Por Ramiro García Morete

“Los cuchillos que clavé/ que son parte de mí/tengo ya una conexión/los veo relucir/¿y qué? Si vos sabés que soy/ coleccionista del dolor/ Salta sangre por los dedos/ dibujo un corazón/ que me hace respirar”.

Un corazón dibujado con sangre. Cada pequeña cosa que hace Poli (o Natalia Politano) contiene la inocencia de quien se expresa con lo que tiene a mano, como un niño rayando una pared, y la potencia de quien hace de esa marca algo indeleble, como un poeta anciano firmando cada verso como si fuera el último. Poli no especula, ni arriba ni abajo del escenario. Como aquel poema de Pessoa que rezaba: “Para ser grande, sé entero: nada/ tuyo exageres o excluyas./ Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres/ en lo mínimo que hagas/ Por eso la luna brilla toda/ en cada lago, porque alta vive”. Y Poli brilla como una fogata al borde del océano, ya sea al frente de la reconocida banda Sr. Tomate, en cualquiera de sus proyectos paralelos, cocinando, haciendo las labores domésticas más terrenales o sencillamente mirando los ojos de quien le habla. Oriunda de Oriente, cerca de Tres Arroyos, la cantante y compositora es sin dudas una de las voces más indefinibles, singulares y reconocidas del llamado under nacional. Pero seguramente lo ignora o simplemente se concentra en lo próximo. “Si me gusta algo, yo voy con todo”, dirá. No hay otra forma, al menos para ella.

Sabiduría oriental

Natalia nació en un pequeño pueblo rural de menos de 2 mil habitantes llamado Oriente. “En el medio de la nada. Porque la verdad es así. Ni siquiera está en una ruta nacional. Tenes que entrar por una ruta regional, cruzar unos caminos y llegás a Oriente. A 20 km está el mar, pasa el río Quequén salado. Yo me crié así viendo el horizonte largo. Y con esa cosa de poder jugar sola arriba de cualquier lado, de un árbol. Jugaba sola y después me iba con mis amigos. Creo que siempre tengo eso. Por más que soy muy sociable, también necesito la soledad. Te hace bien. Cuando a vos te gusta, cuando elegís. A mí me hace bien. Yo compongo de esa manera. Tengo que estar conectada conmigo. Aprendí a no obligarme porque me parece horroroso. Si no me sale, no me importa. Yo sé que va a venir”.

Ritmo de vida

La niña que de grande cantaría “me apasionan las historias de amor, esas donde siempre alguien muere”, se crió escuchando boleros, música melódica, tangos “y mucha música mexicana”. Su padre cantaba, pero jamás concibió nadie en su hogar la posibilidad de hacer del arte un oficio o vocación. A su padre “le cuesta hasta hoy, por más que acepte algunas cosas. Se dio cuenta de que no podía ser otra cosa”. Si bien aclara que no se define como rockera, en la adolescencia conoció ese sonido y más aún cuando llegó a La Plata a estudiar Diseño y Comunicación Visual. Sin embargo, en el medio hubo un momento clave.

Cuando tenía doce años y ya le habían blanqueado algunas cuestiones sobre la Navidad, supo que le regalarían un walkman. “Para mí fue como el pasaje a la libertad”, evoca luminosa. “Porque podía escuchar música yo sola y cuando quería lo que yo quería. Entonces tenía que comprar algo para escuchar. Y quería que fuera mi casete, para que no fueran los de mi papa o mi vieja. Así que fuimos a Tres Arroyos a comprar el walkman y en ese lugar había un montón de casetes en la vidriera. Y elegí dos. Uno no lo recuerdo. Pero el otro sí. Lo compré por la tapa. Lo debo haber escuchado 30 mil veces… y flashé con las melodías”. Se trataba de Broad Street, de Paul McCartney. A la par, una prima mayor le acercaría cintas de Michael Jackson y Abba. “Siempre estuve rodeada de las melodía. A mí me atrae eso. La melodía, su belleza. Siempre… se me ocurren todo el tiempo. Se me vienen. Las melodías me acompañan”.

Dame tu mano, te doy la mía

A Poli le interesan las canciones y tocar con otros. Pero sobre todo, para otros. “Si una canción no se le canta a alguien, no sirve para nada. Yo escribo y canto para la gente. No lo hago para mí. Sino, me quedo en mi casa. Yo lo escribo para después decírselo a alguien. Porque es la manera que a mí me sale para después comunicárselo a las personas”.

La forma puede cambiar y es por eso que además de su banda de más de una década actualmente lleva adelante la Poli Tano Vandirrut y el proyecto Yai Yía, a la par de un inminente disco de boleros junto Maxi Prietto de Los Espíritus. Precisamente, este 8 de marzo los Tomate -que se hallan produciendo un EP- abrirán la fecha de la exitosa banda porteña en Sala Ópera.

“Muchas canciones se pueden hacer de diferentes maneras. También eso me gusta mucho. Salir de la idea de que la canción se grabó así y así va a ser eternamente. Y así se tocará. Y no es así. Una canción se tiene que tocar cuando tengas ganas de la forma y con la formación que tengas ganas”. La revelación llegó el verano anterior en Uruguay, cuando un pequeño accidente en un dedo la hizo pensar: “Estaba en un camping con el pie que me dolía un montón… tuve que renunciar al laburo que fui a hacer a un restaurant pequeño, porque me gusta mucho la gastronomía. Siempre que surge algo que me interesa, y si me cuadra, me sumo. Y de repente estaba de turista, sin plata. Y dije: si me quedo en la ciudad de La Plata voy a hacer música. Porque, si no, me voy a vivir a otro lado”. Al llegar no sólo tenía decenas de canciones, sino que reconoció al menos cinco grupos de formas de cantarlas o tocarlas. “Somos muchos seres dentro de cada uno”, sintetiza.

Después de la muerte, voy a vivir de nuevo…

“Soy intensa en todo lo que hago”, reconoce sin vueltas. “Me sale así. No digo que está buenísimo. Porque sufro bastante. Yo voy a pescar y por ahí me hace mal. Porque me quemé al sol o me clavé algo. Todo lo que hago. Aunque sea una acción que supuestamente te tiene que relajar, yo estoy apasionada. No sé cómo se hace de otra manera. Es así desde que tengo uso de razón. Me gusta algo y yo voy con todo. Eso no quiere decir que no tenga prioridades, pero si te metés en muchas cosas hay que priorizar. Porque el cuerpo es uno solo, la salud es una sola y el tiempo tiene tantas horas. Pero en esa vorágine me digo: ahora estoy en esto y el resto lo voy haciendo a medida que le corresponde. Pero todo lo que hago tiene que ser así. Si no me aburro”.

A pesar de la intensidad, los años han sabido que no le juegue en contra ni le genere frustraciones. “Cuando era más chica obviamente me dolían ciertas cosas. Porque no salían como imaginaba. Pero después te das cuenta que no es así. Salió de una manera y no de otra. Lo peor que nos puede pasar es dedicarle poco por las dudas de que no se dé. Eso sería cobarde. Hay cosas que no son fáciles. Casi nada es fácil. Pero cuando vos estás con algo en la cabeza y te da vueltas, buscá la manera de hacerlo. Porque si no, entonces sí vas a tener problemas”.

Poli se tiene fe, pero no del modo dogmático. Cuenta que descree de la idea de un Dios absoluto y poderoso que juzga: “Me siento muy liviana desde que pude sacarme esa construcción de la cabeza”.

La tempestad

Tal como la niña que podía jugar sola y luego con sus amigas, el inquieto universo personal de Poli no es ajeno al mundo que la rodea. “Si las cosas están bravas me afecta emocionalmente como a cualquier otra persona. Después te das cuenta que es buenísimo juntarse en ciertos espacios para poder estar contenidos entre nosotros. Tratar de que no nos digan qué pensar. Yo no tengo respuestas a veces para ciertas cosas. Me cuesta la vida como cualquiera y hay cosas que no sé cómo reaccionar. A veces tenemos momentos más distendidos y otras no. Ahora estamos pasando un momento muy complejo desde donde lo veas”.

Y hablando de reaccionar y de complejidad, Poli no deja al margen la importante lucha y reivindicación que las mujeres está librando al sistema opresor. “Tuvimos que salir a decir: che, nos están matando. Todo el tiempo tenemos que salir a la calle, a la vida, en nuestras casas, estamos viendo cómo poder hacer, zigzagueando la violencia. Es horrendo saber que todos los días mataron a una mujer, saber que te van a despedir por eso, que te digan cosas en la calle, que te desvaloricen, te paguen menos y no puedas florecer, no puedas dedicarte a lo que realmente deseás. Vivir así es algo terrible. Por eso decimos basta con esto”.

Link para escuchar Sr. Tomate: https://srtomate.bandcamp.com/