La crisis desatada en el Hospital Posadas a partir de la ola de cesantías que impulsa el gobierno no da tregua. Mientras la gestión de Mauricio Macri insiste con la necesidad de recortar la planta de trabajadores “de sobra”, los profesionales del centro de salud denuncian que actividades de alta sensibilidad como tratamiento de cáncer y pediatría van camino a ser dasarticuladas, y que la intención es cambiar de raíz las condiciones de trabajo.

El conflicto dentro del Posadas salió a la luz hace dos semanas al conocerse un listado de unas 120 personas que serían despedidas, la mayoría del área de enfermería. A su vez, el pronunciamiento de los trabajadores hizo visible las precarias condiciones en las que prestan servicios, en muchos casos durante años, bajo contratos inestables que violan los convenios colectivos.

Acompañados por diferentes gremios, organizaciones políticas y estudiantiles, los trabajadores y trabajadoras del Posadas protagonizaron un paro y movilización durante la tarde de ayer que avanzó por la Av. 9 de Julio hasta el Ministerio de Salud y culminó en el Ministerio de Modernización, uno de los grandes enclaves de la ola de despidos que impulsa el macrismo en el Estado.

En tanto, gran parte de los despedidos poseen una larga experiencia y formación dentro de la institución. Tal es el caso de Luis Sucher, trabajador despedido del Posadas después de diecinueve años de labor y con la mitad de ese trayecto como delegado gremial de ATE.

En comunicación con Contexto, Sucher manifestó: “Fuimos recibidos por dos subsecretarios del Ministerio de Salud que no nos dieron ninguna respuesta al pedido de frenar los despidos. Allí nos dijeron que la responsabilidad era del director del hospital y que Salud no tenía nada que ver en los informes de dotación, lavándose las manos abiertamente. En Modernización directamente no fuimos recibidos”.

“En el ministerio de Salud nos dijeron que la responsabilidad era del director del Hospital, lavándose las manos abiertamente. En modernización directamente no fuimos recibidos”

Según denuncian los trabajadores, hay quienes prestan servicios desde hace casi dos décadas y que, en lugar de ser pasados a planta permanente, el gobierno busca remplazarlos con monotributistas en condiciones aún más precarias. A ello se suma la modalidad de contrato “48”, condición impuesta a los profesionales del Posadas que los somete a servicios estacionales que pueden ser rescindidos en cualquier momento, cuando las autoridades lo determinen.

Sucher remarcó que los despidos representan “un ataque” a los sectores que se están “enfrentando a las políticas de vaciamiento y privatización de la salud pública”.

Por su parte, la presidenta de la seccional CICOP en el Hospital Posadas, Mirtha Jaime, dijo a Contexto que lo sucedido en el hospital responde a una “política general impulsada por el gobierno en todas las áreas” y que “va camino a la reforma laboral”.

Jaime sostuvo que el centro de salud, como también otros organismos del Estado, “está siendo utilizado como tubo de ensayo para el vaciamiento generalizado que planea el oficialismo”.

En la actualidad, el Hospital Posadas tiene un área de cobertura de 4 millones de habitantes del conurbano bonaerense, cifra que lo convierte en el establecimiento de derivación más importante de Argentina. “A partir de los despidos, el área de derivaciones está cerrada. Es decir, siguen quienes ya están internados pero no se aceptan más derivaciones, cuando históricamente ha recibido pacientes de todos lados”.

“Está en riesgo la vida de los pacientes”, había denunciado ayer Karina Almirón, la única técnica especialista en inmunohistoquímica que tenía el hospital y que fue despedida. A causa de las cesantías, algunos servicios pediátricos y de tratamiento contra el cáncer quedarán desarticulados.