Por Ramiro García Morette

Sentado en el banquillo de la batería, Agustín marca el patrón de bombo y redoblante con la precisión de quien traza un plano. Sin perder la sonrisa, sostiene los cimientos rítmicos mientras el resto de su banda (La Teoría del Caos) edifica su rock poético y contemporáneo.

Es un atardecer de sábado estival y, a la altura de 46 y 47, calle 8 cambia su paisaje -usualmente atestado de autos y peatones acelerados- por cierto clima de tregua consciente. Las banderas y carteles indican que no es un simple festival de rock en la calle, sino que los trabajadores de la Unidad Ejecutora Provincial pelean para que ese edificio que oficia de escenografía retome sus funciones: las obras de escuelas y jardines.

Pero al concluir la música, Agustín Ramos Costa regresa a su realidad y la de cientos de compañeros padeciendo el cese, precarización e inestabilidad laboral ante el anuncio de María Eugenia Vidal de disolver el organismo que los englobaba. De la teoría del caos a la teoría del ajuste, este arquitecto (además de músico) ve un mes después cómo las manifestaciones y festivales solidarios son desoídos cuando el Boletín Oficial de febrero confirma la disolución.

Ya lo había anticipado aquel correo recibido el 29 de diciembre donde la mitad de 380 trabajadores perdían sus puestos. Superposición de tareas y funciones argumenta la Resolución 2017-2412-E de la Dirección General de Cultura y Educación con la firma del ministro Gabriel Sánchez Zinny. El saldo hasta la fecha son trabajadores despedidos y luego reincorporados en condiciones precarizadas y casi noventa personas en la calle.

“Familias en la calle” fue precisamente la consigna de más de un mes de toma pacífica, y ahora la calle retoma la total “normalidad”: autos y peatones acelerados mientras el edificio se desmantela lentamente.

Pero los trabajadores no se resignan. De cara a la Marcha Nacional que se viene, donde el sector educativo se eleva como una de las voces más poderosas en el reclamo de agudos conflictos, los exdespedidos de la UEP debaten en asamblea con sus “nuevos compañeros” de la DPI (Dirección Provincial de Infraestructura) acerca de un nuevo ajuste y sin dejar de pedir la reincorporación.

Numerosos empleados de la DPI cuentan con la mitad de su sueldo en negro. Para ello no descartan apelar nuevamente a la voz de los artistas para difundir y visibilizar su causa, después de cuatro festivales que contribuyeron a mantener la atención y romper el cerco mediático que cubre estas situaciones.

“Vive junto con el pueblo; no lo mires desde afuera, que lo primero es el hombre, y lo segundo, poeta.” La prédica del insuperable Atahualpa se reproduce en el compromiso de muchos músicos locales que han comprometido el arte al servicio de los damnificados. A lo largo de cuatro festivales de gran concurrencia y calidad pasaron -entre otros- bandas reconocidas como la citada Teoría del Caos, Los Valses, Narvales, Borrego, Malayunta Orquestita, Esa extraña forma, solistas como Teo Caminos y Santi Casiasesino, y la presencia de referentes del under nacional como Güacho o La Patrulla Espacial.

También hubo artistas como Luxor y números de danza y teatro. “Como con la banda no podíamos -cuenta Lisandro Castillo, voz y guitarra de Güacho-, me sumé solo con la guitarra para aportar visibilidad desde los pocos canales con los que uno cuenta. Como trabajadores estatales (Castillo es diseñador gráfico y desempeña funciones para el Ministerio de Cultura de la Nación) entendemos y conocemos la angustia de los que quedan afuera. Nadie creyó que iba a ser tan real hasta que llegó. Es vivir algo que no creímos que viviríamos”.

Hernán Menard -vocalista de Malayunta- cuenta que participaron porque “el reclamo es justo”. Además, “porque soy docente. Es decir que presencio todos los días el desguace de la escuela pública. Que se eliminen las oficinas de mantenimiento es un símbolo para los docentes de estas políticas educativas privatizadoras”.

Como parte de la organización, estuvo en funciones múltiples Costy Eliggi, que además de ser extrabajadora de la UEP también es cantautora. En las cuatro ediciones pudo canalizar la angustia de ver cómo el área que coordinaba (que por ejemplo concretó la importante restauración del Normal 1) se disolvió y fue recontratada en la DPI para funciones muy distintas y en condiciones precarias. Considera que fue de modo “violento” y a “mansalva”, por lo cual no se siente tranquila.

“No olvidamos a los noventa compañeros en la calle. Si tocan a uno, nos tocan a todos”, expresa cabalmente mientras remarca que no cobran desde diciembre. Desde lo musical, define que fue “una experiencia linda. Pude mostrar mi otra cara, como cantante y guitarrista, abrir el juego y sentar una posición”.

Sin embargo, el juego parece cerrado para las autoridades. Todas las obras se ejecutarán desde la Dirección Provincial de Infraestructura Escolar (DPIE) y la Subsecretaría Administrativa, según  expresó el ministro. Tras la máscara de la reorganización, puestos y proyectos concretos quedan descartados. Optimización, por no decir recorte, la vieja canción de siempre.