Anahí tiene quince años y padece leucodistrofia, miopía severa y epilepsia refractaria. Además de luchar con estas enfermedades, viene de una larga batalla con el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), que durante el año pasado le disminuyó la pensión, al tiempo que le negó sus medicamentos (los consiguen tras varios reclamos públicos). Ahora, la obra social provincial dejó de pagar los tratamientos fundamentales para su calidad de vida, un caso que, según advierten, se replica en todo el territorio bonaerense. Su madre, Marta Castillo, le envió una carta a María Eugenia Vidal.

“Desde el mes de agosto que no les pagan a los profesionales que trabajan con Anahí”, explicó Castillo. Desde IOMA le dijeron que ante la aplicación de un nuevo sistema no podían dar órdenes de pago, y que además habían perdido papeles de la facturación. La mujer detalló que se acercó a hablar con la responsable para explicarle la situación, pero “me dio vuelta la cara”.

“Es terrible, nunca tuvimos este problema. Fueron a mi casa a hacerme una auditoria y al centro de rehabilitación y vieron que lo que pedía era lo correcto. No tengo problema con que hagan esto. Pero ahora me atrasan los tratamientos y de eso depende mi hija”, explicó Castillo.

Anahí asiste al Instituto de Psicopedagogía Especial (IPE), una escuela conformada como ONG en la que hay alrededor de sesenta especialistas para 250 niños y niñas. Según advirtió Castillo, con la falta de pago todos los chicos podrían perder esta contención, como ya sucedió en otras oportunidades, cuando el personal realiza paros.

“Si no largan los pagos, no sólo el problema es el tratamiento de Anahí, sino también que en la escuela me hace paro todo el personal”, explicó Castillo. “Si no tenemos el personal, se quedan todos sin tratamiento.”

“Dios nos da la vida y nos la quita, pero la calidad de vida de nuestros nenes depende de la rehabilitación. No estamos pidiendo nada que no nos corresponda”, consideró la madre de Anahí, quien de tanto reclamar en IOMA se ha encontrado con otros casos similares, como el de una familia con tres niños con capacidades diferentes.

“Nuestros hijos tienen los días contados. Pido a Dios que se arregle, jamás tuve tanto problema como ahora. Señora gobernadora, necesito una respuesta”, concluyó la carta enviada a Vidal.