“Si pasa, pasa”, se sabe, es la frase que se acuñó para explicar rápidamente el accionar de Cambiemos en el poder. Pero esta vez no pasó. En otra muestra de improvisación en materia educativa, María Eugenia Vidal debió dar marcha atrás en el fuerte recorte que había aplicado sobre el subsidio que recibían los institutos de formación de la Cruz Roja Argentina (CRA).

Si bien el rumor había corrido anoche, fue este jueves que la entidad internacional confirmó el cambio de postura en un comunicado: “El gobierno de la provincia de Buenos Aires dejó sin efecto la reducción del aporte estatal a las escuelas de enfermería y especialidades paramédicas de la organización, con lo cual su labor humanitaria se ve normalizada en todo el país”.

“La medida no sólo incumplía la legislación vigente, sino que además ponía en serio riesgo a toda la institución”

Como gesto protocolar, Diego Tipping, presidente de CRA, “agradeció a la gobernadora por este gesto”. En tanto, expresó: “Confiábamos en que, al conocer la magnitud del daño que generaba a la institución, el gobierno iba a revisar la medida”.

Más allá del saludo, la declaración oficial de CRA pone al descubierto la virulencia de la decisión de Vidal y su equipo: “La medida no sólo incumplía la legislación vigente, sino que además ponía en serio riesgo a toda la institución, que brinda a través de sus escuelas un servicio a la comunidad, dando la posibilidad de acceder a una formación profesional a sectores de ingresos medios y bajos”.

“En ellas se forman profesionales en enfermería, guardavidas, radiología, instrumentación quirúrgica y otras carreras relacionadas a la salud, con los mejores estándares académicos del país”, detallaba el texto. Dichas escuelas son diecisiete en territorio bonaerense con una matrícula de 6 mil alumnos y un cuerpo docente de seiscientos educadores.

Todo comenzó el miércoles 28 de marzo, horas antes de Semana Santa. Fue en ese momento cuando una gacetilla sorprendió a propios y extraños. “Cruz Roja Argentina puede cerrar por una medida de Vidal”, advertía la información. “Este recorte presupuestario no sólo deja a miles de estudiantes y docentes en la calle, sino que puede llevarnos a la quiebra”, explicaba. Después de eso, el escándalo y el papelón político.

“A pocos días de haber iniciado el ciclo lectivo, el gobierno de la provincia que tiene asignado el mayor presupuesto del país quitó el 50% de la subvención a las escuelas de Cruz Roja Argentina. El déficit presupuestario que genera en la organización la deja sin recursos para financiar su acción humanitaria en todo el país”, evaluaba CRA tras conocerse la nueva metodología.

En el medio, desde la Legislatura, Unidad Ciudadana y otros espacios opositores salieron a reclamar que se revea el achique. “VIDAL AJUSTA A LA CRUZ ROJA. Con el ciclo lectivo iniciado, la gobernadora eliminó el subsidio a los centros de formación en enfermería. En la Cruz Roja, se forma a unx de cada tres enfermerxs del país. Desde la organización, temen la quiebra de la asociación humanitaria en Argentina”, había posteado, por ejemplo, Florencia Saintout, la jefa del bloque de UC en la Cámara de Diputados.

Como sucedió con el intento de cierre de escuelas de islas en el Delta y del primer año de los bachilleratos de adultos, la Administración de Vidal quedó otra vez expuesta frente a la comunidad educativa. Y otra vez quedó demostrado que la presión pública fue clave para evitar un nuevo ajuste.