A los casos de retraso de pagos por parte de la mutual a médicos, psicólogos y acompañantes terapéuticos en los últimos meses, se les sumaron en los últimos días las quejas de insulinodependientes, quienes, ante la falta de respuestas de IOMA, decidieron volver público su caso. Incluso muchos de ellos han recurrido a la Justicia en años anteriores obteniendo fallos a favor, pero así y todo el Instituto de Obra Médica Asistencial les da la espalda.

En concreto, sostienen que IOMA tiene pagos atrasados a los proveedores de las bombas de insulina con sensor, que dejaron de abastecer sus productos en forma de reclamo a la obra social.

Estos aparatos introducen la insulina en el cuerpo a aquellas personas a las que no les resultan suficientes las inyecciones para controlar los niveles altos o bajos de glucemia. A su vez, las bombas tienen un sensor con alarma para que el paciente corrija estos niveles y evite descompensaciones.

La empresa Metronic es la que abastece de la bomba y los insumos en el mercado. Representantes de esta firma en la ciudad confirmaron que no están suministrando los insumos debido a que IOMA no paga desde hace cuatro meses.

Gabriela Vidal es una platense que tiene diabetes desde hace treinta años. Se manejó siempre con inyecciones hasta que en 2013 su médica le dijo que ya no bastaban y que debía usar una bomba de insulina. “Por las noches sufría hipoglucemias y no me daba cuenta, no la podía manejar. Pedí a IOMA la autorización de la orden de compra para la bomba pero me la negaron, entonces recurrí a la Justicia”, dijo a Contexto.

El Juzgado en lo Civil y Comercial N° 4 a cargo de la jueza Gladys Cardoni dio lugar al recurso de amparo presentado por Gabriela Vidal y ordenó a IOMA que entregue la bomba con sensor. Desde aquel momento todo transcurrió con normalidad hasta diciembre: IOMA continuó firmando las autorizaciones pero los proveedores de los insumos desde ese mes cortaron el abastecimiento por la falta de pago.

“Nuestra salud corre riesgo. Ahora estoy usando insumos prestados por dos semanas más, después se me terminan”, advirtió Gabriela Vidal. “Son muchos los casos de diabéticos que se presentaron a la Justicia, y los que no están todavía más complicados”.

“Nuestra salud corre riesgo. Son muchos los casos de diabéticos que se presentaron a la Justicia, y los que no están todavía más complicados”

Florencia Rollie es madre de Santiago, un joven de dieciséis años que tiene diabetes desde los once y usa la bomba desde hace un año. “Santiago estuvo internado por una descompensación por hiperglucemia, cosa que cuando tenés la bomba no puede ocurrir, estás a resguardo de las dos situaciones, de la glucemia alta y baja”, dijo Rollie a Contexto.

“La bomba previene de la internación y te puede salvar al vida, porque una hiperglucemia severa puede dejar a alguien en coma”, afirmó Rollie. Y agregó que los insumos que IOMA dejó de brindar “cambian la calidad de vida, es totalmente diferente. Mi hijo con la bomba puede hacer actividades físicas con tranquilidad, pero sin usarla se tiene que inyectar seis veces por día. De un día para otro, algo muy importante para tu vida cotidiana dejás de tenerlo y eso genera una situación de gran incertidumbre.”