Por Pablo Pellegrino

En la mañana del martes, la jueza María Romilda Servini de Cubría sorprendió a propios y extraños haciendo lugar al amparo interpuesto por integrantes de las “62 Organizaciones Peronistas” y de la CGT Azul y Blanca para que “sin más trámite, declare el estado de acefalía del Partido Nacional Justicialista y ordene su inmediata intervención”.

Los llamativos argumentos de la resolución de doce páginas de la jueza dejan sin efecto la presidencia del sanjuanino José Luis Gioja, obtenida en las elecciones de 2016 celebradas de acuerdo con lo establecido por el estatuto partidario del justicialismo, y nombra como interventor hasta que se complete la “normalización” del partido al sindicalista Luis Barrionuevo, de reconocida filiación peronista y crítico de la conducción del partido.

El dato no es menor, ya que las propias leyes que Servini de Cubría nombra en su fallo indican que el interventor “será, en su caso, persona ajena a la sociedad o asociación intervenida” (Art. 225 del Código Procesal Civil y Comercial). De hecho, más sorpresivo aún es que uno de los actores que solicitaron el amparo, Carlos Acuña, es secretario general del SOESGYPE, que forma parte de la CGT Azul y Blanca que conduce Luis Barrionuevo.

“Nombrar de interventor a alguien que tiene participación en alguna interna del peronismo no parece la decisión más equitativa”, dijo a Contexto el exdiputado nacional del Frente para la Victoria y abogado laboralista Héctor Recalde, quien consideró que detrás de la “sorpresiva” resolución “hay una mano traviesa”.

“Esto tiene que ver con que hubo reuniones en Gualeguaychú, en Catamarca, en San Luis; tiene que ver con que se está moviendo la vida interna, al revés de lo que dice el fallo”, sostuvo Recalde, y agregó: “Cuando muchos sectores están buscando la unidad en la diversidad, se mete una cuña extraña”.

“Esto tiene que ver con que hubo reuniones en Gualeguaychú, en Catamarca, en San Luis; tiene que ver con que se está moviendo la vida interna, al revés de lo que dice el fallo. Cuando muchos sectores están buscando la unidad en la diversidad, se mete una cuña extraña”

Por otro lado, el exdiputado nacional afirmó que “lo que me llamó la atención es que el interés de la jueza en su fallo es hacer un inventario de los bienes muebles e inmuebles del partido y la situación económica y financiera”, y explicó que “hubiera bastado con una intimación al presidente del partido para que informe sobre esa situación”.

Recalde contó que se comunicó con José Luis Gioja para saber si había recibido algún tipo de intimación judicial para dar cuenta de la situación del PJ, pero el presidente del partido se lo negó: “La interpretación que hace el compañero Gioja es la misma que hago yo: acá hay una mano traviesa”. También advirtió que el sanjuanino apelará la decisión adoptada por Servini de Cubría.

El presidente del PJ se enteró de la resolución cuando lo llamaron desde la radio La Red para consultarle por la decisión de Servini de Cubría. En esa entrevista, sostuvo que “no tenía conocimiento de que existía una acción de este tipo, porque el partido está absolutamente normalizado”, y consideró que “tendrá que ver con esto de judicializar la política, algo muy de moda”.

“Siempre hay compañeros y no compañeros que buscan artilugios para que el justicialismo tenga algún tropiezo”, dijo Gioja, y añadió: “Me parece una intromisión que nada tiene que ver con una decisión judicial con sustento”.

Las llamativas calificaciones del fallo

“Luego de analizar los argumentos esgrimidos por los requirentes, y de repasar brevemente la historia partidaria reciente, resulta necesario forzar la memoria a efectos de poder encontrar una crisis política e institucional como la que afecta al Partido Justicialista de Orden Nacional en la actualidad”, dice el escrito de Servini de Cubría, que retoma algunos sucesos que hacen a la vida interna de la entidad, pero no a la violación de las obligaciones partidarias.

Entre otras cosas, el fallo habla de una “suerte de vaciamiento partidario” y sostiene que “la derrota en los comicios presidenciales como así también el fracaso en el acto electoral para elegir gobernador en el distrito más grande del país, han provocado una crisis en la conducción partidaria difícil de superar”.

“El grado de división alcanzado, con líneas internas partidarias que se ubican en las antípodas del pensamiento político, ha creado una situación crítica insostenible que de permanecer en el tiempo, podría afectar la propia existencia del partido”, sostiene el amparo.

“En el marco de la situación de crisis partidaria antes descripta, esta inacción resulta inexplicable frente a la cantidad de cuestiones que deben tratarse y resolverse para lograr posicionar al partido de la mejor manera posible frente a los próximos comicios del año 2019”, dice el escrito que parece más un artículo periodístico que una resolución judicial.