Los proyectos de interrupción voluntaria del embarazo tuvieron su séptima jornada de discusión con 48 oradores, destacándose la presencia de médicos, lesbianas y trans que mostraron sus argumentos a favor, mientras que en contra sobresalieron los fundamentalismos, de la mano de pastores que recayeron, nuevamente, en discursos casi apocalípticos.

La reunión informativa que tiene como principal proyecto el de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Seguro y Gratuito se realizó con la modalidad de testimonios a favor y en contra de manera intercalada, según la decisión de los presidentes de comisión: Daniel Lipovetzky (Legislación General, comisión cabecera), Gabriela Burgos (Legislación Penal), Carmen Polledo (Salud) y Alejandra Martínez (Familia).

Una de las primeras en hablar fue Candelaria Botto, docente, economista, integrante de Economía Feminista, quien llegó con gran cantidad de cifras que permitieron dar claridad respecto de la posición de los legisladores. “Hay 106 diputados a favor del aborto legal, 102 en contra, dos abstenciones y 37 que aún no han tomado posición pública”, detalló. “Durante los dos meses que dure este debate, se realizarán 75 mil abortos en Argentina, donde el Estado aún estará ausente. Queremos que las creencias personales no se impongan en las políticas públicas, y menos en nuestros derechos humanos”, agregó la economista.

“Durante los dos meses que dure este debate se realizarán 75 mil abortos en Argentina, donde el Estado aún estará ausente. Queremos que las creencias personales no se impongan en las políticas públicas”

La psiquiatra Viviana Duarte de Massot manifestó su rechazó alegando duros efectos sobre las mujeres. “No se puede negar la existencia de los síntomas más comunes, como la ansiedad y el desasosiego. Hay estrés y trauma postaborto, sentimiento de culpa, rechazo, baja de autoestima, desórdenes alimenticios, abuso de alcohol y drogas, conductas suicidas… Toda ruptura con los procesos naturales tiene sus consecuencias”, sostuvo.

Uno de los discursos que utilizaron los sectores antiderechos durante las reuniones informativas anteriores fue sostener que en un hospital tampoco la práctica del aborto es segura, citando el caso de Keila Jones, joven que murió tras realizarse un aborto a través del protocolo de ILE que hoy rige en nuestro país. Justamente, Estrella Perramont, médica en su momento residente a quien se la buscó condenar por el caso, participó durante la audiencia del día de ayer para manifestarse a favor. “No entendía la necesidad de una ley que especifique la legalidad del aborto hasta que me vi juzgada por una Justicia que era atravesada por mitos y tabúes”, sostuvo la médica de El Maitén. “Estos mitos y tabúes habilitan a que se niegue una atención médica dentro de instituciones de salud y se criminalice a personas con la sola sospecha de que se hayan realizado un aborto y a las personas que lo garantizamos”, agregó.

En contra, Gabriel Pedro Flores, médico por la Universidad de Buenos Aires, director de Bioética en la Federación Pentecostal de la República Argentina, con aires de pastor, se paró ante los diputados y diputadas con un argumento apocalíptico ya escuchado: dejar el país sin habitantes. “Esta es una agenda impuesta por poderosos en naciones lejanas de dominios económicos para que así seamos menos: despoblar la Argentina y quedarse con nuestros recursos”, sostuvo.

A favor, por primera vez, las reuniones informativas contaron con hombres trans, cuerpos gestantes que también luchan por sus derechos. “Los cuerpos por fuera de la norma quedan inexorablemente condenados a la estigmatización, discriminación, violencia y exterminio. Los hombres trans podemos gestar y por lo tanto necesitar abortar. La invisibilidad de nuestra identidad nos ha empujado a un lugar sin representación y sin voz por mucho tiempo”, dijo Diego Watkins, militante de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA). “Los pibes trans también morimos por abortar”, dijo Watkins, al tiempo que sostuvo que están allí “para pedirles que se garantice una ley de aborto legal, seguro y gratuito para todas, todos y todes”.

El urólogo del Hospital Mater Dei Fernando Secin se refirió a los riesgos de la interrupción del embarazo durante la semana treinta, cuando ningún proyecto alcanza a tal semana. “Ningún acto médico es seguro. Cuando viene la OMS (Organización Mundial de la Salud) y les quiere vender que hay un aborto seguro, es una mentira grande como una casa”, argumentó, al tiempo que sostuvo que el aborto “es una tragedia y un fracaso como país”. Para el médico, “gratuito no significa no arancelado, son dos cosas distintas y lo vamos a tener que pagar entre todos. ¿Les van a poner nuevamente la mano en el bolsillo a los jubilados, docentes, policías y médicos para pagar esta barbarie?”.

Durante la tarde, una de las primeras voces fue la de Magalí Fernández, militante de Nuevo Encuentro y en temáticas de género y disidencia sexual, quien se refirió a un estudio que hizo esta agrupación política sobre los costos del Misoprostol, viéndose en constante aumento su precio desde la llegada de la alianza Cambiemos al gobierno. En ese marco, sostuvo que el medicamento recomendado por la OMS para la interrupción del embarazo es una herramienta clave para pensar el aborto en clave nacional y popular”, por lo que exigió que sea “gratis en hospitales públicos y a precios populares en las farmacias”.

Otro de los fundamentalismos que pasó por Diputados fue el de Pablo Barabaschi, pastor del Centro Cristiano Esperanza de Plottier, quien explicó que legitimar el aborto “nos aleja de la posibilidad de construir esa nación más libre y justa a la que aspiramos y que Dios quiere para cada uno de nosotros. No es por un dogmatismo”. El pastor sostuvo que no es “por una dogma irracional desconectado de la realidad” que se ponen, sino que “el ser humano es ser humano desde el principio. No hay embrión de jirafa que se convierta en elefante”. A su cierre citó a Martin Luther King, señalando que mantener el aborto en la ilegalidad “no es seguro ni popular”, pero es lo correcto. “Sé que Dios va a bendecir a la Argentina”, concluyó.

Lía Ghara, periodista a favor, comenzó haciendo una comparación con 2010, cuando en Argentina empezó a discutirse el matrimonio igualitario, siendo que “aparecieron también defensores y defensoras de ‘la familia natural’ argumentando la destrucción de la sociedad. Evidentemente, el argumento comodín es el apocalípsis”. La redactora de Manifiesta sostuvo que “los argumentos biologicistas están siempre atados a la restricción de derechos. Y como lesbiana peronista, sobre todo a mis compañeres peronistas, les repito lo mismo que decía nuestra Evita: ‘Donde hay una necesidad, nace un derecho’”. Ghara destacó la importancia del activismo lésbico en la difusión de la información respecto de los procedimientos abortivos, siendo creadoras de uno de los primeros manuales al respecto. “Abortar es una práctica milenaria que construye saber popular, susurrándose al oído. Que construye comunidades subterráneas de solidaridad y cuidado. Algo que bien sabemos las tortas, sobre proscripción y cuidados. Sobre clósets y libertades. Por eso también sabemos que necesitamos el aborto fuera del clóset, porque es, como siempre, la clandestinidad y la falta de información lo que mata, no los abortos. Abortar es un procedimiento sin complejidad, sin drama. Necesitamos garantizar la producción pública de Misoprostol para garantizar el acceso igualitario”, sostuvo la periodista.

Lorena Bauza, cantante y actriz voluntaria en Gravida, una de las fundaciones antiderechos, habló sobre los embarazos no deseados. “En nombre de todos los hijos que aparecimos como una sorpresa y con perspectivas sombrías, quiero decir que nuestra vida vale”, manifestó, y agregó que inevitablemente “esta temática” la moviliza “porque yo misma he sido una persona en riesgo de no nacer”.

Otro de los pastores que expuso fue Gabriel Ballerini. “Decidir quién vive no es progresismo, es fascismo”, argumentó el religioso, quien pidió que “Dios, fuente de toda razón y justicia, ilumine a los legisladores”.

También fue de la partida la actriz Florencia de la V, quien recientemente contó ante los medios que a los catorce años se enteró de que su madre murió desangrada por un aborto clandestino. Con el pañuelo verde de la Campaña al cuello, sostuvo que “fue una muerte que se pudo haber evitado. Yo tenía dos años y mi hermano cuatro”. “Desde que me enteré, estuve buscando la cara del feminicida de mi madre, imaginándome quién fue el feminicida de mi madre. Y hoy se quién fue: el feminicida de mi madre fue el Estado. En sus manos está la responsabilidad. Si quieren seguir teniéndolas llena de sangre, si quieren seguir cargando con la muerte de millones de argentinas, entonces ¿de qué lado quieren estar? Yo les digo: Sabina Báez (su mamá) presente. No quiero que la muerte de mi madre sea en vano”, concluyó Florencia Trinidad.

Antes del Mundial

Durante la mañana, la diputada radical Brenda Austin, firmante del proyecto de la Campaña, solicitó a los presidentes de las comisiones que “ratifiquen el compromiso respecto de los plazos de tratamiento de este tema”, poniendo como fecha el 31 de mayo, para así tratarse en el recinto en junio.

Lipovetsky ratificó tal compromiso, pero advirtió que, por la cantidad de oradores que faltaban, debían aumentar el número de exposiciones en cada sesión o interrumpir los almuerzos y descansos, puesto que “quedan alrededor de 420”. De hecho, durante la reunión informativa del día de ayer llegaron a 48 exponentes. El presidente de Legislación General estimó en tanto que luego del 31 de mayo habrá “por lo menos dos reuniones más” de comisiones: una para debatir y otra para dictaminar.

Por su parte, la radical Alejandra Martínez, presidenta de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, consideró que el proyecto podría votarse el 13 de junio, fecha que coincide con el pedido de las legisladoras firmantes: que sea antes del Mundial de Fútbol previsto para julio.