Por Ramiro García Morete

”La poesía es una respiración”, dirá una de ellas al pasar. Y precisamente eso es lo que expide la atmósfera de Las Pibas: una respiración de tiempo y espacio, unidad y diversidad, conteniendo distintas voces que armonizan sin dejar seguir su pulso individual. MicAzul, Jule Gore, Mora Sánchez Viamonte, Inés Púrpura, China Made, María Queirel y Laureana Cardelino conforman esta colectiva de poetas mujeres que en más de cinco años de vida, recitales y fanzines, han hecho un nombre y algo más importante: la manifestación de una conciencia viva. O, como escribe Cardelino: “hay cosas que se inauguran cuando alguien las dice”.

El primer encuentro tuvo lugar en 2012, en el espacio Tumba, una galería que existió en el Patio del Liceo. Micaela Piñero (MicAzul, que proviene de las artes plásticas) convocó artistas femeninas para encontrarse y compartir una tarde. Ese fue el origen de lo que se constituyó como un grupo de poetas con la evidente certeza de ser conformado sólo por mujeres. China Made reflexiona sobre la importancia de pertenecer a un colectivo. “Es principalmente compartir, aprender. Trabajar desde el sí, aceptar al otro, aprender de eso que no nos gusta. Aceptar. Compartir te aporta en todo, sino vivís en una burbuja. Te aporta conocimiento, vitalidad, mueve todo”.

Inés Púrpura agrega: “En mi caso, yo venía leyendo mi obra al público desde 2011, entonces fue como extender mi experiencia y trabajar en conjunto. Si pienso en la intimidad, lo relaciono más a un trabajo sobre el texto. Aunque igual parten en solitario, se van ampliando con la mirada de la otra”. Y completa: “Somos contemporáneas de una época con sus aciertos y fracasos, entonces eso se refleja en nuestra escritura, nos une. Cada una tiene su forma de escritura y de percibir lo que la rodea y su historia. Creo que más que acuerdos y diferencias hay lazos, y eso es lo que nos potencia”.

“Somos contemporáneas de una época con sus aciertos y FRACASOS, entonces eso se refleja en nuestra escritura, nos une”

Esa época se advierte en distintas referencias: los usos contemporáneos (“acabo de limpiar las fotos de mi facebook/ para que cuando me stalkees, veas lo mejor que tengo”, escribe China Made), ironía (“sos hábil como el macrismo/ incluso de tus errores/ tengo la culpa yo/ ¿te animás a decirle al rey que no es el rey?/ o solamente lo posteás”, escribe Jule Gore), existencialismo y cotidianeidad (“Veo gente buena/ a la que le pasan cosas malas/ y viceversa/ como si el mundo siguiese las reglas/ de la tragedia aristotélica”, introduce Mora en un poema, y cierra: “una canción de una banda de jóvenes/ sobre la muerte de un perrito/ me parece lo más honesto/ que alguien escribió/ en mucho tiempo”) y poder femenino (Soy gigante/ En mi cuerpo pueden hacer el amor/ Mil mujeres/ Corazón adentro/ Mil primaveras/ Mil cervezas/ Después). Pero no hay un dogma o una regla, así como difícilmente indiquen qué poemas leer antes de un recital. En definitiva, la poesía puede significar todo eso o nada que ver.

Puede haber consignas (como el mar en el poemario justamente llamado “Mar”), por supuesto. Lo mismo ocurre con la posición respecto de la lucha de género. “Hay diversidad también -dice Cardelino-. De a poco cada una se va planteando. Si vos me preguntabas hace unos años,yo te decía que no militaba en ningún feminismo. Y ahora te digo que todas somos feministas, todas sin chistar y sin dudarlo. Siempre lo fuimos. Me refiero a militar teniendo el concepto bien despierto, la lectura hecha. Yo ahora tengo más lectura y más cercana. No me vas a agarras desprevenida”.

“Tenemos en común que somos pibas que comparten una práctica, que le ponemos garra a un colectivo que nos incentiva y nos conecta -expresa China Made-. Las diferencias son los modos de abordar esas escrituras. Pero como son tan parte del grupo, al menos yo no las vivo como diferencias. Todo en algún punto se complementa, enriquece. No tendría sentido que hagamos todas lo mismo. En la diferencia está el misterio y en ese misterio la belleza de las escrituras”.

“Tenemos en común que somos pibas que comparten una práctica, que le ponemos garra a un colectivo que nos incentiva y nos conecta. Las diferencias son los modos de abordar esas escrituras”.

Las Pibas (que forman parte de la flamante Colectiva de Mujeres Escritoras y Editoras de La Plata y que también editaron Cóctel y Arco Iris) han llevado sus recitales a CABA, La Plata y Azul. Tras ganar una beca del Ministerio de Cultura de la Nación, se presentaron en Córdoba, Mendoza y Santiago de Chile. Con un aire rockero que no niegan (y que tiene a Sánchez Viamonte como cantante y tecladista de 107 Faunos y a Cardelino como cantante y guitarrista de Camión), los recitales de Las Pibas implican una experiencia más que interesante. Como aquella “Maratón” en la cual, vestidas de deportistas y sin dejar de trotar, veintiún poetas leyeron alternando el micrófono.

“Nuestros recitales son como pequeños rituales que nos conectan también a otras pibas que vienen o que participan más allá de las que conformamos la colectiva -cuenta Inés Púrpura-. Se va construyendo a medida que avanza el recital. Siempre hacemos un fanzine para cada ocasión y la gente los colecciona. También tenemos tres poemarios específicos. Con este recital podemos viajar, es una experiencia portátil y conocer e intercambiar otras literaturas, fanzines y paisajes”.

“Aparte, ¡no sabés cómo nos divertimos viajando”, se entusiasma Cardelino. Quizá bastante de eso tenga la poesía: de viaje, de amor y de juego. O mejor citar a Inés Púrpura: “Amor/ mi cuerpo lastimado/ te espera/ –han intentado borrarlo–/ mi esencia de juglares y estrellas/ te espera/ y sé que no hay mayor traición/ Quiero cambiar el juego/ Quiero que no haya reglas.

Las Pibas se presentan este 24 de marzo en La Casa Brandon (Luis María Drago 236), y el 6 de abril en el Museo de la Memoria (9 e/ 51 y 53)