La larga marcha

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Por Gustavo Cirelli

Se cumplió el tercer 8M con Mauricio Macri en la Casa Rosada. Fue el tercer 8M con la luchadora y dirigente social Milagro Sala presa. Para que quede claro: presa política del régimen neoliberal de la alianza gobernante Cambiemos, con el gobernador radical de Jujuy Gerardo Morales encarnando uno de sus rostros más retrógrados y reaccionarios, que no sólo mantiene encarcelada a la líder de la Tupac Amaru sino también a otras militantes de la organización. Mientras, Morales reprime a trabajadoras y trabajadores en las calles y exacerba la xenofobia de sectores rancios de la sociedad al pretender cobrarle a los migrantes el acceso a la salud pública, desconociendo, entre otros aspectos, el principio de solidaridad entre pueblos hermanos. Además, y en una nueva provocación del régimen jujeño justamente el 8M los efectivos de la Gendarmería que cumplen el rol de carceleros de Sala, volvieron a hostigarla al intentar impedir el ingreso cotidiano de Raúl Noro, marido de Milagro, a la casa donde ella cumple una “sui generis” prisión domiciliaria. Le permitieron entrar recién cuando llegó su abogado Luis Paz.

Que Milagro continúe presa expone cada día, a cada hora, la doble moral de un gobierno que balbucea de repente una oportunista agenda de género horas antes del tercer paro de mujeres en el país (segundo en el mundo), mientras que, a la vez, como señala María Sucarrat en esta edición de Contraeditorial, Macri ya lleva recortado en 30 millones de pesos el presupuesto para el Instituto Nacional de las Mujeres y en casi 22 millones el programa de Educación Sexual Integral desde su llegada al Ejecutivo. Este y el pedido de libertad de Milagro fueron parte de los reclamos de la marea feminista que desbordó las calles del centro porteño, cientos de miles de mujeres que también se movilizaron en distintos puntos del país para luchar contra la violencia machista (sólo en 2018 ya hubo un femicidio cada 30 horas) y para desterrar una cultura patriarcal que domina la vida cotidiana pública y privada, y que puede verse nítidamente en el mundo laboral como señala un informe de CEPA, del que presentamos las conclusiones en este número.

En el 8M, en otra expresión de cinismo y crueldad de época, se conoció el despido de Nadia Minghetti, la docente que mediante una carta enviada a la nada feminista gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, denunció el cierre de escuelas en las islas de Delta. Heidi no sería tan buena…

Cinismo, que también sale a escena cuando el propio presidente de la Nación con el fin de desvirtuar el debate por una ley de Aborto legal, seguro y gratuito afirma que está a favor de la vida, y lo dice días después de celebrar las balas del policía Luis Chocobar que mataron por la espalda a un adolescente desarmado que acababa de asaltar a un turista en el barrio de la Boca. Misma metodología, disparar por la espalda, con que la Prefectura asesinó a Rafael Nahuel en Bariloche, joven que fue recordado en el manifiesto del 8M.

Las instituciones del Estado son parte del problema cuando por acción u omisión ante lo que sucede son cómplices, o cuando desde la jefatura estatal se desarticulan los programas de contención a personas en situación de vulnerabilidad. La dirigente sindical (y enorme luchadora) Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA, en diálogo con Víctor Hugo Morales lo describe: “tenemos una demanda militante interminable. Porque es tan feroz todo lo que pasa, porque hay ataques constantes en todos los planos de los derechos. Desde la cuestión más cotidianas de compañeras despedidas, hasta como recrudecen diversas formas de violencias, y mujeres que ahora no tienen con qué responder a esas violencias. Un ejemplo, soy de la ciudad de La Plata y estamos acompañando una búsqueda. Hace siete meses desapareció Johana Ramallo que estamos casi seguras de que es víctima de una red de trata. Johana era parte del programa “Ellas hacen” que ahora lo están desmantelando junto con el “Argentina trabaja”. En este programa qué había: capacitación, psicólogas que contenían, asesoramiento legal para las mujeres que estaban allí. Esta joven dejó de estar contenida, de tener el ámbito de trabajo, estaba en prostitución y cayó víctima de la trata. Hace siete meses que la buscamos. Es una anécdota más de la cantidad de planos que se nos abren, de luchas cotidianas y de resistencias, porque por suerte lo que si tenemos a diferencia de otros momentos -yo viví la resistencia de los 90-, es que ahora no estamos solas ni solos, somos muchísimos. Y nuestras organizaciones están fortalecidas para que las peleas sean multitudinarias”.

Fortaleza que se vio en las calles el 8M, pero que como señala Cynthia Ottaviano no se refleja en el lugar que ocupan las mujeres en los medios de comunicación. Señala la ex Defensora del Público: “En la prensa gráfica de la Argentina, por ejemplo, las mujeres sólo firman el 15% de las notas, el 27% accede a los cargos jerárquicos directivos en todo el sector de los medios de comunicación y de 95 personas que integran la representación gremial del Sindicato de Prensa de Buenos Aires, sólo 23 son mujeres. A pesar de los avances registrados una vez por año en las movilizaciones del Ni una menos; las voces de las mujeres escasean frente al teclado o el micrófono, tanto como en la toma de decisiones jerárquicas y rasas, la defensa de sus intereses, la visibilización de las problemáticas, las luchas, necesidades y las múltiples realidades del día a día. Se silencia la agenda, pero también se silencian las perspectivas, los enfoques y encuadramientos de géneros. Se silencian las personas, cuando silenciar también es discriminar”.

Franco Mizrahi narra, con rigurosidad arrolladora, la colonización macrista de la Justicia y cómo pintó de amarillo los Tribunales orales federales. El TOF 9, de magistrados designados sin concurso por el Ejecutivo, es el que tendrá a su cargo juzgar a la ex presidenta en la causa por la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán, y por cómo fue tramada la conformación del tribunal estaríamos ante la crónica de sentencia anunciada… Una causa por la que el ex secretario Legal y Técnico de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, Carlos Zannini acaba de cumplir tres meses de prisión preventiva tras las rejas en el penal de Ezeiza en otro flagrante caso que corroe los cimientos de la República. Cada día, a cada hora, que Zannini sigue cautivo como preso político en el gobierno macrista, la democracia va debilitándose más y más.

El ex juez de la Corte Suprema, Eugenio Raúl Zaffaroni viene alertando sobre la degradación que sufren las instituciones y el delicado y peligroso momento que atravesamos.

Con esta edición, Contraeditorial entrega la primera parte de seminario Criminología para la liberación que dictó Zaffaroni en la Casa de Madres de Plaza de Mayo. Una clase magistral que colmó las instalaciones y que cumplió con la doble función, por un lado, la de brindar formación en tiempos oscuros, y por otro, mostrar al mundo la solidaridad de una eminencia con Zaffaroni frente al acoso oficial que padecen y resisten Hebe y el resto de las queridas Madres, ejemplo de mujeres inclaudicables, amorosamente heroicas, que mostraron el camino cuando el terror cívico militar gobernaba con los mismos representantes del capital nacional y transnacional que hoy engrosan sus cuentas off shore endeudando al país y planificando la miseria y la exclusión de millones de compatriotas. El poder real no perdona. Es la hora del revanchismo de los grupos económicos.

La sociedad, tarde o temprano, deberá despertar de esta pesadilla individualista, de este laboratorio social de neoliberalismo explícito, de tanto verso meritocrático dictado por los poderosos; y cuando esto termine habrá demasiado por hacer, para sembrar nuevamente valores solidarios en tierra arrasada.

Como las Madres y las Abuelas entonces, hoy millones de mujeres volvieron a marcar el rumbo. Esa revolución será inevitable. Una larga marcha que ya empezó.


*Editorial, revista Contraeditorial, publicada el 9 de marzo, 2018, año 1, n* 12.