Martiniano Molina desalojó a veinte familias que vivían en la calle

Tras el masivo desalojo llevado adelante en enero, las familias que aún resistían en la calle fueron desalojas. Fuerte repudio desde la Iglesia y Unidad Ciudadana.

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En enero, más de cien las familias comenzaron una toma en tierras linderas a un frigorífico de la zona de Bernal Oeste que terminó con una represión por parte de la policía de Martiniano Molina, por lo que se apostaron a unos metros, a la vera de la calle Lamadrid, a la altura de los arroyos, improvisando casillas con chapas y cartones. Sin embargo, la policía los desalojó incluso de la calle y maquinas topadoras del municipio arrasaron las viviendas.

A raíz de la represión de enero intercedieron diferentes organismos para que el Municipio convoque a una mesa de trabajo, siendo parte de la misma la Casa de la Justicia, el área de Hábitat del Ministerio de Desarrollo Social, la Pastoral Social del Obispado de Quilmes, el Consejo de Asentamientos y delegados de las familias veinte familias que quedaban en el lugar. A sólo dos días de que se concrete la tercera reunión con la mesa de gestión, Martín Conde, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 3, avanzó con un nuevo desalojo de la mano de la Policía Local, la Policía bonaerense y personal municipal.

“El lunes hicimos una presentación en el Concejo Deliberante para que se vea la situación de estas personas, que hacía noventa días que estaban ahí”, explicó Ángel García, presidente del bloque de Unidad Ciudadana, desde donde plantearon que las familias “no podían seguir viviendo en las condiciones que estaban”. La presentación del bloque fue aprobada por unanimidad, lo que fue una señal para los ediles de que el Ejecutivo estaba preocupado por la situación. Sin embargo, se avanzó días después con el desalojo, cuando paradójicamente Molina “estaba en Colombia mirando cuestiones de Hábitat”.

“Ya teníamos una reunión pautada con el Municipio y nos vinieron a desalojar de prepo y sin aviso. Nos sacaron con lo puesto. A nosotros también nos costó armar las casillas, conseguir chapa por chapa. Entre familias nos fuimos ayudando para comer, para cubrir las necesidades de los chicos que están pasando hambre, frío”, explicó David, uno de los vecinos desalojados. “No vinimos para que nos den una vivienda hecha, sino un pedazo de tierra donde cada uno pueda hacerse su casa, con la intención de darles a nuestros hijos una vida digna”, sostuvo el vecino quilmeño.

Desde la Pastoral Social del Obispado de Quilmes, que viene acompañando a las familias, acudieron al lugar para evitar represiones e interceder en el desalojo, pero las fuerzas de seguridad no permitieron el paso ni a ellos ni a la prensa. “Sentimos estupor e indignación frente a este accionar, a sólo días de que la mesa de gestión empezara a buscar soluciones más urgentes para las familias en cuestión”, sostuvo el cura quilmeño Juan José Vasallo.

“Nos sorprendimos con un desalojo ordenado por la Justicia y que lleva adelante la policía y el municipio de Quilmes”, sostuvo en tanto el padre Pablo Reynoso, quien tampoco pudo ingresar al predio. “Siempre terminan los pobres pagándola así. Todavía no terminó esto para nosotros, porque, si bien el operativo finalizó, queremos saber la situación de cada familia”, agregó.

Según precisa el portal Quilmes a Diario, entre fines de febrero y principios de marzo, el área de Desarrollo Social del municipio realizó un censo para diagnosticar cuál era la situación de cada familia. “El resultado, que no fue dado a conocer a la prensa, determinó que unas 20 familias estaban una situación de total indigencia y no tenían donde vivir”, detalla el portal quilmeño, que destaca que ni el intendente Molina ni ningún funcionario han brindado respuestas.

El concejal García consideró que “el Municipio no puso energía en la solución de la situación más que en el conflicto”. El gobierno de Molina “lo único que hizo es mantener la avenida cortada 75 días generando inconvenientes a muchos otros quilmeños por no actuar rápidamente”. “El Municipio, como en otras situaciones que se dan, siguen con la misma mecánica, dilatando la situación para que se resuelva por sí sola, y acá no hay soluciones mágicas”, manifestó García, quien explicó que en Quilmes “hay una falta de respuestas en cuestiones sociales”.