Alumnos y profesores de la Facultad de Ingeniería de La Plata asumieron el desafío de romper las barreras que suele imponer la discapacidad e impulsar al mismo tiempo la inclusión a través de la práctica deportiva. En ese marco, alumnos de Electrónica y Mecánica acondicionan sillas de ruedas para que personas con problemas motrices puedan jugar al fútbol.

La unidad académica ya superó la primera etapa del proyecto para acondicionar sillas de ruedas que permiten la práctica del “powerchair football” a chicos con discapacidad motriz. Con reglas muy similares a las del fútbol, el juego consiste en dos equipos de cuatro jugadores cada uno en sillas equipadas con protecciones metálicas para atacar, defender y golpear la pelota.

El proyecto, explicaron, buscará expandirse a otras disciplinas como el básquet y el tenis de mesa. De este modo, en el marco de un programa de voluntariado universitario, estudiantes junto a docentes se encargan de reparar y adaptar sillas de ruedas que no están en condiciones, que luego son entregadas a chicos que no las pueden adquirir por sus propios medios.

El proyecto fue presentado en el Programa Nacional de Desarrollo y Voluntariado de la Secretaría de Políticas Universitarias, que apoya con subsidios la posibilidad de realizar este tipo de prácticas extensionistas donde no existe intercambio de dinero por el trabajo realizado, pues su finalidad es exclusivamente social, y le adjudicaron un presupuesto que permitió la adquisición de motores, baterías e insumos para reparar y acondicionar las sillas.

La propuesta contempla además una adaptación especial para que hermanos, familiares o amigos que no tienen problemas motrices puedan compartir el juego con quienes sí los tienen. “A veces se piensa que el deporte adaptado a personas con discapacidad es sólo para ellos, lo cual lo hace exclusivo, no inclusivo. Por eso una silla la puede usar un chico que tiene un problema motriz, y la otra el que no tiene inconveniente. Entonces, los dos hermanitos podrían jugar juntos un deporte”, explicaron desde la unidad académica local.

Los integrantes del proyecto aclararon que “en su momento se recibió de Aprilp (Asociación Pro Rehabilitación Infantil La Plata) una donación de sillas rotas, algunas de las cuales estaban a punto de ser tiradas. De esa primera tanda, una ya está terminada, hay otra a la que sólo le restan detalles, y luego tenemos más en espera para que sean trabajadas por los veinte alumnos de Ingeniería involucrados en la iniciativa”.

Este deporte es adaptado y promovido por Powerchair Argentina, una fundación que tiene como objetivo integrar a personas con discapacidades motrices a la práctica deportiva y promover su inclusión social. Actualmente, la fundación cuenta con seis sedes, ubicadas en las ciudades de Pacheco, Rosario, Mar del Plata, Córdoba, Bahía Blanca y La Plata, y en total son cincuenta las personas que practican este deporte en todo el país.