A tres semanas de darse a conocer el listado de 122 despidos en el Hospital Posadas, los trabajadores volvieron a la calle en repudio de la decisión y para exigir la reincorporación de los cesanteados. Si bien intentaron cortar el paso en el Acceso Oeste, el despliegue de un robustecido operativo de Gendarmería impidió que llevaran adelante la manifestación. La intimidación de las fuerzas de seguridad para acallar la protesta fue similar a la ocurrida el pasado 23 de enero.

“En cada actividad que estamos haciendo nos encontramos en el mismo día con despliegues increíbles de gendarmes, tanto arriba del puente como en las calles aledañas. La intimidación es una política permanente”, dijo a Contexto Luis Sucher, trabajador despedido tras casi dos décadas de trayectoria en el nosocomio.

Sucher contó que el Posadas será el punto de encuentro para una asamblea general el 17 de febrero, en la que confluirán representantes de distintas áreas que han sido afectadas por despidos, desde Río Turbio en Santa Cruz, al ingenio La Esperanza en Jujuy, o la fábrica militar Fanazul de provincia de Buenos Aires.

“Esta es la única política que nos ofrece el gobierno por ahora. Nosotros estamos denunciando que con nuestros despidos se está resintiendo la calidad de atención del hospital y el gobierno la única explicación que da es militarizar la zona”, agregó Sucher.

“Estamos denunciando que con nuestros despidos se Está resintiendo la calidad de atención del Hospital y el Gobierno la única explicación que da es militarizar la zona”

Por su parte, el presidente de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (FESPORSA), Jorge Yabkowski, expresó que “hay una militarización de la vida social y sindical”.

En diálogo con Contexto, Yabkowski remarcó: “La propia ministra Bullrich y los asesores de Macri salen en los medios diciendo que ‘la gente quiere eso’: represión a trabajadores, mano dura y gatillo fácil. Nosotros mandamos ya una carta documento a las autoridades del hospital ante la cesantía de compañeros que son delegados gremiales y están amparados por fueros”.

En tanto, tras el impedimento del corte del Acceso Oeste, los trabajadores del Hospital Posadas decidieron marchar hacia la estación de Ramos Mejía y cortar el paso ferroviario de la línea Sarmiento. Allí permanecieron media hora, donde también ratificaron la actividad central del 17 de febrero.

Cintia Bernabitti, enfermera de terapia intensiva pediátrica y también despedida, agregó que “la asamblea también votó la convocatoria a un encuentro de trabajadores contra los despidos y el ajuste para el próximo 17 de febrero. Este paso es muy importante para empezar a unir a los miles que resisten los despidos desde La Esperanza en Jujuy a los trabajadores del INTI, por mencionar sólo algunas de las luchas en la actualidad”.

Los reclamos en el Hospital Posadas se iniciaron el pasado 15 de enero, cuando una resolución interna formalizó cuáles contratos iban a ser renovados y cuáles no. Entre el personal cesanteado figuraban cincuenta enfermeros que habían sido incluidos en un amparo de la Justicia de San Martín, que se negaron a extender su jornada laboral durante el turno noche, junto a dieciséis delegados sindicales. A ellos, además, se suman los reclamos por las paupérrimas condiciones de decenas de profesionales que no tienen garantías de continuidad laboral y, en abril de este año, podrían no renovar sus contratos.