Una semana después de la mayor intervención que ha realizado el Banco Central de la República Argentina en los últimos quince años, el dólar le sigue torciendo el brazo al gobierno de Mauricio Macri, que, a pesar de subir la tasa de política monetaria e intervenir con reservas internacionales nuevamente en el mercado cambiario, no pudo contener la racha alcista de la divisa, que superó la barrera de los 23 pesos.

Desde principios de marzo, el BCRA lleva gastados casi 8.000 millones de dólares en las intervenciones que realizó para contener la suba de la moneda norteamericana con el objetivo de evitar que se traslade a precios y complique (aún más) la meta de inflación del 15% que estableció el equipo económico de Cambiemos el 28 de diciembre pasado.

Desde la mañana del jueves, la divisa comenzó a cotizar en alza, lo que motivó que el organismo conducido por Federico Sturzenegger vendiera nuevamente parte de las reservas internacionales y anunciara cerca del mediodía la suba de la tasa de política monetaria en 300 puntos básicos, que pasó de 30,25 a 33,25. A su vez, en el mercado secundario, las Lebac alcanzaron la altísima tasa del 38%, pero nada de eso fue suficiente para frenar el proceso que lleva más de una semana manteniendo la tendencia.

“Ante la dinámica adquirida por el mercado cambiario, y en un contexto de alta volatilidad internacional, el Consejo de Política Monetaria del Banco Central de la República Argentina se reunió fuera de su cronograma preestablecido y resolvió aumentar su tasa de política monetaria, habitualmente el centro de corredor de pases, en 300 puntos básicos”, sostuvo la autoridad monetaria en un breve comunicado. Y agregó: “En esta oportunidad decidió incrementar de manera excepcional la distancia entre la tasa de política monetaria y la tasa de pases activos en 500 puntos básicos, de manera que esta última quedó establecida en 38,25%”.

Pero sobre la tarde, el BCRA pareció bajar los brazos y sobre la última hora la divisa se disparó setenta centavos. En el mercado minorista implicó una devaluación del peso de 6,9%, y el mayorista aumentó 8,5%.

La semana pasada, Sturzenegger realizó la mayor venta de reservas de los últimos quince años, cuando quemó unos 1.500 millones de dólares para mantener el precio de la moneda que el miércoles 25 cerró en 20,55 pesos. Una semana después, y con 5.000 millones de dólares gastados de por medio, la divisa superó los 23 pesos.

El Central señaló nuevamente que el objetivo de la decisión es “garantizar el proceso de desinflación”, y ratificó que utilizará “todas las herramientas a su disposición y conducirá su política monetaria para alcanzar su meta intermedia de 15% en 2018”.

Desde su cuenta de Twitter, la expresidenta de la nación y senadora de Unidad Ciudadana, Cristina Fernández de Kirchner, manifestó: “De los cinco precios más importantes de la economía, el gobierno ha hecho estallar tres: tarifas, dólar y tasa de interés. Como no podía ser de otra manera, esto impacta directa y negativamente sobre los otros dos: salarios y precios de los bienes”. “Todo esto, además, en un marco de re-endeudamiento externo vertiginoso. Estamos asistiendo a una de las más brutales transferencias de ingresos, de las grandes mayorías a los sectores concentrados de la economía, de las que se tenga memoria”, agregó la exmandataria.

Volver al mundo

El mismo día en que la divisa tocó su récord histórico desde la salida de la convertibilidad, diversos medios internacionales se hicieron eco de los problemas que afronta por estas horas el modelo de Cambiemos.

Uno de los títulos más llamativos fue el de Forbes: “Puede que sea momento de salir de Argentina” dice el artículo de una de las mayores publicaciones del mundo de las finanzas. La nota sostiene que el país se veía bien para los inversores de mercados emergentes a fines de 2017 y que la confianza en que el gobierno de Mauricio Macri estaba haciendo lo correcto hacía que los mercados de capitales lo esperaran “con los brazos abiertos”.

“La recepción ahora se está enfriando. Si no, debería estarlo, y estará pronto”, dice Forbes. También advierte que las operaciones de “carry trade (bicicleta financiera) mantuvieron el país a flote”, pero “ese negocio es menos atractivo”, y sostiene que “el gobierno busca desesperadamente dinero”.

El británico Financial Times, por su parte, dio cuenta de la suba de las tasas del Banco Central ante el “desplome” del peso.

Tampoco dio buenas noticias la agencia financiera norteamericana Bloomberg, que tituló: “¿Recuerdan el bono centenario de Argentina? Acaba de tocar una baja récord”. El artículo sostiene que el país “recibió aplausos el año pasado cuando vendió bonos a cien años por US$ 2.750 millones”, pero señala que recientemente tuvieron una caída récord por la pérdida de credibilidad del Banco Central y la caída general en los mercados emergentes.