La antesala a la gran movilización que se espera el 21 de febrero en Capital Federal la tuvo María Eugenia Vidal en La Plata, donde 40 mil personas marcharon hacia gobernación bajo la consigna “no al ajuste, sí al trabajo”, para exigir que parte de la obra pública de la provincia de Buenos Aires quede en manos del sector cooperativistas.

La movilización fue impulsada por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie y contó con el apoyo de la CTA-A, la Bancaria, Suteba y los sectores de la CGT de Juan Carlos Schmid y Pablo Moyano, quienes encabezaron una gran columna desde Plaza Italia hasta Plaza San Martin, (frente a Gobernación y la Legislatura), donde la diputada por el Peronismo para la Victoria Patricia Cubria presentó un proyecto de ley para que sean los trabajadores cooperativistas quienes se hagan cargo de la obra pública.

“Venimos a reclamar que el 25% del trabajo de obra pública en villas y asentamientos lo hagan compañeros de nuestras cooperativas, que son los trabajadores que están en peores condiciones”, dijo a Contexto Esteban “Gringo” Castro, secretario general de la CTEP.

“La guita que le sacaron a los jubilados se está repartiendo en todas las gobernaciones y la gobernadora va a recibir 40 mil millones de pesos que lo quiere invertir en obra pública pero se la quieren dar a los empresarios: nosotros queremos ser parte de la distribución de esa obra pública”, sostuvo el referente de la CTEP.

“Necesitamos que las obras públicas que hacen los distintos gobiernos sean a través de cooperativas, para los trabajadores más humildes”, remarcó Daniel Menéndez, referente de Barrios de Pie.

“Nuestra presencia hoy obedece principalmente a que venimos a dar cuenta de que en las calles de nuestro país no son los sindicatos ni los partidos políticos ni las expresiones de nuestra naturaleza, son los pobres de nuestros pueblos los que están llenando las plazas de nuestra Argentina, porque la utopía de la pobreza cero ahora cada vez está más claro que fue un eslógan de campaña”, dijo sobre el escenario montado frente a la Legislatura el triunviro Schmid, quien llamó a conformar “una nueva composición de la clase trabajadora”, que integre a los trabajadores informales.

A horas de la primera discusión paritaria del año, Roberto Baradel, referente de Suteba, participó de la movilización y llamó a que el gobierno en la mesa técnica también discuta las condiciones en que los chicos estudian. “Necesitamos mejorar comedores escolares, mejor infraestructura y mobiliario para las escuelas, útiles, guardapolvos y zapatillas para los chicos. Hay mucha indigencia en la Argentina y queremos que el Estado se haga cargo”, manifestó.

“Hemos venido a acompañar a los compañeros de los movimientos sociales, trabajadores como nosotros, que están pidiendo trabajo digno. Creemos que es justa la petición en un país donde cada vez hay menos empleo”, dijo Sergio Palazzo, dirigente de la Asociación Bancaria y la Corriente Federal de Trabajadores, quien llamó a marchar el 21 de febrero a Capital Federal.

La gran movilización contra el ajuste de Vidal que encontró a movimientos y sindicatos unidos, se dio a una semana la marcha gestada por el sector de la CGT comandando por los Moyano, con el apoyo de las CTA y de las bases sindicales, que se dará el 21 de febrero próximo en Capital Federal. Los principales reclamos de los trabajadores al gobierno de Mauricio Macri serán el cese de los despidos, la quita del techo a las paritarias y del fin a los ataques a los convenios colectivos.

“Es tiempo de unidad para defender las conquistas que hemos logrado y es tiempo de unidad para parar el ajuste”, dijo a Contexto Pablo Michelli, quien convocó a “hablarle a la sociedad y decirles que no es verdad que los sindicatos no sirven para nada”. Para el referente de la CTA-A, “lo que no sirven son los dirigentes traidores, que les dan la espalda y se enriquecen con el sacrificio de los trabajadores”.