Tras su intentona de cerrar los bachilleratos para adultos que finalmente fracasó por la resistencia de escuelas y gremios, el gobierno de la provincia de Buenos Aires recortó en un 50% los subsidios que destina a los institutos de formación superior que dependen del Arzobispado de La Plata, que son públicos de gestión privada.

Ante esta medida, la institución que preside el ultraconservador monseñor Héctor Aguer dispuso un recorte que implica el cierre definitivo del Instituto de La Anunciación y de tres carreras del Instituto Guido de Andreis. Esto afecta el futuro de cien docentes y de los alumnos que allí cursan.

“Hay una decisión unilateral del gobierno de la provincia de Buenos Aires de quitar el 50% de la subvención a los institutos de formación superior”

Por ahora, el Instituto Terrero y el Instituto de Teología, que también son de la Curia, absorberían algunas de las carreras de los anteriores, aunque no hay certezas acerca de si los docentes trabajarán allí.

“Hay una decisión unilateral del gobierno de la provincia de Buenos Aires de quitar el 50% de la subvención a los institutos de formación superior”, afirmó a Contexto Eugenia Vosilaitis, secretaria adjunta de adSadop La Plata (docentes privados), que intervino en el conflicto.

“En una reunión que tuvimos con representantes del Arzobispado, establecieron que no hay vuelta atrás y que van a unificar carreras bajo un criterio de reestructuración que podría ubicar a los docentes en otros niveles educativos. Esto es un cambio total en las condiciones laborales de estos docentes”, dijo la gremialista.

El cierre de La Anunciación y los cambios en los demás institutos terciarios fueron comunicados a los docentes el lunes 12 de marzo, día en que comenzaban las clases, por parte de representantes del Arzobispado en cada una de las instituciones. A la fecha, comenzada la segunda semana del ciclo lectivo, entre los cuatro terciarios son cien los docentes que no saben qué pasará con su continuidad laboral.

“Estamos en una total incertidumbre. No tenemos ningún acuerdo, nada establecido, pero ellos (por el Arzobispado) avanzan con este tipo de acciones sin diálogo y sin garantizar las fuentes laborales”, dijo a Contexto Marita Ruiz Clavijo, docente en el Guido de Andreis.

“Mueven carreras, alumnos y docentes, hablan de ‘reorganizar’ pero no hay ninguna seguridad de que mantengamos los cargos en el Instituto o seamos trasladados a alguna otra institución”, agregó.

“Estamos en una total incertidumbre. No tenemos ningún acuerdo, nada establecido, pero ellos (por el Arzobispado) avanzan con este tipo de acciones sin diálogo”

En el Guido de Andreis había tres carreras de profesorados desde hace cuarenta años, para nivel inicial, primaria y Psicología. De ahora en más, sólo tendrá el nivel inicial, mientras que la carrera de Psicología se traslada al Terrero y la de primaria al Instituto de Teología.

En la reunión del lunes pasado, desde el Arzobispado se les informó a los docentes que serían llamados de manera individual para arreglar su situación, pero que la situación “no tiene marcha atrás”. Hasta el momento, ningún docente fue citado.

En un marco de ajuste

La lógica de unificar carreras en otros institutos que hace el Arzobispado platense se da en el marco del ajuste que sufre la educación pública de la provincia, por los cierres de cursos y escuelas que generaron un fuerte repudio de la comunidad educativa.

“Nuestra educación es pública de gestión privada. Tenemos los mismos planes de estudio que los institutos públicos, los egresados tienen un título que los habilita a trabajar en todas las escuelas, no sólo en las privadas. Los alumnos no saben cómo continuarán su trayectoria de formación, cuando en muchos casos están en cuarto año”, cuestionó Ruiz Clavijo.

“La Iglesia tiene que mostrarnos otro modelo frente a problemáticas que nos aquejan a docentes y alumnos”

“Nuestra exigencia es la vuelta atrás. No creemos que a esta altura del ciclo lectivo podamos tener algún tipo de arreglo como los que nos proponen, porque esos arreglos implican acuerdos individuales que no vamos a aceptar. La Iglesia tiene que mostrarnos otro modelo frente a problemáticas que nos aquejan a docentes y alumnos”, añadió.

Por su parte, Vosilaitis cargó contra el cuestionado Aguer: “En la reunión que tuvimos con representantes del Arzobispado, les recordamos una homilía del arzobispo Aguer que dio en la misa del último 26 de febrero, donde planteó la posición del Arzobispado con respecto a los institutos de formación, cuando dijo que un país serio era aquel que tenía pocos y buenos y no en cantidades exorbitantes que den productos mediocres”.