El ministro de Finanzas de la Nación, Luis Caputo, sumó un nuevo capítulo a la novela del “macrismo off-shore”. Luego de haber negado en sucesivas oportunidades negociados con sociedades radicadas en paraísos fiscales, la Securities and Exchange Commision (SEC) de Estados Unidos reveló que el funcionario fue dueño, y no administrador o gerente, de empresas que operaban bajo esa modalidad.

Entre 2009 y 2015, el ministro fue accionista mayoritario de Princess International Global, radicada en las Islas Caimán. A su vez, Princess International Global (es decir, Caputo) poseía entre el 50% y el 74% de otra off-shore, denominada Affinis Partners II, que al mismo tiempo era dueña de Noctua, una gerenciadora de fondos de inversión con sede en Miami.

En diálogo con Contexto, el presidente del bloque de Diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, adelantó que desde la oposición pedirán que Caputo se presente a dar explicaciones en el Congreso “porque, si es cierto que omitió ante la Oficina Anticorrupción en su declaración jurada que era accionista de una sociedad off-shore, claramente cometió un delito, mucho más si tenemos en cuenta que en anteriores oportunidades dijo que no era accionista, sino administrador”.

“Hay una responsabilidad política del gobierno y de la Oficina Anticorrupción que no ha dicho absolutamente nada sobre este tema”, dijo el diputado, y agregó: “Ahora que conoce que un funcionario omitió reconocer un activo en su declaración jurada, hay que ver qué es lo que va a hacer”.

Un prontuario marcado por negocios “de los dos lados del mostrador”

Actualmente, Caputo tiene varios frentes judiciales que cubrir. En primer lugar, esta doble omisión de acciones en sociedades off-shore en sus declaraciones juradas de 2015 (cuando comenzó en la función pública) y 2016.

Pero lo increíble del caso es el entramado de negocios que llevó adelante gracias al cargo que ostenta. Hay por lo menos tres causas que rozan lo risible: una es por la emisión del célebre bono a cien años de plazo, en la que Noctua (la gerenciadora con sede en Miami, controlada por las empresas que pertenecieron a él mismo) invirtió U$D 5 millones.

Otra: la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) le pagó comisiones por $540.000 a la empresa Axis Sociedad Gerente de Fondos de Inversión S.A., empresa argentina de la que formó parte el ministro hasta 2015. La decisión de pagar esa suma fue tomada por el Comité Ejecutivo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES, que, sí, también estaba integrado por Caputo.

Otro fondo de inversión radicado en las Islas Caimán y del cual formó parte, Argentina Found Ltd., había comprado bonos defaulteados y se vio beneficiado por el “acuerdo” que él mismo trazó con fondos buitre que litigaron contra Argentina.

“Estamos frente a un funcionario que es el encargado de emitir deuda argentina y cuyas relaciones con los que toman deuda cada vez se notan más palmariamente”, destacó Agustín Rossi, y concluyó: “En esa negociación en la que debería defender nuestros intereses, todos los días queda demostrado que está más involucrado con los acreedores que con los argentinos”.