Por Ramiro García Morete

“Soy tan medieval/ amo perder el tiempo en morir/ Ver chocar el tren/ contra el preconcepto de Dios/ reconocer la soledad de la canción/ que nadie va a cantarme en la batalla/ pasar el día entero, esa muralla/ el vómito caliente cae/ sobre la medalla del amor…”

A través de plumas depuradas y precisos arreglos, voces particulares y ensambladas, esencia guitarrera, poderío rockero y elegancia pop, El Estrellero se alza como una romántica declaración poética y sonora contra el imperio de la mediocridad. En todos los niveles: política, estética y ética. Y es que el grupo platense no elude las grandes palabras ni las melodías heroicas. En un terreno musical a veces dominado por bandas bien vestidas para horarios vespertinos de festivales internacionales, El Estrellero plantea una visión épica de la canción ante la ligereza del hit. Tras un 2017 sin parar de girar por el país de la mano de su notable segundo disco (Los Magos), la banda integrada por Juan Irio (bajo y voz) Lautaro Barceló (guitarra y voz), Gregorio Jáuregui  (batería), Alejo Klimavicius (guitarra y voz) y Juan Baro Latrubesse (teclados) hace la primera presentación del año en su ciudad. La cita es este viernes en Guajira (49 e/4 y 5) junto a Banda de Turistas.

Están hablando los magos y usan la lengua para dorarte

En 2016 ya habían editado Drama, álbum debut que llamó la atención de los programadores del Bue y los llevó a compartir cartel con bandas como Depeche Mode y Wilco. Juan Irio considera que “entre los dos discos hay un año de diferencia. Creo que tienen muchos puntos en común sólo por la cuestión de contemporaneidad entre los dos, pero si hay algo que los diferencia es que en Los Magos terminamos de entender quiénes éramos cada uno de nosotros en relación con el resto, y eso nos ayudó a encontrar lugares más… mágicos. Además, Baro, el tecladista, tiene más participación desde el comienzo del disco y eso se nota en la proyección sonora, que es bastante más rica que en Drama”.

“no tendríamos sangre en las venas si no sintiéramos la necesidad de expresar el espanto que nos produce este Gobierno, o si no tomáramos posición a favor de las mujeres cuando la coyuntura nos hace ver que fuimos criados en una sociedad que las MATA”

Alguien definió con buen tino a El Estrellero como una estrella de cinco puntas, dado que cuenta con distintos compositores, vocalistas y personalidades marcadas. Irio explica la dinámica: “Por momentos es caótica. Pero la mayor parte del tiempo es sorprendente, porque sentimos mutua admiración por las canciones del otro, y eso hace que cada ensayo tenga un momento de comunión en el que de pronto somos cuatro volviéndonos oyentes de uno. Las canciones suelen terminar de armarse muy en consenso en el seno de la banda, por lo que a la larga lo que nació de uno es casi sin exagerar el trabajo de cinco por igual”.

Esa convivencia musical y humana se vio fortalecida por un año pasado que incluyó muchos conciertos. “Hermoso, agotador, sentimientos de expansión y de amistad inmensos, en cada lugar encontrás un motivo por el que seguir viajando, y cuando el lunes o martes volvés hecho mierda de viajar doce horas, volvés a pensar en viajar”.

Desde un principio, la banda contó con unánime aprobación de medios especializados. Irio lo toma con calma y agradecimiento: “Le damos importancia, pero no definitiva. Aunque sí ayuda a que lo que hacemos se conozca y nos abra puertas o facilite las cosas para planificar viajes o shows que de otra forma serían más complicados de realizar”.

En el altillo mora el rey/ vive de noche/ los súbditos del arenal llamarán/: “Es hora de quemar la corte”

Sin aludir a la obviedad, El Estrellero desliza posiciones políticas y leídas entre líneas, y muchas de sus letras (a veces más alegóricas, otras más elípticas) parecen adecuarse muy bien a la actualidad. “Lo hemos hablado, porque hablamos mucho sobre las cosas que nos pasan, las que le pasan a otros y lo que nos parece mal que pase”, cuenta el cantante. “Y somos bastante verborrágicos, entre nosotros al menos. Claro que hablamos, no tendríamos sangre en las venas si no sintiéramos la necesidad de expresar el espanto que nos produce este gobierno, o si no tomáramos posición a favor de las mujeres cuando la coyuntura nos hace ver que fuimos criados en una sociedad que las mata y las desprecia y nos exige ponernos de su lado de una buena vez. No obstante, no somos una banda de poética de panfleto, pero como vivimos prestando atención a esas cosas, es inevitable que se meta eso en nuestra poética, como inevitable que no intentemos sacarlo.”

“no somos una banda de poética de panfleto, pero como vivimos prestando atención a esas cosas, es inevitable que se meta eso en nuestra POÉTICA,como inevitable que no intentemos sacarlo”

“Es hora de quemar la corte” reza “Los incendios”, y da el pie para explicar: “Desde hace un tiempo me persigue la idea de que hay que verbalizar los problemas para que existan, y no me sale hacerlo tan explícitamente. ‘Los Incendios’ habla de romper con el dogma, sobre todo el dogma opresor. En todo sentido. Incluso la opresión que nace del confort, que es una opresión agradable. La escribí en la época del paro del campo al gobierno kirchnerista”.

El deseo de fascinar

Irio se encarga, además, de la los afiches y portadas de la banda, con delicadísimos y coloridos collages. “Es parte de nuestra forma de concebir la música, indisociable de las imágenes desde por lo menos la aparición de los discos como objeto de consumo. Los flyers lo mismo, y creo que es la forma de comunicar un discurso comprometido con las cosas que nos resultan importantes en la sociedad en la que vivimos. Creo que existen herramientas para sacarle provecho a eso, y no lo descuidamos, porque disfrutamos esa armonía”, relata.

El involuntario punto álgido de impacto visual fue con la tapa de Los Magos, cuando la plataforma mundial Spotify refutó la imagen. Irio desdramatiza lo ocurrido. “Hicimos una tapa a partir de la mención al líder, a Corea del Norte, y nos pareció la más ilustrativa de los temas que hablaban las canciones. Teníamos otras, pero elegimos esa y al momento de subirla a Spotify nos pusieron un freno. Al tiempo insistimos y pudimos subirla. No hay más que eso, en realidad se armó polémica porque se interpretó que estábamos armando un bardo que no era tal: queríamos la imagen del líder guiando a los demás con los ojos vendados, y en sus seguidores caras de espejo. Alguien hizo de la metáfora un problema”.

La rima que pasa, te besa y te abraza, la rima nueva

De espíritu inquieto, los integrantes de este grupo de raíz clásica y mente contemporánea crearon Pontaco. Se trata de “un sello editor que reúne todo lo que hacemos cada uno de los estrelleros con sus otros proyectos. Nace sólo para aunar y facilitar la comunicación de los proyectos, la agenda y la difusión”.

Este 2018 los esperan nuevos recitales en el interior y un “año igual de intenso”. Si bien el próximo disco no saldrá hasta el año que viene, Irio revela que en breve quizá “haya novedades, porque además de discos podríamos sacar alguna otra cosita”.