Por Ramiro García Morete

A ocho años de su implementación, un bastión de las políticas educativas integradoras del kirchnerismo llegó a su fin: el programa Conectar Igualdad. A través del Decreto 386/2018, el gobierno creó el plan Aprender Conectados, que propone sumar un proyecto de “alfabetización digital”, cuando el programa lanzado durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner incluía lineamientos concretos al respecto.

“La mera entrega de equipamiento dejó de ser suficiente si no se abordan contenidos específicos con una orientación pedagógica clara”, argumenta el decreto en relación con su predecesor, que entre 2010 y 2015 entregó 5.315.000 computadoras a docentes y estudiantes en 11.573 escuelas secundarias (más de un millón por año).

“La verdad, lo tomo con indignación más que con tristeza”, expresó a Contexto Laura Penacca, excoordinadora del Plan Nacional de Inclusión Digital Educativa (PNIDE). “Hay una cuestión de engaño y de palabras rimbombantes que lo que en verdad esconde es un brutal ajuste, un desmantelamiento y una reducción de derechos”, explicó.

penacca: “Hay una cuestión de engaño y de palabras rimbombantes que lo que en verdad esconde es un brutal ajuste, un desmantelamiento y una reducción de derechos”.

En 2016 se inició un vaciamiento que no sólo refiere a la reducción del número de netbooks entregadas, sino que representó el cese de 130 trabajadores, entre sociólogos y especialistas en educación.

Penacca se encargó de aclarar que el Conectar Igualdad “era un programa que saldaba la brecha digital, pero iba acompañado de una transformación de la práctica de enseñanza en relación con la tecnología”. “No sólo había reparto de dispositivos, sino un plan integral de formación docente en todos los niveles”, recuerda.

Y respecto a los dispositivos, aclaró que no se limitaba a computadoras. Por ejemplo, en 2015, el PNIDE, en cada una de las 7.000 aulas asistidas, incluía treinta netbooks, un servidor pedagógico, un router inalámbrico, una impresora multifunción, un proyector, una cámara fotográfica, tres pendrives, una pizarra digital y un carro de guarda/transporte.

Delete all

El gobierno evalúa negativamente el Conectar Igualdad, pero “cinco años es tiempo insuficiente para el desarrollo de un plan que reparaba mucho tiempo de falencia. Creen que inventaron la pólvora. Hablan de alfabetización digital pero eso es algo que Conectar Igualdad ya implementó”.

Si bien el presidente Macri propone desde Aprender Conectados que establecimientos educativos reciban “equipamiento tecnológico”, no se difundieron cifras ni políticas concretas. A juzgar por las estadísticas del Conectar Igualdad durante la gestión de Cambiemos (la entrega de netbooks se redujo de casi un millón a tan sólo 104.438 en todo el año 2016, y no hay estadísticas de 2017), todo supone un recorte drástico en la materia. “No hay que dejar de distribuir. Las computadoras que se entregaron en su momento están obsoletas. No hay que dejar de distribuir. Siempre más, no siempre menos.”

“Lamento mucho esto”, dijo a Contexto Silvina Gvirtz, quien fue directora del Conectar Igualdad. “No creo que Aprender Conectados sea innovador, y les va a llevar mucho tiempo. Como los 3.000 jardines que prometieron en 2015”. Y recordó que “como el Fútbol Para Todos, Macri prometió que no iba a desaparecer Conectar Igualdad”.

GVIRTZ: “No creo que Aprender Conectados sea innovador, y les va a llevar mucho tiempo. como el Fútbol Para Todos, Macri prometió que no iba a desaparecer Conectar Igualdad”.

La actual secretaria de Ciencia, Tecnología y Políticas Educativas de La Matanza señaló que es un programa que “debería ser política de Estado y que no debió discontinuarse, por el impacto que tenía no sólo en los chicos sino en las familias. Eran para muchos los primeros pasos en la alfabetización digital que, como dijo Juan Carlos Tedesco, es al siglo XXI lo que fue la alfabetización al siglo XIX”.

Gvirtz coincidió en que el anuncio pareció “vacío de contenidos” y que va a ser difícil equiparar el “programa uno a uno”, aclarando que no todos tienen celulares, y tampoco estos contienen softwares educativos, “como tenían las computados entregadas. No hay ni punto de comparación en la capacidad didáctica ni de memoria”.

Y agregó: “Me da mucho dolor, porque la inversión gruesa ya se había hecho. Por supuesto que faltaba, pero requería continuidad. ¿Ustedes creen que no habrá computadoras pero sí libros? ¿Con qué van a estudiar los chicos?”.