Tras meses de repudio social y una fuerte disputa en el ámbito judicial, el represor condenado por crímenes de lesa humanidad Miguel Osvaldo Etchecolatz volverá a prisión común para cumplir la condena perpetua por violación a los derechos humanos. La medida tomada por la Cámara Federal de Casación Penal fue conocida durante la tarde de ayer y revocará la prisión domiciliaria otorgada por el Tribunal Oral Nº 6 en diciembre.

“Este es un triunfo de todos”, dijo a Contexto la abogada querellante Guadalupe Godoy, instante después de hacerse público el fallo. “Esto ya es efectivo y Etchecolatz debe ser trasladado a prisión común. Se puede apelar todavía, pero no modifica la resolución. Cualquier recurso extraordinario va a tener que ser con él en la cárcel”, expresó la abogada.

La noticia fue recibida por la comunidad local del barrio de Bosque Peralta Ramos con un impacto tal que de inmediato se convocaron a la puerta de la casa donde residía el genocida a esperar el traslado por parte de las autoridades.

“Esto demuestra que, por más que hayan miles de trabas, no hay que abandonar nunca la lucha popular. Hay que ser fuerte y resistir, sobre todo cuando hay gente delante tan obtusa como los jueces”, expresó a Contexto Gustavo Calotti, exdetenido desaparecido que sobrevivió a los centros clandestinos que comandó Etchecolatz en la Policía bonaerense dictatorial y que, desde 2009, vive en el Bosque Peralta Ramos, a cuadras de la casa en la que estaba el represor desde el 29 de diciembre. El sobreviviente del Circuito Camps y testigo en ese juicio de 2012 fue uno de los tantos que se aproximaron al domicilio del genocida al enterarse de la decisión de revocar la domiciliaria.

“Estos meses fueron de desamparo. Cuando ves que una parte importante de los condenados están con domiciliarias, cuando vemos los permanentes retrocesos en políticas de derechos humanos. Sin dudas eso causa una desazón importante. Pero con movilización y esfuerzo, las presentaciones judiciales, las convocatorias, hoy vemos que todo eso no fue en vano.”

El fallo lo dictó la Sala IV, y contó con el voto favorable de Mariano Borinsky y Gustavo Hornos, quienes consideraron que el expolicía está en condiciones de cumplir su condena en la cárcel bajo cuidados médicos. Entre los principales fundamentos, se esgrime que el dictamen de prisión domiciliaria –basado en las condiciones de salud del genocida– “carece de fundamentación suficiente”. Según detalla la resolución, “los jueces entendieron que los informes médicos del Servicio Penitenciario Federal pesaban más que las opiniones de peritos expertos del Cuerpo Médico Forense e incluso los de parte que sostuvieron que las patologías que presenta Etchecolatz pueden ser tratadas dentro de la unidad de detención donde se aloja”.

Entre los hechos por los cuales fue condenado figura La Noche de los Lápices, el secuestro de estudiantes platenses en septiembre de 1976 –entre quienes se encontró el propio Calotti–, así como su protagonismo en el llamado Circuito Camps y en “el chupadero” de La Cacha. También se lo responsabiliza por el operativo en el que murió la hija de Chicha Mariani y en el que desapareció la nieta de la fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo. También apuntan hacia él las sospechas respecto de la segunda y definitiva desaparición de Jorge Julio López en septiembre de 2006. López fue testigo clave en el primer juicio en que Etchecolatz fue condenado a perpetua.

En diálogo con Contexto, el hijo de Julio López, Rubén López manifestó haber vivido con “enorme satisfacción” la noticia de la revocatoria. “Lo que hay que aprender de esto es que la unión hace a la fuerza. En esta victoria nos unimos personas que pensamos muy distinto, personas que no tenían ningún vínculo con el ámbito político, pero siempre con el mismo objetivo de que Etchecolatz vuelva a la cárcel. Y creo que esta unión es un claro mensaje para los dirigentes políticos. Necesitamos unirnos para pelearle a lo que se viene”, sostuvo López.