Ante el auge de la nanotecnología en los laboratorios y centros de investigación del mundo, integrantes del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (Inifta) de La Plata comenzaron a estudiar esa tecnología para aplicarla y abordar diversas problemáticas vinculadas a la sanidad.

“La nanomedicina se presenta como un amplio y promisorio campo para aportar soluciones a numerosos problemas que se plantean en la medicina. Aunque aún estemos a cierta distancia de su aplicación en pacientes, los resultados en los laboratorios son muy alentadores”, explica el científico del Inifta Félix Requejo.

El investigador agregó: “Desarrollamos investigaciones que comienzan con pruebas de concepto, una sinuosa secuencia de pruebas, ensayos y validaciones. Esperamos que esto se pueda traducir algún día cercano en nuevos tratamientos, más eficientes y menos traumáticos, al alcance de toda la población”.

En un mismo sentido, la investigadora Mónica González señala que “se está trabajando en función del aprovechamiento de la luz para usos médicos con nanomateriales que poseen la particularidad de que se los puede derivatizar, es decir, que se les puede adosar otras moléculas que tienen afinidad por ciertas partes de las células, o ciertas partes de la composición de nuestros tejidos”.

“Esta importante cualidad permitiría transportar un medicamento a las zonas del cuerpo que lo necesitan puntualmente sin realizar un recorrido invasivo para el organismo, como ocurre con algunas terapias utilizadas en la actualidad, como por ejemplo la quimioterapia”, completa la científica.

Por otra parte, existe una problemática muy importante en el campo de la medicina que es la creciente resistencia de las bacterias a los antibióticos, a tal punto que se estima que en tres décadas las muertes por infecciones van a superar a las producidas por el cáncer.

En consecuencia, desde el Instituto informaron que un equipo interdisciplinario está trabajando desde la nanociencia para contribuir a buscar soluciones en este campo. La doctora Patricia Schilardi destaca: “Estamos diseñando recubrimientos para materiales que se utilizan habitualmente en implantes ortopédicos y dentales, que son susceptibles a la colonización bacteriana, y que eventualmente pueden provocar infecciones en el organismo”.

“El aporte de estas investigaciones, desde el punto de vista social, es importante, porque un desarrollo como este, que pudiera alcanzar los estándares de los materiales importados, redundaría en menores costos para el sistema de salud en general, y en una mejor calidad de vida para el paciente”, indica Schilardi.

En ese sentido, Requejo aclara que “en la actualidad existen dos conceptos que se debaten en función de la incorporación de la nanotecnología a la medicina: uno es mejorar la biocompatibilidad cuando se incorpora un objeto extraño a nuestro organismo, y propender con esta técnica a que no exista rechazo, como puede ocurrir en un implante dental; y el otro es la rapidez con que se integre el implante al organismo”.

Desde el Inifta adelantaron que la nanociencia puede ser de gran utilidad en términos de mejorar la calidad de vida de las personas, y destacaron que “existen científicos de la Universidad local que están investigando y realizando sus primeros aportes”.