México: desde que gobierna Peña Nieto asesinaron a 48 periodistas

En poco más de un mes que va de 2018, cuatro periodistas fueron asesinados en el país Azteca, que ha sido considerado el más peligroso del mundo para los trabajadores de prensa. El filósofo mexicano Fernando Buen Abad sentenció que “ese triste récord puede fácilmente superarse si el caldo de cultivo macabro que existe por debajo sigue vigente”.

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En menos de cuarenta días que van de 2018, ya son cuatro los periodistas que fueron asesinados en México. El país azteca fue catalogado durante 2017 como el lugar más peligroso para los trabajadores de prensa, incluso superando a estados que se encuentran en guerra, como Siria o Afganistán.

Los cuatro periodistas asesinados se sumaron a una larga lista que indica que, desde que Peña Nieto está en el gobierno, ya son 48 los trabajadores de prensa que murieron a manos de sicarios.

Sin embargo, a pesar del lamentable récord que significan estos crímenes, lo que sucede en México suele ser ignorado o tapado deliberadamente por los grandes medios de comunicación de la región.

En diálogo con Contexto, el filósofo mexicano Fernando Buen Abad explicó que “existe una especie de circo del ocultamiento. El asesinato de periodistas en México tiene un carácter selectivo, de venganza”.

“La mayoría de los periodistas asesinados habían investigado las acciones del crimen organizado y las alianzas de este con los aparatos gubernamentales, militares y policíacos”, destacó.

Buen Abad señaló que “el mapa de la criminalidad contra los periodistas tiene al menos tres grandes líneas de explicación. La primera, que estos periodistas tuvieron la posibilidad de investigar o testimoniar las acciones de grupos del crimen organizado o sus alianzas. La segunda línea es que hay una alianza mafiosa con los aparatos de la política, que ordenan a través de los sicarios esa especie de purga. Y la tercera es que al asesinar a estos periodistas se envía un mensaje mafioso a todo aquel que se atreva a mostrar los hilos que tejen esta alianza mafiosa”.

En relación con la falta de difusión de esos asesinatos, el filósofo sostuvo que “el silencio se vuelve cómplice en tanto que no hay un movimiento fuerte organizado que levante la voz. Ni la Sociedad Interamericana de Prensa ni los organismos internacionales tuvieron un pronunciamiento serio sobre este tema”.

En relación con el silencio mediático, remarcó que “el mundo narco también ha encontrado como una de sus formas de lavar dinero la posibilidad de intervenir en los medios de comunicación, y también allí tienen sus personeros”.

“A partir del asesinato y de la amenaza se ha consolidado una gran escuela de disciplinamiento de periodistas. Hoy sabemos cuántos periodistas han sido asesinados, pero no sabemos cuántos han sido amenazados o atacados en sus domicilios, o cuantos han tendido familiares atacados por su trabajo”, afirmó.

Por último, Buen Abad aseguró que “la cifra de periodistas asesinados es enorme, pero ese triste récord puede fácilmente superarse si el caldo de cultivo macabro que existe por debajo sigue vigente”.