El jueves 15 de febrero, en la sede de la CTA de los Trabajadores, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aries, se presentó el Comité de Solidaridad con Lula. El lanzamiento de este nuevo espacio tiene como fin mostrar el apoyo internacional que posee el expresidente brasilero y candidato para las elecciones 2018 por el Partido de los Trabajadores (PT), y sumar una herramienta más para combatir el intento de proscripción lanzado por la derecha.

Entre las figuras presentes estuvieron: Hugo Yasky, diputado nacional y secretario general de la CTA, Oscar Laborde, parlamentario del Mercosur y director de IDEAL– CTA, Alicia Castro, exembajadora argentina en Venezuela y en el Reino Unido, Guillermo Carmona, diputado nacional y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, Jorge Taiana, exministro de Relaciones Exteriores de  Argentino, Ariel Basteiro, exembajador argentino en Bolivia, Carlos Tomada, exministro de Trabajo de la Nación, Daniel Filmus, diputado nacional, Araceli Ferreyra, diputada nacional, Jorge Rivas, exdiputado nacional, Amado Boudou, exvicepresidente argentino, Gabriel Mariotto, exvicegobernador de la provincia de Buenos Aires, y diversos dirigentes sociales, sindicales, periodista y miembros de la cultura.

En el lanzamiento estuvo como invitado el diputado brasileño del PT, Paulo Pimenta, quien describió la persecución política, judicial y mediática que vive el expresidente Lula.

Pimenta aseguró que el proceso judicial contra Lula no tuvo fundamentos ni prueba y que se realizó en tiempos expeditos. “Todas las encuestas indican que Lula es el candidato que más mide, incluso más que todos los otros candidatos juntos. Por eso quieren impedir que lo sea”, advirtió.

El diputado del PT explicó que “el golpe en Brasil tiene tres objetivos: el primero era retroceder en la soberanía. Atacar al Mercosur, a los BRICS y avanzar sobre el Pre-Sal, donde se descubrió una de las reservas petroleras más importantes de la región y del mundo”.

“Sólo treinta días después del golpe, Temer aprobó una ley para que las multinacionales extrajeras pudieran realizar explotación petrolera en el Pre-Sal, lo que estaba prohibido hasta entonces”, recordó.

Luego detalló que “el segundo objetivo del golpe fue retroceder en los derechos que se habían logrado. Con una ley se congeló  la inversión en Salud y Educación por los próximos veinte años”.

Pimenta señaló que el tercer objetivo del golpe es “proscribir a Lula”, y que para ello han acelerado todos los tiempos del procesos judicial y lo han condenado sin pruebas, con una reinterpretación arbitraria de la ley.

“No aceptaremos una elección sin Lula”, reclamó, y afirmó que, si tratan de impedir que participe, no habrá otro nombre por parte del PT para reemplazar a Lula. “No habrá otro nombre para legitimar una farsa. Eso sería aceptar la criminalización de Lula y legitimar el golpe”, concluyó.