La relación del presidente argentino Mauricio Macri y sus funcionarios con fundaciones y organizaciones no gubernamentales financiadas por los brazos económicos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos tiene larga data. La sumisión del mandatario a los designios de la embajada norteamericana y el afán de este por convertirse en el principal alfil de Washington en la región tampoco son novedosos. La combinación de todos estos factores sí parece serlo.

En un nuevo gesto de agresión hacia la Revolución bolivariana de Venezuela, el ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Jorge Faurie, entregará el Premio Nacional de Derechos Humanos “Emilio F. Mignone” al Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (PROVEA), una ONG que ha sido denunciada por recibir financiamiento de la CIA y que se dedica a realizar actividades contra el gobierno de aquel país.

Faurie hará entrega del reconocimiento el jueves 15 de marzo a las 18 hs en el Salón Libertador del Palacio San Martín, un espacio que en otras ocasiones ha sido utilizado para la integración y que ahora será sede de una nueva arremetida contra un pueblo hermano.

Desde la llegada de Cambiemos al gobierno, la política exterior argentina dio un giro de 180 grados. Se dejaron de lado los espacios de integración como UNASUR y CELAC, se erosionó el MERCOSUR y se desató una campaña sin precedentes contra Venezuela. Todos engranajes del mecanismo de alineamiento con los intereses de Washington.

Al asumir Macri la conducción argentina, al frente de la Casa Blanca se encontraba el demócrata Barack Obama. Solo un año después se sentaba en el Salón Oval el republicano Donald Trump. Los cambios en la Administración norteamericana no modificaron la sumisión del gobierno de Cambiemos hacia la política estadounidense.

La suspensión de Venezuela en el MERCOSUR y la creación del Grupo de Lima, espacio que se creó con el solo fin de agredir al gobierno venezolano, son dos claros ejemplos del nuevo posicionamiento argentino. La actual decisión de “premiar” a PROVEA va en la misma línea.

PROVEA ha sido denunciada por recibir fondos de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), dos de los brazos financieros que la CIA utiliza para canalizar fondos hacia ONG vinculadas con medios, líderes, sindicatos y todo tipo de espacio opositor que trabaje en la desestabilización de gobiernos que no le son afines.

Al premiar a PROVEA, el canciller Faurie y el presidente Macri premian la política injerencista de la CIA en Venezuela. Un gesto más de agresión que se lleva adelante, cínicamente, en el Salón Libertador del Palacio San Martín.