El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anunció que suspende los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). La decisión se tomó luego de los atentados que se registraron el fin de semana.

En menos de veinticuatro horas, tres atentados se cobraron la vida de cinco policías y dejaron varios heridos. Los ataques fueron atribuidos al Frente de Guerra Urbano Nacional del ELN.

El presidente Santos aseguró: “He tomado la decisión de suspender la instalación del quinto ciclo de negociaciones que estaba previsto para los próximos días hasta que no vea coherencia por parte del ELN entre sus palabras y sus acciones”.

En mandatario sostuvo: “Mi paciencia y la del pueblo colombiano tienen sus límites”, y agregó: “Exigimos paz para continuar con las conversaciones”.

Días atrás, el ELN había señalado que consideraba que “bajar la intensidad del conflicto debe ser un esfuerzo bilateral a concretar en un nuevo acuerdo de cese al fuego, propósito que por su importancia y complejidad les corresponde a las partes abordarlo en la mesa de conversaciones”.

“Cada día que se demore el inicio del V ciclo es un día más sin cese bilateral al fuego, y un día de atraso en el desarrollo de la participación de la sociedad en la construcción de la paz.”

Diversas figuras de la política colombiana expresaron su pesar por los atentados y por la decisión del presidente de suspender los diálogos de paz.

La exsenadora y candidata a presidenta, Piedad Córdoba,señaló por la red social Twitter: “La Paz es un objetivo irrenunciable. Desde el más profundo dolor pero también desde la más firme convicción, Colombia pide Paz. Todos debemos estar a la altura del momento histórico”.

El senador Iván Cepeda expresó “Total rechazo y tristeza a lo sucedido en Barranquilla. Es imperativo llegar nuevamente a un alto al fuego, que le dé a las negociaciones en Quito una base sólida en el avance hacia La Paz en Colombia”.

Desde las FARC, Rodrigo Londoño señaló que “a pesar de las dificultades, es una obligación moral y una actitud ética la persistencia en la búsqueda de salidas negociadas haciendo del diálogo como única forma de resolver conflictos”.

El asesinato de dirigentes sociales, campesinos, de derechos humanos y exguerrilleros no ha cesado con la firma de los Acuerdos de Paz con las FARC-EP. El paramilitarismo crece cada día y se apodera de los territorios que dejó libre la guerrilla. A ello ahora se suman los atentados que se cobraron la vida de cinco policías. Colombia se parece cada vez más a un cuento de García Márquez, y tristemente queda encerrada en sus laberintos.