Los hombres al poder, las mujeres al cuidado

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Por Mercedes Yurec

La Oficina Municipal de Empleo de Campana, gobernada por el bloque partidario Cambiemos, publicó el viernes pasado una búsqueda laboral de niñeras mujeres cama adentro, abriendo nuevamente el debate por los roles de género y su relación con las oportunidades laborales.

Quienes hoy nos percibimos como mujeres en Argentina contamos con techos de cristal* múltiples, enormes y consistentes. Son cinco las gobernadoras de un total de veintitrés provincias. Son dos las ministras que forman parte del Gabinete de Ministros de la Nación. Esto se da no sólo por la falta de legislaciones laborales diversas que permitan el mismo acceso a los mismos trabajos sin discriminación por género(s), sino también por la perpetuación de viejos paradigmas y estructuras que nos siguen relegando a roles de cuidado.

Pensar el trabajo como una relación social debe ser el punto de partida. El siguiente, entender que el género nos estructura en todos nuestros modos de vivir, de ser en sociedad, de amar, de trabajar y de producir en el modelo capitalista al que debemos adecuarnos. Entonces, dentro de este esquema se nos perpetúa a las mujeres como encargadas del trabajo reproductivo: jamás encargadas del asalariado, pocas veces CEO, muchas menos gobernadoras, una sola presidenta.

Sobre esa misma línea, en la que somos encargadas de lo reproductivo, se nos extienden las tareas del cuidado: debemos ser niñeras, porque naturalmente somos más amables, más amorosas; se nos adjudica un falso instinto maternal que nos hace operar desde el útero. No podemos tener todxs las cualidades inherentes al ser humano: no, sólo se pueden tener cualidades binarias, o se es esto o se es aquello, hombre o mujer, no hay nada en el medio. No hay niñeras trans, no hay representantes sindicales mujeres, como tampoco hay muchos hombres en aquellas profesiones tildadas históricamente para mujeres, como es el caso con lxs maestrxs jardinerxs.

Sobre las bases de este viejo paradigma es que gobierna Cambiemos, incluyendo al Municipio de Campana, comandado por Sebastián Abella. Esta localidad históricamente fue vista como una gran meca del trabajo industrial: allí había llegado Techint, una gran empresa multinacional que trabajaba codo a codo con SIDERCA S.A., fabricadora de tubos y acería que se encuentra en la ciudad desde la presidencia de Juan Domingo Perón. Ambas industrias hacían una dupla que las posicionaba como productores número uno para acería petrolera en Latinoamérica.

Pero en 2015 se produjo la crisis mundial del petróleo por la caída de su cotización en la bolsa. Poco tiempo después, Mauricio Macri llegó a la presidencia de la República. La empresa Techint despidió a 2.500 obrerxs, reduciendo casi a la mitad a sus empleadxs. Algunxs pudieron ser reincorporadxs a través de asambleas y protestas, pero las suspensiones y reducciones horarias no pararon; es más, quitaron la enfermería de la planta para reducir costos, haciendo entrar a la fábrica los contratos temporales.

En este contexto, sin lugar de apertura para igualdad de condiciones laborales para hombres y mujeres, Cambiemos publicó el 6 de abril: “La Oficina Municipal de Empleo seleccionará niñeras con cama adentro para la zona de Campana […] está orientada a personal del sexo femenino desde 25 hasta 50 años con conocimientos y experiencia”.

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¿Se puede transformar la situación de desigualdad dejando intactos estos sistemas de poder? En una actualidad en la que la multinacional Techint deforesta la ciudad, cambia el curso del río para poder poner su planta, precariza a más no poder a sus trabajadorxs (¿cuántos de ellxs mujeres?, ¿cuántos de ellxs trans?, ¿cuántos de ellxs hombres?), la bolsa de trabajo municipal propone, exclusivamente para las mujeres adultas entre 25 y 50 años, un rol de cuidado, una vez más, de niñeras, cama adentro. Y para “niños”, como si no hubiera una multiplicidad de modos de ser infante, de ser niñx, sujetx. Como si el cuidado de las infancias no fuese responsabilidad de todxs. Cabe resaltar que, como afirma en sus estudios la doctora en filosofía y especialista en género Diana Maffía, históricamente las tareas nombradas como “de cuidado” son aquellas que permanecen invisibilizadas en las esfera privada y no repercuten directamente o grosso modo en el sistema económico productivo. Es decir, son aquellas tareas asignadas a las mujeres, como el cuidado de niñxs, mayores y enfermxs, el trabajo doméstico, y lejos de la participación social y política.

El Estado municipal de Campana, de la mano del gobierno de Cambiemos, reproduce y legitima un modelo laboral patriarcal, precarizador, misógino y machista. Las fábricas, de los trabajadores hombres. El cuidado de quienes no pueden valerse solxs, trabajo de mujeres. Y el Estado y los sistemas de poder, cosa de hombres.


* Aquellas trabas propias de las estructuras patriarcales que impiden el avance de las mujeres en sus distintas disciplinas y profesiones.