Investigadores y alumnos de la Facultad de Veterinaria local conformaron un equipo que trabaja en la ciudad de Ensenada para controlar infecciones parasitarias en animales y personas, especialmente aquellas de tipo zoonótico, que se transmiten a través de la contaminación ambiental.

Desde hace trece años, la cátedra de Parasitología Comparada de la casa de estudios platense lleva la iniciativa en los barrios El Molino, Piria, Villa Rubencito, El Zanjón e isla Río Santiago, donde la elevada vulnerabilidad social del área determina características ecoepidemiológicas riesgosas para la salud humana, animal y ambiental.

“El ambiente ribereño, la población precarizada, con conductas higiénico-sanitarias inadecuadas, favorecen la transmisión de enfermedades. Es por eso que la Facultad trabaja desde 2005 aportando diagnóstico y tratamiento de diferentes infecciones parasitarias en los animales y los humanos”, indicó la directora del proyecto, María Inés Gamboa,

Nilda Radman, titular de la cátedra, detalló que “en el último tiempo hemos diagnosticado casos de filariasis, dioctofimosis y hepatozoonosis caninas, todas ellas infecciones potencialmente zoonóticas, transmisibles de animales a humanos, así como también una elevada prevalencia de enteroparasitosis y ectoparasitosis en los caninos”. “También se han diagnosticado casos de toxocarosis y filariosis humana, sumadas a una alta frecuencia de parasitosis intestinales en la población infantil y adulta del barrio”, agregó.

Los profesionales y los estudiantes participan de reuniones mensuales de la mesa barrial para interactuar sobre las diferentes problemáticas territoriales y los modos de abordaje con los referentes y representantes de las instituciones de la región.

En ese sentido, Gamboa aclaró que “el grupo de trabajo realiza talleres de salud destinados a distintos niveles educativos, donde se remarcan las conductas de riesgo a modificar y las medidas preventivas que se deben tomar”. “También se dictan talleres de biología, parasitología, salud bucodental, plantas aromáticas, lombricompostaje, tenencia responsable de mascotas, calidad del agua y astronomía a docentes y alumnos. Los talleres de extensión facilitan la comprensión del concepto de parasitosis, su vínculo directo con el ambiente, los factores de riesgo de infección, las estrategias de prevención y los mitos y realidades que existen sobre las infecciones parasitarias”, completó la profesora.

La académica agregó que “los niños del barrio El Molino incorporan la problemática ambiental y la llevan a sus hogares mediante los conocimientos incorporados, los folletos elaborados para ese fin y las piezas creadas en arcilla”. De esta forma, según la especialista, se obtiene un efecto vertical, en el cual la información se transmite de los niños a los adultos, provocando un cambio de conductas en los mayores gracias a la concientización y control por parte de los más pequeños.

“Se observa una amplia participación de las personas del barrio, de edades diversas en las jornadas de salud donde se atienden las mascotas. Los dueños colaboran en la toma de muestras para analizar y en el completado de encuestas”, recalcó la investigadora.

Además, el proyecto permite que los alumnos de la carrera de Microbiología Clínica e Industrial de Ciencias Veterinarias incorporen el concepto de aula expandida in situ, y aprendan a tomar diferentes tipos de muestras para su posterior diagnóstico, completar encuestas y realizar trabajo en territorio.

“Con este trabajo se logra promover la prevención de las enfermedades zoonóticas, concientizando a la población para tratar de encontrar soluciones individuales y colectivas”, cerró Gamboa.