Mientras es acusado de corrupción y denunciado por sus vínculos con el grupo terrorista Estado Islámico (ISIS o Daesh), el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, pone el foco en Irán y busca excusas para lanzar una agresión contra ese país.

Netanyahu suele ser más conocido por su criminal política exterior que por la política interna de su gobierno. Sin embargo, este líder del sector más reaccionario de Israel, acusado de crímenes de guerra y de delitos de lesa humanidad contra el pueblo palestino, ve tambalear su poder hacia el interior de su país al ser investigado por corrupción.

Día tras día aumentan las denuncias y las pruebas de corrupción de su gobierno. A principios de febrero,  miles de manifestantes israelíes marcharon exigiendo su renuncia, caracterizándolo como “ministro del crimen”. El primer ministro israelí se encuentra investigado en tres distintos casos de corrupción.

Diversas denuncias también señalan la vinculación de su gobierno con el grupo terrorista Estado Islámico o Daesh. La diputada israelí Aida Touma Suleiman aseguró que existen pruebas bien documentadas de que el gobierno de Netanyahu colaboraría con el Estado Islámico con la compra del petróleo que trafica este grupo y con el cual se financian invasiones y atentados.

Los terribles crímenes que el gobierno de Netanyahu ha cometido contra el pueblo palestino son innumerables. Israel también ha participado de los bombardeos a Siria y ha tratado de vender su industria bélica a los países de Sudamérica. Durante 2017, mientras era denunciado y repudiado mundialmente por sus crímenes de lesa humanidad, fue recibido con honores por el presidente argentino Mauricio Macri, con quien negoció la compra de armas y equipamiento de espionaje israelí.

Ahora, Netanyahu suma una nueva amenaza contra la República Islámica de Irán. Durante su intervención en la conferencia de seguridad de Munich, aseguró: “Actuaremos no solo contra los aliados iraníes, sino contra el propio Irán”. Luego agregó que se actuará “con decisión para detener este régimen peligroso”.

En respuesta, el canciller iraní, que también se encontraba en la conferencia, afirmó que el discurso de Netanyahu había sido “un circo cómico indigno de respuesta”.

El primer ministro israelí busca tensar la cuerda al máximo nivel con Irán, y la cuerda puede cortarse. Como ha definido en más de una ocasión el especialista Rafael Araya Masry, todo Medio Oriente es un polvorín, y una chispa puede generar una explosión de dimensiones inimaginables.