Más de 530 líderes sociales fueron asesinados en Colombia durante el gobierno de Juan Manuel Santos. Así lo revela un informe del Sistema de Información sobre Agresiones contra Defensores y Defensoras de Derechos Humanos en Colombia (SIADDHH).

El estudio asegura que durante el mandato de Santos, 532 líderes sociales fueron asesinados, se registraron 2.374 amenazas, 305 atentados, hubo al menos 171 detenciones arbitrarias y 18 desapariciones.

A todo ello hay que sumarle que al menos cincuenta exguerrilleros fueron asesinados después de la firma del Acuerdo de Paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejército del Pueblo (FARC-EP).

532 líderes sociales fueron asesinados, se registraron 2.374 amenazas, 305 atentados, al menos 171 detenciones arbitrarias y 18 desapariciones.

El asesinato de líderes sociales y exguerrilleros genera preocupación y gran incertidumbre respecto del cumplimiento del Acuerdo. A la vez, diversos especialistas aseguran que los alarmantes datos volcados en el informe sobre el asesinato de líderes sociales no reflejan el número total de crímenes.

En diálogo con Contexto, el analista de política internacional Carlos Aznárez aseguró que “a pesar del dolor que causan estos datos, no sorprenden. Más allá de haber recibido, de manera inmerecida, el Premio Nobel de la Paz, Santos es parte de un sistema criminal que abarcó en su momento a los gestores del Plan Colombia y el Plan Patriota. Cuando era ministro de Defensa de Álvaro Uribe Vélez, generó políticas de exterminio contra la insurgencia y los dirigentes sociales”.

“Hay que entender que Santos es una pieza indispensable de un sistema que, para sostener un modelo neoliberal, se dedica a perseguir y atacar al movimiento obrero, al estudiantil, al de derechos humanos y al campesino”, afirmó.

Para Aznárez, Santos es responsable de que el paramilitarismo siga funcionando. “A pesar de que en los Acuerdos de La Habana se había comprometido a controlarlo, el paramilitarismo actúa cada vez con más fuerza”, contó. “Ha ocupado las zonas que han dejado las FARC-EP y otra vez se ha vuelto a vivir ‘la época de la motosierra’, como en el gobierno de Uribe”, señaló.

Por último, Aznárez remarcó: “Todos deseamos que Colombia se encamine hacia una paz sólida y con justicia social, pero lamentablemente tengo que ser escéptico, porque todos los días se asesina a un líder o una lidereza. Todos los días un dirigente cae bajo las balas del sicariato del paramilitarismo y el gobierno no hace nada para evitarlo”.