Hace unos días, se anunció que Vidal inauguró un tablero, con luces y botones, para seguir la gestión de sus ministros. Una especie de semáforo. Si ese aparato estuviese adaptado al político, hoy tendría que haber titilado una alarma amarilla, casi roja, con la cumbre del PJ en Costa del Este, que contó con la presencia del sindicalista Roberto Baradel. En el encuentro, todos los sectores del justicialismo decidieron dejar los titubeos de lado y enfrentar de lleno a Macri y a la gobernadora.

La idea quedó plasmada en el inicio del documento difundido después del encuentro: “Somos profundamente respetuosos de la voluntad popular. Pero no somos ni seremos lo mismo. Creemos que es momento de empezar a construir un nuevo camino. De construir una esperanza”.

La reunión del consejo partidario, encabezado por Gustavo Menéndez y Fernando Grey, intendentes de Merlo y Esteban Echeverría, respectivamente, también analizó que “en los barrios bonaerenses las familias están atravesando una situación muy dura”. En ese marco, anunciaron que “el desafío inmediato es abrir la mirada e integrar a la gente”.

Baradel llegó para explicarles a los concurrentes que la paritaria del sector está totalmente paralizada y que la infraestructura escolar es totalmente deficitaria. El gremialista había sido la excusa para ensuciar la discusión salarial de 2017. La presencia del titular de Suteba no fue la única señal de desafío a la Gobernación.

“La infraestructura de las escuelas bonaerenses es otro de los puntos críticos de la actual gestión. Frente al abandono del gobierno provincial, los municipios nos estamos haciendo cargo del mantenimiento de los colegios, pero necesitamos más recursos para hacer frente a una demanda que tiene injerencia directa en la educación y el futuro de millones de niños y jóvenes”.

Los cuarenta dirigentes presentes, en representación de todas las secciones electorales, cuestionaron la idea que tuvo Provincia de revisar las licencias sindicales. “Este gobierno invita al trabajador a desafiliarse al sindicato, pero el mensaje es mucho más profundo: nos quieren hacer perder como sociedad la fuerza colectiva, la solidaridad, la empatía. La sensibilidad”, continuaba el texto.

Otro motivo de temor para calle 6 y también para la Casa Rosada fue la presencia en el Partido de la Costa de Pablo Moyano, secretario general de Camioneros, y Héctor “Barba” Gutiérrez, referente de los metalúrgicos. La coincidencia de estos dos ya es todo un dato en sí mismo, porque se venían mostrando distanciados. Si a esto se le suma Baradel, la ecuación es más peligrosa para Cambiemos.

En la misiva final hubo un párrafo referido al mundo del trabajo. “Le decimos No a la reforma laboral, que beneficia únicamente al sector patronal y esconde un retroceso en materia de derechos, precarización, y el empeoramiento general de las condiciones de trabajo, especialmente para los segmentos más vulnerables”.

Menéndez venía demorando una postura tan rotunda contra Vidal y sobre algunos temas sensibles, pero los hechos le dieron la razón a aquellos que, como Sergio Berni –que hoy también estuvo–, proponían que hay que “ser y parecer oposición” porque “la gente espera que el peronismo se levante”.

El PJ también retomó dos de los tópicos delicados para los cuales Unidad Ciudadana planteó una serie de proyectos de ley. Por ejemplo, que “el estado de los hospitales públicos y la precarización y pérdida de fuentes de trabajo en el ámbito de la salud, que inciden sobre el servicio, no pueden continuar”.

El otro ítem abordado fue el sistema previsional bonaerense. “Nos preocupan las declaraciones del titular del Instituto de Previsión Social, en línea con el ajuste que hicieron a nivel nacional. Rechazamos cualquier ajuste sobre los jubilados y trabajadores”.