Carlos Raimundi, dirigente político y exdiputado nacional, dialogó con Contexto sobre la visita del presidente español, Mariano Rajoy, la postura del gobierno argentino frente a las grandes potencias, la polémica frase de Macri cuando afirmó que Argentina y España son “dos amantes que se encuentran”, y las declaraciones en rueda de prensa en las que el mandatario argentino justificó el encarcelamiento del expresidente de Brasil Luiz Inácio “Lula” Da Silva.

-¿Qué lectura hace del encuentro entre el presidente Macri y su par español, Mariano Rajoy?

-El encuentro entre Macri y Rajoy es parte de una política exterior que busca reinsertar Argentina en el marco de las colonias del mundo. Es un gesto más de subordinación a las metrópolis europeas. Una imploración de inversiones que no llegan, porque no ven atractivo en el país actual. Un nuevo pedido de rodillas de que Europa firme el acuerdo con el Mercosur, para beneficiar a los sectores agropecuarios y financieros de Argentina y destruir nuestra industria y nuestro empleo. Es una nueva muestra humillante de una política colonial.

-En el marco de la visita de Rajoy vimos desfilar a los Granaderos, símbolo de las luchas por la independencia, con la bandera de España. El 9 de julio de 2016, durante los festejos por el Bicentenario de la declaración de la Independencia, Macri le dijo al rey de España que él se imaginaba la angustia de los independentistas al firmar ese documento. ¿Los dos hechos pueden considerarse una afrenta a nuestra soberanía? 

-El gobierno de Macri es heredero de las peores tradiciones colonialistas de Argentina, no sabe cómo encarar el tema de la independencia. Para un gobierno neocolonial como este, la independencia y la soberanía no son valores. Por eso la tradujo en una supuesta situación de angustias para los congresales que declararon la Independencia en 1816.

Es igual que cuando hablan de la pobreza. Quien nunca tuvo relación en su vida política o en su historia personal con un pobre no puede hablar de la pobreza. De igual manera, quien nunca tuvo relación con la soberanía no puede hablar de independencia. Macri, en lugar de asociar la independencia con la dignidad y con el orgullo, la asocia con la angustia. Para Macri, ser independiente es angustiante.

“El encuentro entre Macri y Rajoy es parte de una política exterior que busca reinsertar Argentina en el marco de las colonias del mundo. Es un gesto más de subordinación a las metrópolis europeas”

-¿Es parte de una postura ideológica?

-Por supuesto, y por ende, de su visión política. Cuando Prat-Gay era ministro de Economía, fue a pedirle disculpas a las empresas españolas por el supuesto “maltrato” que le habían dado en Argentina, pero la realidad era que las empresas españolas (Repsol, Telefónica, Iberia, etcétera) habían saqueado las empresas nacionales luego de las privatizaciones de los años noventa. Esas mismas empresas, la mayor tasa de ganancia en el mundo la registraron en Argentina, y el gobierno de Macri fue a pedirles perdón.

Esa ideología también tiene que ver con la política que lleva al gobierno a dolarizar las tarifas, alinearse con los intereses de Estados Unidos, pensar que la principal preocupación de Argentina en la Cumbre de las Américas debe ser condenar a Venezuela y decir que la Justicia de Brasil había procedido bien al encarcelar a Lula.

-Detrás de esas medidas y declaraciones aparecen los intereses de los grupos financieros y la enorme protección mediática.

-Todo eso guarda una estrecha relación. El conglomerado de intereses financieros, mediáticos y judiciales es el mismo al cual pertenece Rajoy. No hay que olvidar que el presidente español pertenece al partido de José María Aznar, quien preside la Fundación Libertad. Esa entidad recibe dinero del Departamento de Estado y de las fundaciones de ayuda de Estados Unidos para erosionar las democracias populares y generar climas para los golpes blandos. Por eso, la reunión entre Macri y Rajoy entra dentro de la disputa geopolítica que existe a nivel mundial, que plantea la elección entre los gobiernos de los pueblos o los gobiernos de las empresas.

-A pesar de que Macri es, hasta fines de abril, el presidente pro tempore de la Unasur, calló ante la intervención militar del estado de Rio de Janeiro, ante el asesinato de la concejal Marielle Fanco, la amenaza militar de golpe de Estado si no encarcelaban a Lula y la agresión armada contra la caravana que trasladaba a dos expresidentes (Lula y Dilma).

-Los organismos supranacionales están hechos a la medida de lo que representan los gobiernos nacionales. Cuando hubo gobiernos populares, Unasur sirvió para frenar golpes de Estado y para defender las políticas de autonomía de los líderes populares. Ahora, que hay gobiernos neoconservadores o neofascistas, estos organismos guardan silencio. Los gobiernos de derecha desactivan todos los mecanismos como la Unasur o la Celac, para que no puedan tener ninguna función a favor de la lucha de los pueblos.

El poder tiene un solo proyecto para toda la región, porque la mira como una unidad. Por eso, cuando queremos dar respuestas individuales en cada país, nos equivocamos. Hay una relación muy directa entre la intervención del Partido Justicialista en Argentina y la detención de Lula en Brasil, en términos de cooptación de los aparatos judiciales. Hay una relación directa en el papel de las cadenas mediáticas para desactivar cualquier proceso de pensamiento crítico y reflexivo de la población. La derecha tiene un proyecto para toda la región y los líderes sociales, políticos, intelectuales y sindicales de América Latina elaboramos una misma política de repuestas para enfrentarlos.