En el tercer encuentro paritario de este mediodía en el Ministerio de Economía, el gobierno de la provincia de Buenos Aires mantuvo el techo salarial del 15% que ordena la Casa Rosada para las negociaciones colectivas. El Frente de Unidad Docente (Suteba, FEB, AMET, UDA, Sadop y Udocba) la rechazó porque implica un recorte del poder adquisitivo. Los maestros piden un aumento de alrededor del 20% y una cláusula gatillo que iguale automáticamente los salarios en caso de ser superados por la inflación de este año, que consultoras privadas calculan por encima de ese número.

“Si están tan seguros de que la inflación va a ser del 15%, ¿cuál es el impedimento de establecer una cláusula gatillo automática que después no tendría efecto? O no están seguros de que la inflación va a ser del 15% o quieren bajarle el salario a los trabajadores”, afirmó Roberto Baradel, secretario general de Suteba.

Baradel: “¿cuál es el impedimento de establecer una cláusula gatillo automática? O no están seguros de que la inflación va a ser del 15% o quieren bajarle el salario a los trabajadores”.

La única novedad que acercaron los funcionarios de Vidal fue una cláusula de revisión para equiparar la inflación que, a diferencia de la cláusula gatillo automática que piden los gremios, dependería de una convocatoria del gobierno a partir de octubre. Ese mes crearían una comisión para evaluar si la inflación superó los incrementos de acuerdo con los datos del INDEC.

El problema que ven los gremios es que ese tipo de revisión fue incumplida por el gobierno provincial en 2016. Además, la tensa relación que existe entre las partes, sumado a las demoras de la provincia para abrir la paritaria para este año, proyecta un escenario complejo que no da ningún tipo de garantía de que el salario no pierda con la inflación.

“Se presenta un conflicto para reabrir (la negociación) y después se recrudece porque las estimaciones de una parte y de otra no coinciden”, consideró Mirta Petrocini, secretaria general de la FEB.

Los docentes esperaban que, a solo cuatro días del inicio de las clases, el gobierno propusiera una oferta superadora a la que hizo el miércoles pasado, que fue igual a la de hoy a excepción de la cláusula de revisión. “La gobernadora Vidal pretende que los primeros cuatros meses los docentes tengamos un salario digno con un aumento de 625 pesos. Ese aumento ni siquiera llega a pagar el de la boleta de luz”, cuestionó Baradel.

Por su parte, Mirta Petrocini planteó que “el diálogo es de a dos, las tres propuestas del 8, el 22 y hoy, a tres días del inicio del ciclo lectivo, es exactamente la misma, un 15% que en realidad no da respuestas ni arrima siquiera a la urgente necesidad del sector docente para recomponer sus salarios”.

Con respecto a los montos a pagar por presentismo, un punto sobre el que el gobierno dedicó especial énfasis para desarticular las huelgas, reiteró los mismos montos que la semana pasada: 6.000 pesos para los docentes que no falten nunca este año, 4.500 para quienes lo hagan cuatros días por motivos no contemplados, y 3.000 para quienes falten ocho días.

Sobre la posibilidad de un paro, en los próximos días las bases de cada gremio tendrán asambleas y plenarios para definir qué pasos seguir.

En tanto, desde el gobierno no dieron precisiones sobre cuándo será la nueva reunión paritaria, a pesar de la proximidad con el comienzo de las clases.

La tercera ronda de paritaria docente se dio en el marco del cierre de escuelas rurales y del Delta de San Fernando, medida dispuesta por la Dirección General de Cultura y Educación que preside Gabriel Sánchez Zinny, quien fue llamado a dar explicaciones a la Legislatura por la oposición.

Petrocini habló de “la profunda preocupación que hay en toda la familia educativa por los cierres de escuelas y cursos, algo evitable porque esas decisiones no se pueden tomar desde una computadora. No somos un número”.