Ante un gran número de estudiantes que recién ingresan a las carreras que brinda la unidad académica de la zona de El Bosque, la secretaria de Género de la CTA nacional, Estela Díaz, la secretaria adjunta de Suteba platense, Lidia Fernández, la secretaria adjunta de La Bancaria, Gladys Galván, y las integrantes del programa Ellas Hacen, María Rossi y Nancy Echeverría, encabezaron la actividad que tuvo eje en violencia de género.

“Las diferentes organizaciones todavía son machistas. Se ha cambiado bastante, pero una cultura en la que la institucionalidad y la organización están más estructuradas para un funcionamiento masculino es algo que, a pesar de las transformaciones de los últimos años, continúa instalado, más en el sindicalismo”, señaló Díaz al dar el puntapié inicial del encuentro.

La dirigente gremial agregó que “la evolución se viene dando en el sindicalismo como en otros espacios de la política. Los medios de comunicación reflejan sólo a las cúpulas, entonces todo otro fenómeno que está pasando en el movimiento sindical no está en los medios masivos de comunicación”.

Estela díaz: “la evolución se viene dando en el sindicalismo como en otros espacios de la política, pero los medios de comunicación reflejan sólo a las cúpulas”.

“El movimiento feminista viene protagonizando movilizaciones de carácter masivo y una interpelación a la sociedad y a las organizaciones por la violencia, pero también por la desigualdad como factor que hay que modificar para erradicar la violencia contra las mujeres”, completó Díaz.

Por su parte, Galván se refirió a la situación de las mujeres que trabajan en los bancos y la importancia de que cada vez más gremios incluyan el tema de la violencia de género en la discusión paritaria: “Los medios nos quieren estigmatizar diciendo que sólo pensamos en los sueldos, pero nosotras pensamos en otras condiciones laborales, entre ellas, la igualdad de derechos paras las mujeres”.

“Es importante legislar para que exista en la mayoría de los sectores de trabajo una licencia por violencia de género, que permita que la mujer que sufrió ante un hecho de esa implicancia tenga derechos y asistencia”.

La referente de La Bancaria local añadió: “Las reivindicaciones propias que tenemos las mujeres de La Bancaria son un trabajo de todo el año. Por ejemplo, tenemos que dar batalla por una licencia para que a las compañeras que son víctimas de violencia se las pueda trasladar en función de dónde ella desee estar, para que la persona que las está acosando o violentando no las pueda ubicar”.

lidia Fernández : “Nosotros no somos reclamadores de salarios solamente. Nosotros discutimos distintas políticas educativas”.

“El gremio La Bancaria comenzó a visibilizar todo lo que oculta esta sociedad machista, no sólo en el ámbito del trabajo. Creo que todavía tenemos un largo camino para andar y para ejercer los derechos que muchas veces nos han negado, y que muchas veces nos cuesta apropiarnos de ellos”, concluyó Galván.

En tanto, Fernández explicó: “Nosotros no somos reclamadores de salarios solamente. Nosotros discutimos distintas políticas educativas”. La gremialista se refirió al rol de los medios y alertó sobre “la gran responsabilidad que tienen las empresas periodísticas a la hora de informar sobre la vida sindical de las mujeres, sobre todo ahora que lo exponemos sobre la mesa paritaria. La mujer en nuestro gremio tiene un rol clave, no sólo porque somos mayoría, sino porque lideramos la lucha contra el neoliberalismo, que agudiza modelos machistas dentro de la sociedad argentina”, consideró Fernández.

Gladys Galván: “Los medios nos quieren estigmatizar diciendo que sólo pensamos en los sueldos, pero nosotras pensamos en otras condiciones laborales”.

Por su parte, Rossi y Echeverría manifestaron: “El gobierno nos quiere desmoralizar. Piensa que por ser mujeres no entendemos, pero no sabe que ya tenemos una voz, que también es la voz de nuestros hijos y familias que esperan cumplir varios sueños”.

“Con el programa Ellas Hacen –recuerda Rossi– aprendimos a soldar, a instalar caños de agua, a hacer trabajos de albañilería y electricidad, pero, más importante que eso, era un espacio de contención, de seguimiento a las compañeras con asistentes sociales, psicólogos, programas de alfabetización, guardería. Para nosotras fue un antes y un después porque nos permitió desnaturalizar la violencia. Aprendimos a trabajar en equipo, el valor de la solidaridad, y conocimos nuestros derechos y obligaciones”.

Al referirse al desarrollo del programa –jaqueado por la Administración macrista–, Echeverría alertó: “No hay voluntad de reconocer el conflicto, al tiempo que están boicoteando el programa con ataques a los cooperativistas. Son tan perversos que quieren que parezca que nosotras somos las responsables de perder nuestro trabajo”.