Por Ramiro García Morete

Hoy a las 18 hs, el colectivo Vecinos sin Genocidas se concentrará junto a organismos de serechos humanos frente al Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar del Plata en repudio al arresto domiciliario del exrepresor Miguel Etchecolatz. A la misma hora se repetirá el reclamo en la esquina de 11 y 47 de la ciudad de La Plata, encabezado por Rubén López (hijo Jorge Julio López, desaparecido desde 2006 y testigo clave del juicio a Etchecolatz).

Con 88 años de edad y condenado seis veces por delitos de lesa humanidad (cuatro de ellas a prisión perpetua), el exmiembro de la Policía bonaerense fue beneficiado el pasado 27 de diciembre con el arresto domiciliario por los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal N° 6 de la Ciudad de Buenos Aires. Desde entonces, los vecinos del Bosque Peralta Ramos (barrio residencial del sur de la ciudad portuaria) padecen la ingrata de presencia del represor y la custodia de su hogar por parte de personal de Prefectura Naval Argentina.

Los marplatenses coinciden en que no quieren “naturalizar” su presencia en el barrio y que reclamarán al Tribunal Oral N° 1 de La Plata que actúe sobre el pedido presentado para que se revise el arresto domiciliario, de la mano de la solicitud de un informe de impacto socioambiental.

Eugenia Díaz forma parte de Vecinos sin Genocidas, vive a cinco cuadras de la casa de Etchecolatz y no cuenta con una militancia formal ni orgánica. Sin embargo, no dudó en comunicarse con otros vecinos apenas se dictaminó la domiciliaria.

“Más que una organización, es una asamblea permanente que nació de un grupo de WhatsApp, luego una reunión y finalmente la primera manifestación el 5 de enero”, dijo.

Cabe recordar que durante su domiciliaria, el genocida tuvo una salida sin custodia aludiendo a cuestiones médicas pero sin notificar a tiempo a la Justicia. Por lo cual los vecinos consideran que “se violó la domiciliaria.”

“Bronca” es la palabra con la que sintetiza Rubén López, quien estuvo presente junto a los vecinos marplatenses ese 5 de enero. “Sobre todo para aquellos que ven que sus declaraciones en los juicios no fueron suficientes. Aquellos que tuvieron que tenerlo en frente allí… y ahora pueden tenerlo en frente en la calle”, dijo.

Entre los vecinos de quien fue mano derecha de Camps se encuentran víctimas de la represión, como Gustavo Calotti o Ana Pecoraro, hija de desaparecidos y coordinadora del espacio de memoria El Faro.

López entiende el significado de estos privilegios para Etchecolatz: “No es la primera vez que se beneficia a un genocida. Pero sabemos que este es un emblema y no es casual”. Sin dudarlo, lo asocia con un clima de época: “Los juicios se retrasan. Y cuando se estaba por apuntar a la parte civil de la dictadura, asumió este gobierno y todo quedó frenado. Y difícilmente ocurra, ya que es posible que muchos que estaban entonces permanezcan hoy en el poder”.

Quien también cumplía con prisión domiciliaria era Luciano Benjamín Menéndez, quien falleció hoy a los noventa años en el Hospital Militar de Córdoba, donde había sido trasladado por una afección cardíaca. Condenado a trece cadenas perpetuas por delitos de lesa humanidad, el excomandante del Tercer Cuerpo de Ejército fue una de las cabezas de la última dictadura cívico-militar.