En el año de su 33º aniversario, el museo de instrumentos musicales Emilio Azzarini abrió la temporada con su tradicional ciclo de visitas guiadas. Este espacio, emplazado en el centro de la ciudad y dependiente de la Universidad local, resguarda una colección de alrededor de 750 instrumentos representativos de las grandes áreas continentales y reúne el conjunto de piezas de música más importantes de Argentina, algunas con más de dos siglos de antigüedad.

Esta gran galería musical, ubicada en 45 entre 6 y 7 de La Plata, abre sus puertas a los visitantes de lunes a viernes de 10 a 13 hs y de 15 a 17 hs, con excepción de los martes, que se encuentra cerrada por la tarde.

El museo está dividido en cinco salas según la especificidad de los instrumentos: membranófonos, aerófonos, cordófonos, idiófonos, mecánicos y reproductores de sonido. Entre las piezas más singulares se destaca un clavicordio de gran antigüedad, una flauta traversa modelo Hotteterre, un órgano de paloma utilizado en los palacios imperiales chinos, trompetas tibetanas usadas por los Lamas en sus ceremonias litúrgicas, instrumentos musicales mecánicos y reproductores de sonido (cajas de música, autómatas, gramófonos, etcétera), instrumentos americanos prehispánicos, populares, folklóricos y etnográficos.

Las autoridades del espacio recordaron que “la base principal de su acervo la constituye la colección del veterinario Emilio Azzarini, cuyos familiares, luego de su fallecimiento en 1963, donaron más de un centenar de piezas”.

Además, el museo posee una biblioteca con más de 3.600 volúmenes especializados en música y otros temas, algunos de suma importancia, como El Boletín musical de Ybarra (1837), único ejemplar completo en el país. Ybarra era un litógrafo que recopilaba obras musicales; de esos cuadernillos uno sólo está completo y está en el Museo Azzarini.

También está la Missa Solemenis de Beethoven (1837) y manuscritos de Juan Pedro Esnaola, el compositor más importante de nuestro país en las primeras décadas del siglo XIX, conocido también por su versión del Himno Nacional, que en 1860 fue aceptada oficialmente por el Poder Ejecutivo Nacional.

La colección Azzarini cuenta también con mucho material gráfico de la Reforma Universitaria de 1918, diarios y documentos de la época y una fonoteca con una valiosa colección de discos Pathé, rollos para pianola y cilindros para fonógrafos patentados por Thomas Edison.

Desde el museo explicaron que “los discos Pathé se denominan así por la empresa francesa que los fabricó: Pathé Frères, dedicada a la industria del cine y los discos. Estos discos para gramófono poseen como característica la modulación del surco en profundidad, cuando en los discos convencionales es lateral. Esta particularidad se da sólo en los discos Pathé anteriores al año 1929; después de este año la empresa también adopta la modulación lateral”.

Otra zona valiosa es el archivo gráfico Emilio Azzarini, constituido por registros fotográficos relacionados con la Universidad, la ciudad de La Plata, la música, el teatro y su vida personal; documentos de la Reforma Universitaria, ejemplares de distintos diarios del siglo XIX, manuscritos, recortes periodísticos y programas de teatro.

“Este espacio se generó interpretando a la música como parte integral de una expresión total que incluye lenguajes, danzas, juegos y acciones vinculadas a una dinámica social y, por ende, constructora de identidad. La función del museo es poner en valor su colección, considerando los instrumentos en su relación con el hombre, su cultura y su contexto histórico y sociocultural”, explicaron desde este ámbito de la cultura platense.