El gobierno argentino ha guardado un marcado silencio sobre la profunda crisis democrática que vive su principal socio regional, Brasil, y sobre los hechos de violencia política que ocurren allí. En su momento, el presidente Mauricio Macri avaló el golpe de Estado parlamentario contra Dilma Rousseff y brindó rápidamente su apoyo y reconocimiento al presidente de facto Michel Temer.

Ahora, él y su canciller, Jorge Faurie, guardan un silencio preocupante frente a los graves hechos que van desde la intervención militar del estado de Rio de Janeiro, el asesinato de la concejala Marielle Franco, la amenaza militar de golpe de Estado, el intento de proscripción del candidato que más mide en las encuestas para las elecciones presidenciales de octubre, la agresión armada a una caravana en la que iban dos exmandatarios, y el encarcelamiento del expresidente Luiz Inácio “Lula” Da Silva.

“Ante esa incertidumbre, el Gobierno está especulando. Macri está evaluando cuáles pueden ser los costos internos de sus posiciones”

Para entender los motivos de esta actitud del gobierno de Macri, Contexto dialogó con Guillermo Carmona, diputado nacional del Frente para la Victoria (FpV) y vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del Congreso argentino.

– ¿Cómo se explica el silencio del Gobierno argentino respecto de lo que está sucediendo en Brasil, más aún si tenemos en cuenta que en este momento el presidente Macri, además, es el presidente pro tempore de UNASUR?

– Es el silencio de la complicidad. Es el silencio que denota una especulación política. No se sabe qué es lo que va a ocurrir en Brasil, la situación es sumamente crítica. Además del hecho de que Lula esté preso, existen otros factores preocupantes en ese país hermano. Ante esa incertidumbre, el Gobierno está especulando. Macri está evaluando cuáles pueden ser los costos internos de sus posiciones.

En lugar de hacer valer el Protocolo de Ushuaia del MERCOSUR, o invocar el compromiso democrático de la UNASUR, o pedir la aplicación de la Carta Democrática de la OEA, en lugar de intentar sostener un liderazgo regional en favor de la democracia, el gobierno de Macri intenta silenciar la situación y no mostrar ninguna iniciativa que denote una verdadera preocupación por lo que ocurre en Brasil y por el impacto que tenga eso sobre Argentina y toda la región.

Eso hace que el gobierno argentino esté prohijando a un gobierno antidemocrático como el de Temer. Desde un principio dio señales de tolerancia al impeachment que se estaba llevando adelante injustamente contra Dilma Rousseff, y desde el golpe institucional es cómplice de lo que ocurre en Brasil.

En Brasil hay una ruptura del orden constitucional y se ha ido consolidando una situación de déficit democrático hasta llegar, en este momento, a la situación de una fachada democrática.

– Como usted señalaba, el silencio del gobierno argentino sobre lo que sucede en Brasil comenzó desde el golpe parlamentario. Tampoco hubo ningún pronunciamiento ante el reciente asesinato político de la concejala Marielle Franco en Río de Janeiro, ni ante el ataque armado a la caravana donde iban dos expresidentes, Lula y Dilma Rousseff.

– Desde que comenzó 2018, la Cancillería argentina no ha hecho ninguna referencia, en ninguno de sus comunicados, sobre lo que ha sucedido en Brasil con la violencia política o la crisis democrática. No hay ninguna referencia sobre el asesinato de la concejala Franco o sobre el atentado a la caravana que Lula realizaba por el sur de su país. Eso es representativo de la actitud de complicidad y corresponsabilidad que como consecuencia tienen Macri y su Gobierno.

– Teniendo en cuenta todos estos aspectos, ¿cómo puede el gobierno argentino seguir sosteniendo que en Brasil existe Estado de derecho?

– Las expresiones del gobierno sobre lo que pasa en Brasil las han realizado figuras que no tienen que ver con la política exterior, como el secretario de Derechos Humanos Avruj. Es evidente que lo han hecho para simular algún tipo de preocupación sobre lo que allí sucede. Lo que corresponde es que se exprese el presidente de la nación en su doble carácter de jefe del gobierno argentino y presidente pro tempore de la UNASUR. No lo hizo, no lo hace y no creo que lo vaya a hacer. No va a plantear la necesidad del fortalecimiento de la democracia en ese país hermano. No hay que olvidarse de que Macri fue el primer presidente que, rápidamente, impulsó el reconocimiento formal del gobierno de Temer, a minutos de que este tomara el poder luego del golpe parlamentario.

“Desde un principio dio señales de tolerancia al impeachment que se estaba llevando adelante injustamente contra Dilma, y desde el golpe institucional es cómplice de lo que ocurre en Brasil

Este silencio de la Cancillería argentina sobre lo que sucede en Brasil también se ha dado frente a los graves hechos que suceden en México y Colombia. Tampoco se expresó frente a la profunda crisis institucional que se dio en Perú. Guarda silencio frente a la deriva que van teniendo los gobiernos de derecha de la región. Esto tiene que ver con un factor determinante para el gobierno de Macri que es el alineamiento con Estados Unidos.

– ¿Cuál será la postura del bloque de diputados del FpV frente a esta actitud?

– El bloque le presentó una carta al Canciller pidiendo que se activen todos los mecanismos regionales para abordar la crisis de Brasil en el marco de la normativa sobre compromiso democrático. El presidente y la Cancillería deberían expresar el repudio de Argentina a la violencia política, la proscripción y la vulneración del sistema democrático de Brasil. Pero lo más probable es que no hagan nada de esto.