Por Pablo Pellegrino

“La Argentina creció en 2017, creció por primera vez en cien años y al mismo tiempo bajó la inflación, creció el empleo, bajaron los impuestos, bajó el déficit fiscal. Todo eso no sucedía hace cien años. Este año también vamos a crecer y vamos a seguir bajando la inflación”, dijo el presidente Mauricio Macri durante un recorrido por las obras de ampliación de la red de agua potable en Concordia, Entre Ríos. 

Ese logro “centenario” no es correcto. Nuestro país creció efectivamente durante el año pasado, pero si se analizan los dos años de gobierno que lleva la alianza Cambiemos, el resultado es magro: 0,1% creció la Argentina en dos años (en 2016, la evolución del Producto Interno Bruto cayó -2,2% y creció 2,9% en 2017).

“Es insólito escuchar a nuestro presidente decir cuestiones como estas. En términos estrictamente económicos, estamos en los mismos niveles de 2015, es decir, técnicamente ni siquiera es crecimiento, es un rebote”, explicó a Contexto el director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Hernán Letcher. Y afirmó: “Sinceramente, no entiendo en qué Argentina vivió para decir semejante estupidez sobre los últimos cien años”.

“Es insólito escuchar a nuestro presidente. En términos estrictamente ECONÓMICOS, estamos en los mismos niveles de 2015, es decir, técnicamente ni siquiera es crecimiento, es un rebote”, Hernán Letcher.

“Habló de récord de lo que tiene que ver con el empleo, otra falsedad; habló de haber reducido la inflación de manera histórica, mentira; y habló de haber bajado el déficit, cuando el déficit financiero es tan escandaloso que hasta el diario Clarín sacó una nota hoy, cuando el déficit total es más grande que antes, y el déficit comercial llegó a niveles históricos”, manifestó el economista.

Un documento elaborado por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) de la CTA analiza la evolución de los principales indicadores económicos en los dos años de macrismo, que distan bastante del análisis presidencial en suelo entrerriano.

“El balance de la primera mitad del gobierno de Cambiemos es contundente como para afirmar que se agravaron los desequilibrios macroeconómicos (principalmente en el sector externo), se avanzó en la redistribución del ingreso en detrimento de los sectores populares (en especial, por la caída del salario real y el empleo) y se consumió una buena parte del desendeudamiento alcanzado en el ciclo kirchnerista”, comienza el informe, y destaca que esos desequilibrios generan mayor dependencia del proceso de endeudamiento del gobierno de Macri.

“Bajó la inflación”

El discurso presidencial destaca la baja en el avance de los precios registrado durante el año pasado, pero no menciona que el índice fue sustancialmente mayor al previsto por las metas elaboradas por el Banco Central (17% previsto por el organismo contra 25% que midió el INDEC), y, al igual que con la tasa de crecimiento, recién en 2017 recuperó el nivel de 2015.

Si bien es cierto que durante 2017 la inflación fue más baja que la abultada que se registró en 2016 (41%), el macrismo no ha logrado domar el avance de los precios a pesar de la dura política de tasas altas del Banco Central.

Sucede que, al mismo tiempo que realiza esta operación, el poco aceitado equipo económico, por ejemplo, habilita de manera constante e indiscriminada tarifazos en los servicios públicos que, entre otros factores, elevan el índice. La liberalización del precio de los combustibles fue otra de las grandes palancas que tuvo el incremento inflacionario.

Cabe recordar que en diciembre de 2017, luego de los dos pronósticos fallidos de manera consecutiva, el BCRA tuvo que modificar las metas de inflación para este año, que pasó de un rango entre 8 y 12% al 15%. Sin embargo, a pesar de la “relajación de metas” y agregando el 1,8% de inflación registrado en enero, ya hay dudas de las posibilidades que tiene el gobierno para cumplir con el pronóstico.

“Creció el empleo”

En materia de empleo, los indicadores tampoco son del todo favorables. Nuevamente, el discurso presidencial toma como referencia el año 2017 para mostrar una realidad a medias, ya que, si se tiene en cuenta que durante el gobierno anterior la tasa de desempleo tenía una tendencia a la baja, llegando al mínimo histórico en treinta años, que fue 6,5%, los dos años de Cambiemos implicaron un crecimiento en la tasa de desocupación de la Población Económicamente Activa (8,5 en 2016 y 8,7 en 2017).

“La economía argentina necesita año a año generar más puestos de trabajo para atender al crecimiento poblacional, que implica un incremento de la población económicamente activa. Así, entre 2015 y 2017 se deberían haber creado aproximadamente 440.000 empleos sólo para mantener la tasa de empleo y evitar su caída”, explica el informe, y agrega: “Sin embargo, la expansión de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares al total nacional indica que entre 2015 y 2016 se destruyeron aproximadamente 220.000 empleos, y que en 2017 se generó un número apenas menor a esa cifra”.

“Entre 2015 y 2017 se deberían haber creado aproximadamente 440.000 empleos sólo para mantener la tasa de empleo y evitar su caída”, CIFRA.

Sobre este punto, Hernán Letcher dijo a este medio que “si uno se fija en la evolución de la EIL (Encuesta de Indicadores Laborales) que anticipa de alguna manera el movimiento del empleo para el mes próximo, se ve que en el mes de diciembre pasado hay una reducción del empleo significativa”, con lo cual “ni siquiera vamos a estar en los mismos niveles de 2015, sino más abajo”.

Además, agregó que “en el marco de todo lo que tiene que ver con el empleo deberíamos incluir la caída del poder adquisitivo del salario y la precarización laboral”.

En este sentido, el economista criticó que “el gobierno festeje el monotributismo” y puso en duda el crecimiento de trabajadores monotributistas “por la sencilla razón de que cuando a vos te echan, no te das de baja inmediatamente del monotributo. Tengo serias dudas de que esto signifique una contratación adicional, pero si así lo fuera, no deja de ser precarización”.

“Bajó el déficit fiscal”

En este punto, nuevamente la historia es a medias: es cierto que bajó el déficit, pero con respecto a 2016, año en que alcanzó niveles superiores a los registrados en el último año del gobierno de Cristina Férnandez.

“A pesar de la caída en los gastos, no se verifica un achicamiento de la brecha fiscal, sino todo lo contrario, dada la reducción que tuvo lugar también en los ingresos”, sostiene el documento.

“Por un lado, el déficit primario no tuvo prácticamente variaciones entre 2015 y 2017. Si bien existió un incremento entre 2015 y 2016, se revirtió al año siguiente. Sin embargo, el déficit primario resulta mayor, y creciente, cuando se excluye el efecto del ingreso extraordinario por el blanqueo de capitales. Así, el déficit primario pasaría del 3,8% del PIB en 2015 al 4,3% en 2017”, manifiestan los economistas del CIFRA, que aclaran que la nueva metodología de medición adoptada por el Ministerio de Hacienda no respeta las recomendaciones internacionales.