Ivonne Kukoc se enteró esta semana a través de un mensaje de texto de su hermana: “El presidente recibió al policía que mató a Pablo”. Se refería a Pablo Kukoc, de dieciocho años, hijo de Ivonne, asesinado en diciembre por el efectivo de la Bonaerense, Luis Chocobar, quien esta semana fue respaldado por Mauricio Macri tras ser procesado por exceso en la legítima defensa. A partir de ahí, la vida de Ivonne se convirtió en una lucha personal contra un caso más –de tantos– de violencia institucional, donde el asesino es erigido desde la sociedad y los medios como “héroe”, el gobierno lo apaña y la propia madre del fallecido reconoce: “Ya no sé contra quién lucho, si contra la política, contra la Policía o contra mis propios vecinos”.

La mujer de 39 años y madre de cuatro hijos habla con precisión sobre la delicada situación que atraviesa, la explotación mediática del caso y su pedido de ser recibida por Mauricio Macri.

“Este muchacho Chocobar fue a matar, directamente. El objetivo de él fue matar a alguien que presuntamente actuó mal. Entonces, si vamos a permitir que toda persona que actúe mal muera en brazos de la policía, creo que va a ser una guerra campal. Tanto policías como delincuentes se van a anticipar: antes de que me peguen un tiro, se los pego yo primero”, sostiene Ivonne, quien anota en un cuaderno el teléfono que le dieron anteayer en la mesa de entrada de la Casa Rosada, donde entregó una carta con un pedido expreso de ser recibida por el Mauricio Macri, tal como fue recibido el policía hoy procesado y embargado.

–¿Cuál fue su sensación al saber que el presidente había recibido para felicitar y acompañar al policía que mató a su hijo?

–No podía entenderlo. Se trata de un asesinato y de un hecho que no debería haberse dado así. Estuve viendo la tele veinte minutos sin entender por qué estaba pasando eso. Mi hijo fue asesinado sin derecho a un juicio.

–¿Qué intereses cree que hay detrás de esto? ¿Le sirve a alguien lo que está pasando?

–Esto es todo político. Parece que mi hijo es un ladrón más y el policía es uno más que actúa bien. Hablando con abogados, con personas que saben de esto, llevando a fondo el caso, puedo darme cuenta que utilizan el caso para sacar rédito político, para avalar el gatillo fácil. Y eso que yo no sabía qué era el gatillo fácil hasta que le sucedió a mi hijo. Macri quiere quedar bien porque estamos hablando del robo a un turista. Y como Argentina supuestamente “vive del turismo”. Quiere dar esta imagen de que acá hay justicia y se cuida bien al turista.

–¿El caso de su hijo Pablo es casual o es algo que se puede esperar cualquier día en un barrio como La Boca, con otros chicos como él?

–Los policías acá vienen y te detienen por nada. Te sacan un arma por nada. Yo he visto cientos de casos que te apuntan con la intención de asustarte o de tirarte. Capaz que acá en la plaza o en las vías encuentran grupos de cuatro o cinco chicos tomando, fumando o en alguna discusión y la policía ya va con la intención de disparar. Ellos quieren demostrar la ley con violencia. No te dicen “chicos, están todos arrestados por tal y tal cosa”. Ellos los corren, los patean y, al que se tapa o responde, se la dan.

“si vamos a permitir que toda persona que actúe mal muera en brazos de la policía, creo que va a ser una guerra campal”

Los primeros días tras la muerte de Pablo fueron un calvario para Ivonne. El shock emocional, más la apretada situación económica de la familia, le impedían que tuviera acceso siquiera a un entierro digno. Tras la contención de organismos y programas como ATAJO, la agrupación La Boca Resiste y Cáritas, lograron juntar dinero para el velorio y una parcela en el cementerio de Flores.

En la actualidad, Ivonne sigue adelante con el acompañamiento de Jesús, su pareja, y sus cinco hijos e hijas: Belén (20), José (16), Octavio (12), Marianela (10) y Thiago (4). La ausencia de Pablo se siente, en especial en Octavio, quien solía llamar “papá” al mayor de sus hermanos varones.

“A Pablo le tocó crecer muy de golpe. Llegamos a Buenos Aires cuando él tenía doce años. No le gustaba en absoluto vivir acá y permanentemente me preguntaba ‘cuándo íbamos a volver a casa’. Yo le contestaba que no podíamos volver, que no quedaba nada allá”, cuenta Ivonne, al recordar cuando, seis años atrás, dejaron la zona de El Carril en la provincia de Salta para mudarse a una pequeña casa a tres cuadras de La Bombonera. Ivonne y su familia –que por ese entonces incluía a la abuela de los chicos y tres sobrinos– llegó del norte para dejar atrás un episodio que le duele en la memoria: “Algo malo que pasó con los chicos”, dice.

Al principio, Pablo era molestado por los chicos del barrio, que le decían “salteñito”, “paisano” o “bolita”. Con el tiempo empezó a manifestar su pasión por el fútbol, a tal punto de probar suerte tres veces en River –su equipo predilecto–, una vez en Boca, hasta al fin quedar en Huracán.

“Mis hijos siempre me decían que él era mi preferido. Yo además me ponía muy celosa de él”, bromea Ivonne al hablar de Karen, quien fuera la novia de Pablo hasta el día de su muerte.

El relato de la madre es interrumpido por su hijo más chico, que le alcanza un celular para mostrarle algo. “¡Ya te dije que no mires estas cosas!”, reacciona Ivonne: se trata de las decenas de memes que desde hace una semana circulan en la web donde ridiculizan la muerte de Pablo.

–¿Cómo lidia con las redes sociales y todas las cosas negativas que dicen en la TV de Pablo, de usted y su familia?

–Al principio me molestaba, me dolía. Mi cuenta de Facebook directamente ya no la puedo abrir de la cantidad de cosas que dicen ahí. También me amenazan. Dicen que hay que matarme, que a mis hijos hay que matarlos a todos, esas cosas. Pero ahora ya no les doy importancia. Ya sé que es gente que no me conoce, que no debe ni conocer el caso. Algunas incluso son cuentas de Facebook truchas, que sólo quieren insultar. En cuanto a los noticieros, yo sé que ellos tienen que hacer su trabajo y tienen que vender esa historia que cuentan.

En la última semana, Ivonne aprendió a tolerar las mañas del periodismo: tan sólo el día anterior, habló con ocho radios, dos diarios y una revista. Esta semana, además, tuvo un encuentro en exclusiva con el conductor Nicolás Repetto en El noticiero de la gente que emite Telefé, donde en apenas siete minutos de charla, el periodista no dejó escapar oportunidad parar recordarle a Ivonne que su hijo “era un ladrón” y “si no tenía miedo que su otro hijo ‘vaya por la misma senda’”.

“Ya no sé contra quién lucho, si contra la política, contra la policía o contra mis propios vecinos”

Casi al mediodía, Ivonne Kukoc recibe un whatsapp: “Ivonne, está Larreta en el programa culpando a tu hijo y queremos saber si querés responderle en vivo”. Es de la producción de Involucrados, el programa de Mariano Iúdica, explica ella. Minutos después llega un nuevo mensaje: “Disculpá, Ivonne, la gente de Prensa de Larreta prefiere que no hablen en vivo”.

–Si mañana el presidente la recibiera ¿qué será lo primero que le dirá?

–Si no tiene una explicación satisfactoria para darme, por lo menos quisiera que tenga el valor y los pantalones para mirarme a los ojos y que me diga: “Creo sinceramente que Chocobar estuvo bien, hizo lo correcto matando a su hijo”.

 


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