censuró la posibilidad de respuesta del representante del gobierno bolivariano.

En ese contexto, el norteamericano dijo que en Venezuela había “una dictadura”, y para solucionar esa supuesta falta de democracia propuso suspender votación del domingo 20 de mayo, en la que los venezolanos elegirán presidente. En otras palabras, para Pence la falta de democracia se soluciona suspendiendo elecciones e impidiendo que el pueblo se exprese libremente y elija a sus representantes a través del voto.

En otra parte de su desentonado discurso, el vice de Donald Trump le pidió a la OEA que suspenda a Venezuela, algo que no rozaría el carácter de ridículo si el gobierno venezolano no hubiera iniciado hace varios meses su salida formal de ese organismo en una decisión que se hizo pública y que fue tapa de todos los medios de comunicación de izquierda y de derecha.

La mayoría de los analistas indican que el triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones del 20 de mayo es casi un hecho consumado. La derecha, que había logrado crecer y hacer una gran elección en diciembre de 2015, dilapidó gran parte de su caudal de votos con las violentan guarimbas de 2017, que dejaron un tendal de muertos. Las imágenes de jóvenes que, por el sólo hecho de ser acusados de chavistas, eran apuñalados, rociados con combustible y luego prendidos fuego dieron vuelta al mundo. La gran mayoría de los venezolanos rechazaron esos terribles actos y le dieron la espalda la derecha.

Ante el fracaso del camino desestabilizador, y a pesar de las duras consecuencias que producen las sanciones económicas, financieras y comerciales impulsadas por Trump, el gobierno norteamericano teme otro triunfo chavista. Es por ese motivo que Pence sostuvo que “para defender la democracia y la libertad, pedimos a los miembros de la OEA suspender a Venezuela de la Organización de los Estados Americanos”, y agregó: “llamamos a (el presidente Nicolás) Maduro que suspenda esa estafa de elecciones”. También pidió “sanciones para acabar con una dictadura. Sin indulgencias, sin dobleces, sin dudas”.

Luego de la reunión, en rueda de prensa, Samuel Moncada, viceministro venezolano para América del Norte y representante ante la OEA, aseguró: “No aceptamos a Estados Unidos como tribunal ni autoridad de nada. Somos libres”. Moncada recordó que su país ya inició en abril de 2017 el proceso de salida de la OEA, y sostuvo: “Estamos contando los días para irnos”.

De acuerdo con el comité jurídico de la OEA, Venezuela deberá permanecer como miembro pleno de la organización hasta que termine el proceso de salida del organismo en abril de 2019.

Siempre subsumido a los intereses norteamericanos, los presidentes Macri (de Argentina), Piñera (de Chile) y Santos (de Colombia) ya anunciaron que no reconocerán el resultado de las elecciones venezolanas. A pesar de ello y de los ataques del gobierno de Estados Unidos, el pueblo de Venezuela elegirá libremente a su presidente el próximo 20 de mayo y la democracia latinoamericana tendrá un día más de fiesta.